Votando en un colegio rico y en otro pobre durante la jornada electoral en Madrid
En la calle Castelló 56, en pleno barrio de Salamanca, coches de alta gama ocupan las plazas de carga y descarga con los warning encendidos. Dentro del Colegio Nuestra Señora del Pilar no hay aglomeraciones. Papeleta, sobre, buzón y a casa. A veces cae una palmadita en el hombro del apoderado del PP o un guiño cómplice entre votantes que sujetan en la mano un sobre con la bandera de España, propaganda electoral de Vox. Ambos montones son los que más rápido bajan, pero siempre con un dilatado margen para el PP.
Al otro lado del Manzanares, el más humilde, no hay tráfico en los alrededores del CEIP Lope de Vega, en Carabanchel, pero mucha gente ha acudido a votar por su propio pie. La larga cola se bifurca en ambas aceras: una para personas mayores y con dificultades de movilidad, a la sombra, y la otra para el resto. Aquí, los apoderados de la izquierda son más, aunque no se atreven a decir si eso coincide con el electorado. “Las personas de izquierdas exteriorizan, te animan, y los de derechas son más discretos y vienen con la papeleta metida en el sobre desde casa”, explican los de Unidas Podemos y PSOE, que van a todas partes juntos.
Una crónica de Mónica Zas Marcos.