Rodrigo de Santos, de negarse a celebrar bodas gays a escribir a su víctima: “¿Te gustan los chicos? Aquí te puedes casar”

Rodrigo de Santos, tras su detención en 2008

Pedro Águeda


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Rodrigo de Santos, aquel que fuera figura emergente del PP balear y militante ultracatólico, ha vuelto a ser condenado por un delito sexual. Esta vez su víctima es un joven, adulto, pero que comparte con los niños que fueron víctimas de De Santos en el pasado la vulnerabilidad de la que se aprovecha el condenado. “Nadie se va a enterar, tranquilo. Yo soy tu guardián. Nadie va a quitarte la felicidad que mereces”, escribió por WhatsApp el agresor reincidente a su víctima, un preso de permiso sobre el que Rodrigo de Santos tenía la potestad de devolverle a la cárcel gracias a las responsabilidades que le había concedido una ONG próxima al Partido Popular.

Los mensajes citados aparecen en la sentencia de la Sección número 29 de la Audiencia Provincial de Madrid, que ha condenado a Rodrigo de Santos a dos años de cárcel por un delito de abuso sexual sobre Rachid (nombre ficticio), un joven de origen marroquí que pasaba permisos en las casas de acogida que la Fundación Padre Garralda-Horizontes Abiertos tiene en Madrid para internos sin aval familiar. La ONG ha sido condenada como responsable civil a título subsidiario porque, como señala el fallo, Rodrigo de Santos era un “empleado de confianza” y se produjo “una falta de supervisión atribuible a la empresa”.

“Sabes que te quiero. El próximo permiso te puedo invitar a casa. Así te voy a coger y a querer. En brazos… pero no sigas creciendo que no podré contigo. La verdad es que me encantaría que fueras mío… Como de mi familia. Me gustaría pedirte otras cosas a cambio, pero mi trabajo me lo impide. Yo me casaba contigo a ciegas… Te gustan los chicos? En España también te puedes casar”, reproduce la sentencia de la Sección número 29. Rodrigo de Santos se negó a casar a parejas del mismo sexo mientras era teniente de alcalde de Palma y concejal de Urbanismo. 

Militante de la organización ultra Camino Neocatecumenal (Los Kikos), casado y padre de cinco hijos, el caso de corrupción por el que fue condenado destapó cómo Rodrigo de Santos se había gastado 50.000 euros de la tarjeta de la Concejalía de Urbanismo en cocaína y prostitución masculina. De Santos devolvió el dinero y achacó todos sus delitos a su adicción a las drogas. 

Con todo, Rodrigo de Santos vuelve a escapar de las acusaciones más graves contra él: las violaciones continuadas a un segundo preso, de origen dominicano, que no pudo presentar más que su testimonio. Será el tribunal sentenciador el que decidirá si el recurso de la defensa de De Santos, al que representa el exfiscal Anticorrupción Pedro Horrach, detiene su inmediato ingreso en prisión por una conducta que la propia sala considera en el fallo de “reincidente”. 

La rebaja de condena del Supremo

La Audiencia Provincial de Baleares condenó a Rodrigo de Santos a doce años de cárcel por abusar de dos hermanos, amigos de sus hijos, mientras dormían en el domicilio del político. El Tribunal Supremo, en un fallo redactado por Adolfo Prego, rebajó la condena de 12 a 5 años porque uno de los hermanos, de 14 años, no habría mostrado el suficiente rechazo a penetrar a De Santos con la erección que le había provocado una felación del expolítico. 

Ahora, el fallo de la Audiencia Provincial de Madrid reproduce el relato de los dos presos, que desveló elDiario.es en julio de 2018, y en el que cuentan cómo Rodrigo de Santos, que comenzó de voluntario en la ONG y llegó a jefe de las casas de acogida, amenazaba con informar a Instituciones Penitenciarias en contra de ellos para que perdieran sus permisos. 

El joven dominicano relató durante el juicio el horror que ha vivido por las supuestas agresiones sexuales, que pudieron llegar a nueve, pero el tribunal concluye que “no está en condiciones de afirmar que [el denunciante] esté faltando a la verdad en su relato”, pero añade que “de lo que se trata es de si puede considerarse probado con las exigencias que requiere el principio de presunción de inocencia”.

Por contra, las magistradas Lourdes Casado (ponente), Piar Rasillo (presidenta) y María Begoña Cuadrado condenan a Rodrigo de Santos porque además del testimonio de su víctima, el joven de origen marroquí, están los mensajes que le envió. Esos mensajes no eran más que “insinuaciones” con el recluso que dependía de él, según declaró en el juicio, que no llegaron a más y que fueron escritos antes de que lo llevara en coche a su domicilio particular para darle de beber alcohol y realizarle tocamientos contra su voluntad. 

Las supuestas agresiones sexuales al joven dominicano que no han quedado acreditadas se produjeron, según éste, en el despacho que De Santos utilizaba en la casa de acogida, en la planta baja. Al otro preso, la víctima demostrada de abusos sexuales, Rodrigo de Santos le escribió: “Mi casa es tu casa y mi cama es tu cama. Cuando tú quieras dejo abierto por si te quieres bajar… Pero eso sí, en silencio”.

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