Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Tres jueces del TS abren la vía europea sin amenazar la mayoría de la regularización
El fujimorismo vuelve a gobernar Perú y reaviva el fantasma del autoritarismo
Opinión - 'El PP ya no ve golpistas', por Neus Tomàs
CRÓNICA

Feijóo, Trump y las ventajas de denunciar un fraude electoral que no existe

Feijóo habla con los periodistas en los pasillos del Congreso el 25 de junio.
30 de junio de 2026 21:57 h

0

Invertir tiempo y esfuerzos en la propagación de un bulo no es una tarea condenada al fracaso en política. Quizá no sea infalible, pero puede servir para atar a tu núcleo duro de votantes a una realidad alternativa en la que has sufrido una injusticia o alertar de otra que puede ocurrir. Movilizar a tu base es una de las cosas que más interesan a los partidos. Convencerles de que el rival es capaz de lo peor siempre es una estratagema útil.

En 2021, un 60% de los votantes de Donald Trump creía a su líder por denunciar un supuesto fraude electoral en las elecciones del año anterior que habían dado la victoria a Joe Biden. Nunca se presentaron pruebas convincentes de ese engaño. Los republicanos presentaron 62 demandas en los tribunales y prácticamente todas fueron rechazadas por los jueces o retiradas por los demandantes. Cinco años después, ese porcentaje no ha cambiado mucho. Incluso ha subido. Un 63% de los votantes republicanos sigue creyendo que hubo un fraude, según una encuesta de Ipsos para Reuters. Entre todos los votantes, solo un 31% opina lo mismo –un porcentaje similar al de 2021–, pero los republicanos no están dispuestos a rectificar.

El Partido Popular ha decidido que sembrar dudas sobre la limpieza de las elecciones –un elemento esencial en cualquier democracia que merezca ese nombre– es una táctica rentable. Lo ha hecho incluso en comicios autonómicos donde era el favorito y finalmente fue el partido más votado. Confía en que sus votantes le acompañen hasta el final con estos prejuicios.

La presidenta de Extremadura llegó a denunciar una trama inexistente solo porque unos ladrones habían robado en la sede de Correos de un pueblo no muy grande. Grabó un vídeo en la última semana de campaña en diciembre de 2025 con ese mensaje.

Ahora el PP ha subido la apuesta, acuciado por los mensajes de Vox en el mismo sentido. Las nacionalizaciones de los descendientes de españoles exiliados por la dictadura franquista, gracias a la Ley de Memoria Democrática, han permitido a Alberto Núñez Feijóo montar una teoría conspirativa. Consiste en afirmar que el objetivo del Gobierno de Pedro Sánchez es “fabricar dos millones y medio de votantes”. Afirma que no está denunciando un pucherazo, sino un proyecto de “ingeniería electoral”, una expresión que significa algo muy parecido. Es decir, Sánchez está fabricando votantes que puedan favorecerle.

Curiosamente, en una visita a Buenos Aires en 2022, se comprometió a “impulsar una ley de nacionalidad para los nietos de españoles en el exterior”. Para todos, no solo para los nietos de los exiliados del franquismo.

Quien piense que los votantes del PP no prestarán mucha atención a lo que digan ahora sus dirigentes o que se olvidarán pronto de la polémica supone desconocer cómo se transmite la desinformación y cuáles son sus fuentes más efectivas. Varios estudios realizados en EEUU y otros países apuntan que no son las redes sociales los instrumentos más eficaces, sino los partidos políticos y los medios de comunicación, en concreto aquellos que están más cerca de las ideas de cada votante.

“Mientras los actores políticos probablemente siempre han exagerado, engañado o incluso mentido, da la impresión de que la frecuencia de las mentiras y su importancia primordial en la estrategia de algunos actores políticos se ha incrementado en los últimos años”, dice un estudio de 2020 realizado por profesores de universidades de Suecia, Holanda, Austria e Israel. Los medios son parte del problema al jugar un papel paradójico. Al intentar desvelar que esas mentiras no tienen base en la realidad, las están propagando y es posible que se instalen en la mente de algunos sectores del electorado.

