PP, Vox y varios socios del Gobierno piden el cese de Puente: “No es ministro para explicar accidentes, sino para evitarlos”
La presión sobre el ministro de Transportes, Óscar Puente, para que dimita por el accidente ferroviario de Urda (Toledo) sigue llegando desde la derecha y también por parte de algunos de los socios parlamentarios del Gobierno. Este martes, tanto el PP como Vox se mostraron muy duros con Puente durante su comparecencia ante la Diputación Permanente para rendir cuentas por la tragedia de la semana pasada. Pero no solo ellos exigieron el cese del ministro, sino que también lo hicieron, de manera expresa, tanto el Frente Amplio como el PNV, Podemos y el BNG, a diferencia de ERC y EH Bildu, que prefirieron dar algo de oxígeno a Puente.
El ministro compareció en sede parlamentaria apenas unas horas después de que anunciar, tras la reunión del Consejo de Ministros, un plan de refuerzo de la seguridad de la alta velocidad y menos trenes en la línea Madrid-Sevilla. No obstante, esas medidas no evitaron las durísimas críticas que vertieron contra Puente tanto el PP como Vox por boca de sus portavoces, Ester Muñoz y Pepa Millán, respectivamente. “Qué bien se le da explicar por qué muere la gente en los trenes y qué mal se le da evitar que la gente muera en los trenes”, le llegó a espetar la primera, que afirmó que la tarea del titular de Transportes no es la de ofrecer información sobre los accidentes, sino “precisamente” la de “evitarlos”.
Muñoz aseguró que Puente ya debería haber dimitido el pasado enero, cuando se produjo el accidente ferroviario de Adamuz, y le afeó haber actuado con “frivolidad” y “como si no hubiera ocurrido nada” tras ese episodio. “El 3 de febrero vino usted aquí a comparecer tras el fallecimiento de 46 personas en el accidente de Adamuz y de un maquinista en Gelida. Hoy, nueve meses después, 3 de noviembre, vuelve a comparecer porque han fallecido 69 personas en otro nuevo accidente”, relató la portavoz del PP, que criticó que Puente no haya “sido cesado” por el presidente Pedro Sánchez y le responsabilizó de haber filtrado “audios sesgados del maquinista fallecido hablando con el controlador” para “buscar un culpable con el que poder evadir la responsabilidad”.
“La deshumanización en la que ha convertido su forma de hacer política es nauseabunda”, acusó Muñoz al ministro, a quien echó en cara que, el mismo día del accidente, apuntara “a los trabajadores” del centro de control. “Ha dicho que no era su deber estar en el centro de mando aquel martes. Y ya sabemos que usted no suelta raíes, no maneja señales y no dirige personalmente la circulación de los trenes, pero dirigir al Ministerio de Transportes sí es su obligación, ejecutar los presupuestos, invertir en mantenimiento y supervisar la seguridad de las infraestructuras sí es su obligación, anticipar los problemas, adoptar decisiones y corregir las deficiencias sí es su obligación, y espetó asimismo la portavoz del PP, que exigió a Puente ”asumir las consecuencias políticas de la gestión de su de su departamento“.
En la misma línea se expresó Vox, cuyos diputados ni siquiera quisieron escuchar la réplica del ministro y abandonaron la Diputación Permanente en cuanto Millán terminó su discurso. La portavoz, de hecho, fue más lejos que el PP y aseguró que, para su grupo, la dimisión de Puente se “queda muy corta”. “Usted considera que 116 vidas no son suficientes y no va a dimitir, ni usted ni su jefe”, espetó Millán, que se preguntó “dónde está el tope” y “cuántos muertos más hacen falta para que alguien haga algo” y “adopte alguna responsabilidad”. El titular de Transportes, a juicio de Vox, “no tenía que haber llegado la semana pasada” al frente de su cargo y debería terminar como acusado en un “juicio”.
