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La hora de Villacís: la investigación sobre el supuesto espionaje a Ayuso la pone a prueba

Carmen Moraga

21 de marzo de 2022 22:30 h

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El caso del supuesto espionaje a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, desde la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS) que ha derivado en una comisión de investigación en el Ayuntamiento, no solo supone toda una prueba para el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, sino también para la vicealcaldesa y socia de su Gobierno, Begoña Villacís. Si Almeida se juega su futuro dentro del PP, la dirigente de Ciudadanos pone a prueba su prestigio una vez que Más Madrid y PSOE han depositado en ella un voto de confianza al pactar que uno de sus concejales, Santiago Saura, presida este órgano en una clara estrategia de responsabilizarla, como parte del Gobierno, del éxito o el fracaso de la investigación.

Tras conocerse el acuerdo, la portavoz del PSOE, Mar Espinar, la retaba a que demuestre “si está en el lado de la verdad o en el de blanquear a Almeida”. Desde Más Madrid explican que cedieron a que los socios de Almeida dirigieran los trabajos y no ellos, como pidieron al principio, en aras del “consenso”. “Nunca fue ni una prioridad ni una línea roja”. “Esto no va de partidos. Somos una fuerza responsable y preferimos avanzar con un consenso más amplio a tener protagonismo un día, y el objetivo era que comenzara lo antes posible y que se desarrolle sin vetos, sin excusas y de forma lo más ágil y útil posible. Por eso no nos importó renunciar a nuestro derecho y que la presidiera Ciudadanos en pro de conseguir más consenso”, aseguran estas mismas fuentes.

De Villacís depende pues el último año de la legislatura y la posibilidad de que Almeida siga al frente del Ayuntamiento de Madrid. Y es su último cartucho de cara a la doble cita electoral municipal y autonómica del año que viene para que su credibilidad no quede en entredicho. Porque, si se demostrase que existió ese intento de espionaje y que el alcalde no tomó medidas tras ordenar, como dijo, una investigación interna -cuyas pruebas documentales, por cierto, ha pedido el PSOE, sin éxito–, a la dirigente de Ciudadanos le resultará muy complicado no tomar cartas en el asunto y negociar con los grupos de izquierda la presentación de una moción de censura. Y si prosperara esa iniciativa le supondría convertirse en alcaldesa hasta la convocatoria de nuevas elecciones en 2023 e iniciar la campaña electoral desde esa nueva posición, justo en unos momentos en que la marca Ciudadanos está en clara desaparición.

Sin embargo, varios concejales consultados de distintos grupos municipales no la ven en esa operación de derribo a Almeida, pese a considerar que “Villacís sabe que su partido está políticamente desahuciado”. La duda que surge entre algunos concejales es si Villacís “estaría dispuesta a morir matando”, como suele decirse gráficamente en política, y también si Más Madrid, como principal partido de oposición, permitiría que la dirigente de Ciudadanos liderara esa hipotética moción de censura. Los grupos esperarán a ver cómo acaba todo este proceso de investigación abierto en el Ayuntamiento para presionarla.

Descarta la moción de censura y niega que se vaya a ir al PP

De momento, solo el Grupo Mixto le ha animado a presentar esa moción de censura para tumbar a Almeida, invitación que por el momento Villacís ha declinado: “La moción de censura no está encima de la mesa (...). Nosotros no somos Mañueco [presidente de Castilla y León]”, ha dicho varias veces estos días en público, como también en privado al propio alcalde, con el que habló nada más estallar el caso del espionaje para expresarle su enfado por no haberla informado de la que se avecinaba. 

En Cibeles sigue habiendo quien la ve dando el salto al PP en las próximas elecciones como su única tabla de salvación para continuar en política, aunque ella siempre ha negado tal posibilidad. Lo único que ha reconocido es que en alguna ocasión en Génova le han 'tirado los tejos' para que se sume al proyecto conservador. Fuentes municipales insisten en que esa invitación sigue estando viva y aseguran que de hecho, no hace mucho, ha habido charlas informales con ella para que se lo piense por parte de algunos dirigentes que reconocen que la vicalcaldesa sumaría al proyecto porque está bien valorada por los madrileños y es prácticamente el único activo que le queda a Ciudadanos. Ella siempre insiste en que es fiel a Arrimadas.

