Yolanda Díaz reconoce que el Gobierno ha dado mala imagen en la pugna por la reforma laboral pero dice que “está zanjada”

Yolanda Díaz en los pasillos del Congreso.

Laura Galaup


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Yolanda Díaz asegura que el conflicto con su socio de Gobierno sobre la reforma laboral ya se ha solventado, aunque reconoce que la pugna que mantuvieron durante varios días ha deteriorado la imagen del Ejecutivo. La vicepresidenta segunda asegura que le gusta trabajar en discreción y alejada del ruido. "Creo que los egos me interesan poco", ha destacado en una entrevista en La Sexta.

Para Díaz el trabajo que se debe hacer en la mesa de diálogo social necesita "tranquilidad" y "silencio" debido a las "muchas complejidades" que se abordan en ese espacio. La vicepresidenta segunda afronta las negociaciones con optimismo. "Veo posible el acuerdo", ha asegurado sobre las conversaciones que mantiene Gobierno, sindicatos y patronal para derogar el texto que legisla las políticas laborales.

Según ha subrayado, ella fue "la primera sorprendida" por el conflicto interno que estalló en la coalición a propósito de esta reforma clave. La regulación afronta este mes la recta final en el diálogo social, ya que tiene que estar aprobada antes del 31 de diciembre.

La semana pasada las dos formaciones de la coalición acordaron un nuevo esquema de coordinación interna, que da espacio a Economía y la Seguridad Social en la negociación sobre la reforma laboral, que sigue liderada por Trabajo. Tras días de desencuentros, finalmente este martes las dos formaciones cerraron un acuerdo para reafirmar su compromiso "con la derogación de la reforma laboral de 2012". Ante este último anuncio Díaz sostiene que "el debate está zanjado".

La vicepresidenta segunda no ha querido ahondar en el contenido de las propuestas que están debatiendo con patronal y sindicatos. Se ha limitado a defender que el objetivo de su departamento es “cambiar el marco de la política laboral del PP” y combatir la temporalidad. Para ello apuesta por que los contratos temporales tengan "una causa justificada". De esta forma desde el Gobierno se busca combatir el "índice de temporalidad insoportable" que tiene nuestro país. “Hablar de trabajadores precarios, es hablar de vidas precarias”, ha reseñado.

Díaz no confirma su futuro político

Además, sí que ha confirmado que su Ministerio no va a tocar las indemnizaciones por despido improcedente implantadas por el PP en 2012, que pasaron de 45 a 33 días por año trabajado. "No vamos a tocar el despido", ha insistido Díaz, que se ha limitado a reseñar que esta decisión "no es una cesión" a los empresarios. "Es el acuerdo de Gobierno. Yo sí cumplo con lo que se acuerda", ha continuado. El equipo de la vicepresidenta segunda busca alcanzar "una reforma equilibrada", a diferencias del texto aprobado durante el Gobierno de Mariano Rajoy, calificada por Díaz como "muy agresivo".

Más allá de sus funciones como ministra, la vicepresidenta segunda también se ha pronunciado sobre el frente amplio en el que está trabajando de cara a las próximas generales, aunque mantiene todavía la incertidumbre sobre su futuro político. "Si pensase que me voy a presentar a las elecciones, lo diría. No estoy en eso", ha respondido.

"No va de nombres. No va de egos. No va de partidos", ha apuntado. Para Díaz su futuro político pasa por algo "más complicado" que una candidatura. Aboga por un espacio en el que "la sociedad española sea la protagonista". "Tengo un debate con mi propio padre que piensa que solo se puede hacer con un partido detrás. Yo no tengo partido, es cierto", ha añadido. El primer paso para alcanzar el objetivo de la vicepresidenta segunda pasa por abrir un periodo "de conversación" con la ciudadanía, en el que su equipo está centrado.

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