El Frente Amplio insiste en que Puente debe dimitir
Los socios parlamentarios del Gobierno utilizaron un tono radicalmente diferente para su turno de réplica a Puente durante la sesión del martes, aunque la conclusión de varios de ellos fue la misma que la de la derecha: que el ministro no puede continuar en su puesto. El Frente Amplio, que fue de las primeras formaciones en pedir la dimisión del titular de Transportes, volvió a hacerlo por boca de su portavoz parlamentaria, Verónica Martínez, que aunque quiso insistir en que la alianza no atribuye “la culpa del accidente” a Puente, también argumentó que “la responsabilidad política tiene su propio ámbito” y que el titular del ministerio “del que depende nuestro sistema ferroviario debe responder”.
“Dé todas las explicaciones, facilite que se conozca toda la verdad” y, después, “presente su dimisión”, pidió Martínez, mientras su compañero Toni Valero criticó que las aclaraciones que ha ofrecido por ahora Puente han sido “insuficientes”. “No por falta de detalles, sino porque ha obviado lo importante, ya que no cuestiona el modelo de las liberalizaciones que nos ha traído hasta aquí”, criticó Valero, que aseguró que, “si un sistema necesita que nadie se equivoque para ser seguro, entonces no es seguro, y eso no es un problema puntual, es un problema estructural”.
En un sentido similar se expresó la secretaria general de Poemos, Ione Belarra, que aseveró que la explicación del accidente de Urda se encontrará si se sigue “el rastro del dinero”. “Después de la liberalización tenemos muchos más trenes de alta velocidad circulando por las mismas vías: hay tramos donde antes circulaban 24 trenes diarios y por los que hoy pasan 150 trenes”, denunció Belarra, que aseguró que, tras la entrada de competidores privados en el mercado ferroviario, “tenemos un mantenimiento y unas plantillas totalmente insuficientes”.
La líder de Podemos, asimismo, criticó que Transportes haya puesto el foco sobre el supuesto error cometido por el centro de control de Atocha que habría sido la causa última del accidente de Urda. “Cargan ustedes, ministro, sobre el eslabón más débil de la cadena para protegerse a sí mismos y para proteger a los de arriba, a los que decidieron privatizar nuestro sistema ferroviario”, criticó Belarra, que acusó al PSOE y también al PP de haber puesto “el beneficio por delante de la seguridad de las personas” y aseguró que es un “consenso social” que Puente debe dimitir.
En eso último coincidió, aun con un tono mucho más sosegado, el portavoz del PNV, Mikel Legarda, que instó a Puente a hacerse cargo del “estado de ánimo de la sociedad” y asumir la “responsabilidad política, que no nace de la culpa o el dolo”, pero que sí “obliga al cargo público a hacerse cargo de toda la organización que dirige”. “Creemos que usted ha perdido el tren de la confianza y ya no tiene remedio, y si pedimos su dimisión no es por carnaza política, es como manifestación de una cultura de la responsabilidad política que, también hay que decirlo, no es frecuente en este país, pero que ayudaría a iniciar la restauración de la confianza ciudadana”, planteó Legarda.
ERC y Bildu evitan pronunciar la palabra “dimisión”
Por el contrario, ni ERC ni EH Bildu pidieron el cese de Puente, aunque sus intervenciones fueron de un tenor muy distinto. El portavoz republicano Gabriel Rufián agradeció al ministro que “dé la cara”, pero también le preguntó “qué diríamos” y “qué haríamos” si “fuera un ministro del PP el que tuviera más de 100 muertos encima de la mesa después de nueve meses y dos accidentes”.
Rufián, asimismo, denunció que se ponga el foco sobre el eventual error humano y aseguró que ese tipo de fallos “reflejan la existencia de un sistema de seguridad fallido”. No obstante, no exigió la dimisión de Puente asegurando que ese asunto es una mera “distracción”, y sostuvo que “lo importante es si el sistema ferroviario español es sostenible, es seguro y es eficiente o no lo es”. “Y la respuesta es, inequívocamente, que no lo es”, lamentó.
Su homóloga de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, también aseguró que su partido no tiene intención de participar “en las dinámicas con tintes políticos y electorales de señalar y sentenciar a los posibles responsables” de la tragedia ferroviaria antes de que concluya la investigación. Aizpurua, no obstante, también avisó de que “tampoco” va a “admitir que se haga con los trabajadores”, y rechazó “reducir una tragedia a un error individual, porque los sistemas de seguridad ferroviaria están diseñados precisamente para que un fallo humano no tenga por qué acabar en una catástrofe”.
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