No obstante, la marcha de Casado y la llegada de Alberto Núñez Feijóo a Génova ha abierto un nuevo escenario. El dirigente gallego siempre se ha mostrado contrario a integrar en sus listas a miembros del partido de Inés Arrimadas. Mientras en los s anteriores comicios en el País Vasco cuajaba la idea y ambos partidos cerraban una coalición, en Galicia Feijóo les cerraba la puerta y Ciudadanos se quedaba fuera del Parlamento regional.

Para los de Arrimadas, la situación de cara a esa doble cita madrileña tan y como están internamente las cosas es todo un dilema. Más bien un grave problema. No tiene banquillo para intentar recuperar el terreno perdido en la capital y las encuestas pintan ese escenario muy, muy negro. En las últimas elecciones a la Comunidad de Madrid, adelantadas bruscamente por Ayuso tras la fracasada moción de censura de Murcia, los intentos de mantener al menos un mínimo de representación en la Asamblea regional, con Edmundo Bal como candidato, fracasaron. De tener 26 escaños se quedaron en cero. Además, vieron cómo algunos de sus antiguos diputados y dirigentes de la formación se pasaban al PP de Ayuso, entre ellos la consejera de Cultura, Marta Rivera de la Cruz, amiga de Villacís y de Arrimadas; y dos diputados, Marta Marbán y Sergio Brabezo, a los que se unió el valenciano Toni Cantó, que ahora ocupa la Oficina del Español.

Ante este complicado panorama, Inés Arrimadas podría pedir a Villacís que sea la candidata a la Comunidad de Madrid para medirse con Ayuso, pero la vicealcaldesa sabe que eso sería un 'suicidio'. Así que su futuro pasa o por volver a presentarse para el Ayuntamiento si sale bien parada de la comisión de investigación; o por regresar a su antiguo trabajo en la empresa privada, a ejercer como abogada. La propia Villacís ha dejado caer en algunas entrevistas que no descarta esa posibilidad.

Muy dolida porque Almeida no la informó del supuesto espionaje

En el Ayuntamiento nadie es ajeno al enfriamiento de las relaciones entre Villacís y Almeida. Ambos mandatarios han aireado sus discrepancias y no han disimulado sus roces en varias ocasiones. Por ejemplo, tras las declaraciones de Villacís adelantando que Madrid aspiraba a ser sede olímpica en 2036, un anuncio que irritó al entorno del alcalde y al propio regidor, que la desautorizó. “No se puede anunciar una candidatura sin que el resto de grupos municipales lo sepa, sin que se haya contactado con el Gobierno de España, o sin que se haya hablado con la Comunidad de Madrid, o sin un acuerdo con el Comité Olímpico Español”, le reprendió Almeida. Otra evidencia fue el enfrentamiento por la permanencia de las terrazas autorizadas a causa de la COVID.

“El PP y Almeida tratan a Ciudadanos como si fuéramos su criado, se creen que son nuestros jefes pero no entienden que somos un partido diferente y somos iguales”. “El alcalde gobierna con las encuestas como si nosotros ya no estuviéramos aquí y no se lo vamos a permitir”, confesó entonces a esta redacción un dirigente del equipo de Villacís. Ahora, el supuesto espionaje a Ayuso ha ahondado en la herida y ha aumentado la desconfianza hacia el alcalde.