Antes de las elecciones de 2020, Trump y los republicanos comenzaron a extender la idea de que los demócratas preparaban un fraude con el voto por correo, una situación que no deja de tener similitudes con las críticas y avisos que han lanzado PP y Vox en España. Un estudio de la Universidad de Harvard llegó a la conclusión de que esa campaña de desinformación fue un proceso iniciado en medios de comunicación, mientras que las redes sociales jugaron un papel secundario. “Fox News y la campaña de Trump fueron mucho más influyentes al propagar ideas falsas que los trols rusos o los artistas del clickbait en Facebook”, dijeron sus autores.

Sobre el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, los datos de una encuesta de The Washington Post y la Universidad de Maryland demostraron que la mayoría de los republicanos que veían Fox News pensaban que los participantes eran pacíficos en su mayor parte. Los republicanos que no veían esa cadena de noticias dijeron en su mayoría que eran violentos. La cobertura televisiva hecha por Fox News era el factor diferencial para establecer sus opiniones.

Los resultados del voto del extranjero en las últimas elecciones de Andalucía ofrecieron un ejemplo revelador sobre el comportamiento de algunos medios. El PSOE obtuvo mejores datos en el voto CERA que en las urnas de los colegios andaluces. La diferencia no era inmensa y resultaba irrelevante al no afectar ni de lejos al reparto de escaños. Hubo 21.583 votos enviados desde el extranjero en esos comicios. En toda Andalucía, votaron más de cuatro millones de personas (4.244.414). ¿Qué sentido tiene crear dudas con esos números?

Eso no impidió que hubiera medios que lo consideraran sospechoso, lo que era una forma de dudar de la limpieza del voto por correo. “El PSOE ha ganado el voto exterior en las cuatro autonomías en las que ha arrasado el PP”, tituló The Objective, que lo relacionó con unos supuestos cambios en los controles por parte de Correos “y las nacionalizaciones de la 'ley de nietos'”. En El Mundo, dieron la voz de alarma: “Algo está pasando con el voto exterior: el PSOE gana en Andalucía y dispara la sospecha”.

Díaz Ayuso con Benjamín León, embajador en España, en la fiesta por el 250º aniversario de la independencia de EEUU.

Isabel Díaz Ayuso se ha unido a la campaña de la forma que caracteriza a muchas de sus intervenciones, con amenazas. Ha sugerido que los diplomáticos y los funcionarios de las embajadas podrían estar pensando en cometer delitos: “Cada cónsul y cada funcionario que otorgue la nacionalidad a quien no la merece ha de saber que también estaría haciendo algo ilegal. Y ahí queda nuestro aviso”.

La asociación mayoritaria de la carrera diplomática, un cuerpo notoriamente conservador, ha respondido a Ayuso que no aceptan que se cuestione su profesionalidad. No hay pruebas de que estén haciendo eso, porque “se atienen estrictamente a la ley” en su trabajo. También niegan que el Gobierno pueda asignar cada nuevo nacionalizado al censo de la Comunidad de Madrid para perjudicar a Ayuso. Esa es una decisión que toma cada solicitante, pero que debe justificar para probar la relación de su antepasado con una provincia concreta.

Fue Vox quien empezó a cuestionar la limpieza del proceso electoral. El PP cree que no se puede quedar atrás y además le interesa relacionar al Gobierno con cualquier asunto que huela a corrupción. Pero, puestos a profundizar en las conspiraciones, es difícil superar a la extrema derecha. Al ver que Feijóo ha entrado en la polémica, se han apresurado a endurecer el lenguaje y las propuestas. Su diputado José María Figaredo ha definido el proceso de nacionalizaciones como “golpe de Estado a cámara lenta”. Además, exige que se prohíba el voto por correo a los españoles en el extranjero. Solo podrían depositar su voto en embajadas y consulados, lo que sería muy difícil o imposible para muchos de ellos.

El PP cree que está marcando el terreno a Vox con esta conspiración con la misión de no seguir perdiendo votos en dirección al partido de Santiago Abascal. Lo que dicen las encuestas es que no les está yendo muy bien. El PP se encuentra en un porcentaje de votos similar al obtenido en 2023, mientras Vox ha pasado del 12% al 17%. Cuanto más denuncian la maldad intrínseca de Sánchez, más crece Vox.

Etiquetas
stats