Crónica

'El juego del calamar', el libro de Rajoy y la “chusma que quiere quemar vivo a un policía”: las derechas agitan el Congreso

El secretario general del Partido Popular, Teodoro García Egea.

Ya no hay sesión de control al Gobierno sin descalificaciones y exageraciones por parte de las derechas, PP, Vox y Ciudadanos, que pugnan desde hace tres años por un mismo electorado conservador que, en parte, ha abrazado la radicalidad. Este miércoles, de nuevo, la bancada de la oposición lanzó una retahíla de barbaridades con el único fin de desgastar a la izquierda, en un contexto en el que vuelve a crecer la incidencia de la pandemia y sube la inflación, pero avanza la vacunación y se vislumbra una cierta recuperación económica.

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Para las derechas, España vive en un "abismo". El Pleno de este miércoles en el que no se produjo el tradicional choque entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Pablo Casado, por el viaje del primero a Egipto, comenzó con los decibelios elevados. La portavoz del PP en el Congreso, Cuca Gamarra, sostuvo en su pregunta a la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, que el país "lidera el índice de miseria, ese que vincula el paro con la inflación". "Solo dos países desarrollados nos superan: Turquía y Brasil", añadía.

Después tomó la palabra el portavoz de Vox, Iván Espinosa de los Monteros. Para él, "los sindicatos ya no representan a los trabajadores" sino al Gobierno, España "es el país más retrasado en la recuperación económica" de la Unión Europea y el que "lidera la destrucción de empleo". Con todo, "para los trabajadores solo queda Vox", la coletilla que repiten todos los diputados de la extrema derecha en cada una de sus intervenciones en el Parlamento.

Ya en el turno de las preguntas a la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, el secretario general del PP, Teodoro García Egea, se mantuvo fiel a su estilo crispado tratando una vez más de ironizar con algunos de los problemas que afectan al Gobierno de coalición. "Los españoles no van a poder poner la calefacción, pero Gabriel Rufián va a poder ver El juego del calamar en catalán", sostenía, haciendo alusión a la polémica Ley Audiovisual pactada por el Ejecutivo con ERC, que ayer generó en cambio una crisis en esa relación después de que el Gobierno asegurara que no puede pactar la cuota de las lenguas cooficiales a plataformas internacionales como Netflix o HBO y Esquerra amenazara por ello con tumbar los Presupuestos.

Rajoy, nuevo referente para el PP

En medio de la crisis interna que vive el PP por la pugna por el poder entre Pablo Casado y la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, el secretario general de los populares parece haber encontrado un referente de consenso: el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy que esta misma tarde presenta su nuevo libro, en un acto en el que coincidirán precisamente Casado y Ayuso. El líder del PP llegó a la presidencia del partido, en 2018, tratando precisamente de enmendar la gestión de su predecesor, pero ahora su mano derecha lo reivindica.

"Le invito a que vaya a la presentación del libro de Rajoy", le decía García Egea a Yolanda Díaz. "A que escuche lo que significa remontar un país que ustedes dejaron en quiebra y lo que significa remontar una economía que ustedes arrasaron como están haciendo ahora", apuntaba.

"No sabe lo duro que se me hace tener que ser yo quien le diga esto y se lo digo con sinceridad, pero alguien tiene que decírselo porque se la está comiendo el personaje que se ha creado de sí misma", señaló, a renglón seguido, la diputada de Vox Macarena Olona, dirigiéndose también a la vicepresidenta Díaz. "Ministra, usted no es una líder mundial", concluyó. Pocos entendieron el sarcasmo. Hubo algunas risas en la bancada de la extrema derecha pero no de Espinosa de los Monteros, aparentemente más preocupado por mirar a la pantalla instalada en el hemiciclo que proyectaba su imagen al lado de Olona, que de reír las gracias a su compañera de filas.

Finalmente llegó el tradicional ataque orquestado de las derechas contra el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, un objetivo a batir para PP y Vox, al que piden la dimisión en cada una de las sesiones de control. Para Ana Belén Vázquez, diputada popular abonada a elevar la voz en los plenos, el titular de Interior "no protege" a policías y guardias civiles y "pone a delincuentes en la calle". "¡Váyase, señor Marlaska!", concluía, tratando de emular a José María Aznar y sus peticiones de dimisión a Felipe González, a mediados de los años 90 del siglo pasado.

Vox y "los gorilas" que van a "apederearles"

Siempre un paso más allá intervino un excompañero de filas de Vázquez, el ahora diputado de Vox Ignacio Gil Lázaro, para agravar las acusaciones al ministro del Interior. Para él, la derogación de la Ley de Seguridad Ciudadana, la llamada ley mordaza, que prepara el Gobierno, es "humillante".

A Marlaska le dedicó las siguientes palabras: "Usted se la regala [la derogación] al conjunto de la extrema izquierda de esta cámara, a esos que dicen sentir emoción cuando ven patear a un policía en el suelo, a esas ministras que dicen alegremente que la Policía es de extrema derecha, a esos que envían a sus gorilas a apedrear a ciudadanos que asisten a los actos de Vox, a esos que durante años hicieron del crimen su profesión y hoy son los socios preferentes de este Gobierno, a esos ministros comunistas con cartera en el Consejo que se atreven sistemáticamente a jalear cualquier forma de terrorismo callejero, y, en definitiva, a una chusma violenta que sigue pretendiendo algún día poder quemar vivo a un policía".

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