El día que estalló el escándalo, la vicealcaldesa compareció en rueda de prensa muy ofendida y beligerante con Almeida, al que advirtió de que su partido no iba a permitir que “se utilice el Ayuntamiento en Madrid y el dinero de los madrileños para las peleas partidistas del PP”, dado que el partido estaba en plena guerra civil a cuenta de los contratos sanitarios otorgados en plan pandemia por Ayuso al entorno de su hermano, por los que este cobró una cuantiosa “indemnización”. “Al PP quiero decirle que no metan las manos en el Ayuntamiento de Madrid, que aquí no pueden, que aquí ni tienen mayoría absoluta ni están gobernando en solitario”, señaló en referencia al supuesto espionaje que acababa de saltar a la luz. Pero de moción de censura, nada.

Ayuso anuncia que no irá a declarar pese a las promesas de Almeida

La semana pasada los grupos presentaron los nombres de los comparecientes que consideran deben acudir a declarar: 45 en total. Además del propio alcalde y de la vicealcaldesa, en esas listas figuran Isabel Díaz Ayuso; su hermano Tomás; el jefe de gabinete de la presidenta madrileña, Miguel Ángel Rodríguez; el aún presidente del PP, Pablo Casado; el exsecretario general del PP Teodoro García Egea; el responsable de comunicación, Pablo Montesinos; y la concejala Andrea Levy, como expresidenta de la Comisión de Derechos y Garantías del partido. Y, por supuesto, Ángel Carromero.

No obstante, según recogen las normas de las comisiones municipales, salvo aquellos que sigan vinculados laboralmente al Ayuntamiento de Madrid, ninguno de los citados tiene la obligación de comparecer ni de colaborar con esa investigación.

La primera que se ha acogido a ese derecho ha sido Isabel Díaz Ayuso, que había sido convocada para el lunes 28 de marzo. Pero la presidenta regional madrileña ya ha adelantado que no irá pese a haber sido la primera en denunciar el supuesto espionaje contra ella, del que ahora no quiere hablar. Lo desveló el consejero y portavoz de su Gobierno, Enrique Ossorio, en una rueda de prensa en Sol en la que defendió que “no tiene sentido” que Ayuso comparezca porque, al ser la “espiada”, la información de la que dispone es solo “de segunda mano”. A su juicio, la sensación que da es que lo único que busca la oposición es someterla a “un paseíllo y, de alguna manera, atacarla”, opiniones que poco después fueron ratificadas por el propio alcalde de Madrid, que también considera estéril que vaya Ayuso.

Sin embargo Villacís desde el principio afirmó: “El éxito de esta comisión de investigación pasa por que los comparecientes vengan a rendir cuentas, vengan a arrojar luz y transparencia sobre lo que ha ocurrido que es sucio y ha lanzado una mancha enorme sobre el Ayuntamiento que no voy a tolerar”. Por eso la vicealcaldesa ha lamentado que Ayuso se niegue a ir. “No lo entiendo”, dijo, sosteniendo que debe ir para darles “herramientas para limpiar el buen nombre del Ayuntamiento”. “Ella es presidenta de la Comunidad de Madrid y sabe lo importante que es una institución y un Gobierno”, añadió. Desde el PSOE han corresponsabilizado a Villacís de ese fracaso, mientras que Más Madrid insiste en pedir la dimision del alcalde.

Los trabajos de la comisión arrancan así con mal pie teniendo en cuenta que tampoco van a ir Catalá y Bolaños y tampoco se espera que acudan Casado o Ruiz Gallardón. Además, fuentes del PP han adelantado que no se va a facilitar a los grupos de la oposición la documentación que han solicitado sobre contratos autorizados por la EMVS de estos últimos meses. Según argumentan, “no hay nada que aportar porque no existen contratos vinculados con ese supuesto espionaje” sobre Ayuso.

Las mismas fuentes además adelantan que podría ocurrir que en las sesiones que ya están programadas para los días el 4, 18, 22, 25 y 29 de abril, más una última a primeros de mayo, que cerrará el alcalde- , se viva una incómoda situación: que se inicien sin saber si los citados van a aparecer o no por la Plaza de la Villa. La posición que adopte la líder madrileña de Ciudadanos ante estos posibles desplantes va a ser estudiada con lupa por el resto de los grupos del Ayuntamiento de Madrid, que temen que la comisión acabe en un fiasco.