El origen del caso: los ocho papeles extraviados
En el verano de 2010, el juez José Castro y su entonces aliado el fiscal Pedro Horrach llevaban meses investigando el millonario sobrecoste del velódromo Palma Arena, construido en la época de Jaume Matas como presidente de Baleares. Habían pedido a la fundación pública Illesport toda la documentación que guardara y ésta envió una marea de documentos.
Entre la montaña de papeles, Horrach encontró ocho folios que nada tenían que ver con el Palma Arena. En el documento, Illesport adjudicaba la organización de tres jornadas deportivas a un desconocido para el fiscal Instituto Nóos, al frente del cual aparecía un tal Diego Torres. En total, 1,2 millones por organizar tres días de jornadas deportivas. La adjudicación había sido sin concurso y denunciada en 2006 por los socialistas mallorquines quienes, por causas que se desconocen, dejaron de preguntar al Ejecutivo autonómico por el caso.
Horrach vio que el dinero iba a parar a varias sociedades, incluida Aizoon. Miró en el registro mercantil y encontró al frente de la misma a Iñaki Urdangarin. Llamó a declarar a Diego Torres y éste, ya enemistado con su antiguo socio, declaró que el duque de Palma era el encargado de tratar con las autoridades y que cobraba a través de Aizoon. Había nacido el caso Nóos. Pero en secreto. Hasta que el 7 de noviembre de 2011, el juez Castro ordenó registrar las oficinas de la ONG en Barcelona. Estallaba el mayor escándalo vinculado a la familia real española.