En el hospital del Mar de Barcelona “no ha habido alteraciones”
En el hospital del Mar de Barcelona “no ha habido alteraciones”, tal como explican fuentes del centro a elDiario.es. El edificio dispone de generadores que han permitido seguir con la actividad prevista y, según aseguran, no se ha suspendido ninguna visita ni intervención quirúrgica programada. Dichos generadores funcionan con combustible, así que se podría seguir operando con normalidas aunque la situación se alargara. Incluso algunos de los ordenadores han seguido funcionando, por lo que se ha podido dar paso a los pacientes y programar nuevas citas.
Tanto es así, que en el hospital el ambiente es de absoluta normalidad. Como mucho, hay personas que llegan tarde a las citas, apuradas por la falta de transporte público, y han tenido que recurrir a un taxi. El problema es que los datáfonos no funcionan y algunos, como Sofía, no han podido pagar. “Pero el taxista me ha fiado”, asegura, sorprendida, esta joven. Raúl ha sido el conductor que ha hecho el gesto: “qué menos, en casos de emergencia así. A los que van a hospitales, les doy mi número y confío en que me harán un bizum”, explica.
La situación ha sido muy distinta en los Centros de Atención Primaria. En el CAP de Casc Antic, todo el personal espera en la entrada aguardando a que regrese la elecricidad. “Ni ordenadores, ni ascensores, ni pruebas, no podemos hacer nada”, cuenta Teresa, médica del centro. Asegura que sólo pueden realizar atenciones de urgencia “y siempre u cuando sean cosas sencillas, como suturas o curas”.
En este centro no han podido atender a ningún paciente. Muchos se arremolinan a la entrada a la espera de que les cuenten qué ha pasado. Toni y Andrea son dos de ellos. Se presentan en la puerta con una caja de insulina acabada de comprar. Tenían visita para que le enseñaran a inyectársela tras acabar de ser diagnosticada con diabetes. “Lo siento, no podemos atenderte”, le responden. Desde el CAP aseguran que llamarán a todos los pacientes para reorganizar las citas, pero lo que preocupa ahora a esta pareja es qué hacer con el medicamento, que necesita refrigeración. En el CAP no disponen de generadores para guardárselo y les indican que vuelvan a la farmacia. “Allí tienen depósitos con generadores para conservarlos”, les aconseja la médica.
Andrea y Toni tienen suerte y pueden poner a resguardo la insulina en la farmacia en la que la han comprado. Pero a dos calles, otra farmacia se lamenta de que no dispone de nada semejante. “Ahora mismo no tenemos más neveras que las que van conectadas a la corriente. Tenemos unas cuatro horas hasta que se empiecen a estropear medicamentos. Esperemos que se solucione antes. Si no, hablaremos con el seguro”, asegura Joan, responsable de la farmacia, que espera en la puerta del establecimiento a que todo vuelva a la normalidad.