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La Justicia confirma medio año de cárcel para el hombre que acosó durante años a un vecino con insultos homófobos

Bandera arcoíris en el barrio de Chueca durante la celebración del Día Internacional del Orgullo LGTBI.

Alberto Pozas

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El Tribunal Superior de Madrid ha decidido confirmar la condena de seis meses de cárcel impuesta por delito de odio a un hombre que, durante años, hostigó y acosó a un vecino en la capital con insultos homófobos y amenazas: “Puto gay, sé dónde vives y te voy a matar”, llegó a espetarle en una carta. Sus insultos y gritos, dicen los jueces, reflejan “una actitud humillante vejatoria y despreciativa” y denotan “animadversión e intolerancia hacia la victima por razón de su orientación sexual, afectando a valores constitucionales”, entre ellos la dignidad humana.

La víctima de este acoso homófobo relató su caso en elDiario.es el pasado noviembre. Entonces explicó que el conflicto arrancó por una puerta del descansillo que se quedaba abierta. “Desde ese día, me empezó a atacar personalmente por mi condición. Me atacaba por hacer daño, el único objetivo era hacer daño porque no acepta ni respeta otras opciones”, relató a este periódico. También contó las consecuencias de verse expuesto a ataques homófobos continuos: “He estado con ansiedad, decaído, deprimido, muy nervioso, me ha afectado a mi vida laboral”.

Según declara probado la Justicia, los ataques se prolongaron entre 2015 y 2018 en el edificio en el que ambos vivían en Madrid. “Maricón, te vas a enterar, gay de mierda”, eran algunos de los insultos y amenazas que la víctima escuchaba tanto en los pasillos del edificio como incluso en la piscina, delante de otros vecinos. Con el tiempo se mudó y el agresor descubrió dónde vivía para seguir amenazándole: “Puto gay, sé dónde vives y te voy a matar”, dejó por escrito en una carta en su buzón.

Los jueces de la Audiencia de Madrid le condenaron al declarar probadas las amenazas y su componente homófobo. Se basaron no solo en la declaración de la víctima, sino en las de testigos que presenciaron las agresiones y en que una cámara de seguridad grabó al condenado cuando llevaba la carta amenazante al buzón de su nueva vivienda.

Seis meses de cárcel, la prohibición de trabajar en el ámbito docente y dos multas que suman 1.400 euros es la condena que le impuso la Audiencia y que, según ha sabido elDiario.es, acaba de confirmar el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, rechazando el recurso del agresor que, si quiere seguir buscando la absolución, tendrá que acudir a la sala de lo penal del Tribunal Supremo.

Los jueces entienden que hay pruebas más que de sobra para condenarle, empezando por la declaración de la víctima: “Se ha venido a mantener firme y persistente a lo largo de las actuaciones, ofreciendo en el plenario un relato coherente y sin fisuras”, destaca el TSJM en su resolución. Su condena de medio año de prisión, que no tendrá que cumplir obligatoriamente entre rejas, es “razonada y razonable” para este tribunal territorial.

En esta segunda instancia ha fracasado de nuevo una de las alegaciones defensivas del condenado: que cuando le dedicaba insultos homófobos no lo hacía para aludir a su orientación sexual, equiparando esas expresiones con otras como “tonto” o “bobo”. Los jueces entienden que le acosó “movido por un carácter despreciativo hacia la orientación sexual” de la víctima y que su actitud refleja “una actitud humillante vejatoria y despreciativa, denotando animadversión e intolerancia hacia la víctima por razón de su orientación sexual”.

“No tiene el mismo efecto”

En conversación con elDiario.es, la víctima de este caso de homofobia relató cómo esos insultos no eran equiparables a “tonto” o “bobo”, como alegaba el condenado. “No tiene el mismo efecto, para nada. Eso lleva un mensaje más profundo de lo que es la simple palabra. Está atacando a tu forma de ser, tu manera de ser”, explicó. Un argumento que refrendó en primera instancia la Audiencia Provincial de Madrid: “No nos hallamos ante meras discrepancias vecinales, refleja una clara voluntad de discriminación por razón de su condición sexual que afecta a la dignidad de la persona, revelando un elevado nivel de intolerancia hacia la víctima por razón de su sexualidad”, dijo la primera sentencia del caso.

Los datos del Ministerio del Interior revelan que en 2021 las denuncias relativas a delitos de odio por orientación sexual o identidad de género aumentaron un 67% con respecto a 2019, antes del arranque de la pandemia. En total, a lo largo de ese año, la Policía y la Guardia Civil abrieron 1.802 investigaciones por delitos de odio, con un “récord” de 1.133 de estos delitos esclarecidos, según explicó el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

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