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Trump Baby: por qué un globo gigante consigue ofender a un presidente de EEUU

Un globo aerostático de 6 metros que representa al mandatario en
pañales es la imagen más potente de las protestas contra la visita de Trump a Reino Unido

La acción, llevada a cabo por un grupo de activistas y con permiso del alcalde de Londres, es un interesante ejemplo cómo la comunicación política está cambiando gracias a Internet

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Imagen del Trump Baby sobrevolando las calles de Londres

Imagen del Trump Baby sobrevolando las calles de Londres

Si un extraterrestre llegara hoy a la tierra y una de las primeras cosas que decidiéramos hacer con él es explicarle quién es Donald Trump a través de una  búsqueda en Google de su más reciente compromiso diplomático (la visita a Londres) puede que el alien diera por hecho que el presidente de los Estados Unidos es un globo aerostático de 6 metros.

Efectivamente, esta imagen ha protagonizado la visita del mandatario norteamericano a Londres y Owen Jones  lo calificaba como "la respuesta perfecta a la derecha intolerante" porque "p arte de la estrategia de la derecha intolerante en ascenso es retratar a la izquierda como gente delicada a la que es fácil provocar, sin humor y contraria a la libertad de expresión".

El late-night show alemán Heute Show haya decidido crear una serie de imágenes donde ha sustituido al Trump real por el Trump Baby. No ha pasado desapercibido para nadie, incluso el propio Trump dijo: "No he estado en Londres desde hace mucho tiempo, pero si ellos sacan globos dirigibles para hacerme sentir que no soy bienvenido, no hay razón para quedarme en esa ciudad".

¿De dónde viene todo esto? Una campaña de crowdfunding iniciada hace poco más de un mes ha conseguido recaudar más de 30.000€ (inicialmente solicitaban alrededor de 10.000€) para hacer posible la acción. En la web de la campaña podía leerse que "Trump es un bebé grande y enfadado con un ego frágil y pequeñas manos". La campaña fue promovida por diversos activistas, entre ellos Leo Murray, responsable de una organización sin ánimo de lucro que lucha contra el cambio climático.

Lo cierto es que la imagen de Trump como un bebé no es nueva. A pesar de la adorable imagen de la que gozan los bebés es evidente que en ellos también hay una 'expectativa de civilización' y que actúan como pequeños animalillos que buscan satisfacer sus necesidades más primarias. Es la imagen que se encarga de reforzar Trump, para quién la diplomacia no parece ser una prioridad. Esta yuxtaposición que representa a Trump como una suerte de Bebé Jefazo ha funcionado muy bien para activistas y artistas a la hora de retratar al presidente de los Estados Unidos.

Ilustración de Steve Breen para el San Diego Union Tribune

Ilustración de Steve Breen para el San Diego Union Tribune

Ilustración de Clay Bennet para el Chattanooga Times

Ilustración de Clay Bennet para el Chattanooga Times

Ilustración de Nate Beeler para el Columbus Dispatch

Ilustración de Nate Beeler para el Columbus Dispatch

Trump siempre ha suscitado entre sus detractores una creatividad desbordante. A pesar de lo abominable de muchas de sus declaraciones, acciones o políticas, la movilización en contra ha terminado por convertirlo en un paradójico icono pop. La red está plagada de 'imágenes sobre Trump' casi tanto como de 'imágenes de Trump'. Al margen del habitual debate de si esto lo beneficia en vez de perjudicarlo, lo que parece claro es que la combinación Trump-Internet multiplica la generación de imágenes y está generando efectos en la comunicación política.

Charlie Tims, investigador y artista que asistió a las protestas anti-Trump en Londres cree que las protestas reflejan la relación que tenemos con Internet: "En Londres podía verse a mucha sosteniendo pequeñas pancartas y esperando para ser fotografiados". El activismo no es inmune a la obsesión por el "Yo estuve allí". De hecho, la famosa frase "Si un árbol cae en un bosque y nadie está cerca para oírlo, ¿hace algún sonido?" podría ser sustituida hoy por "Si una persona asistente a un evento extraordinario y no lo documenta en Instagram, ¿realmente ha pasado?". Sin embargo, para Tims también hay algo positivo.

"Las protestas definitivamente son un resultado de la cultura del meme, de Twitter, de Instagram. Muchos de los carteles que podían leerse eran muy creativos y han podido leerse antes en la red", señala Tims. Lo cierto es que el Baby Trump podría verse como un 'meme hecho realidad' o quizás como el argumento definitivo para dejar de hacer distinciones entre lo 'online' y lo 'offline' cuando es evidente que el diálogo hace en ocasiones indistinguible qué sucede dónde y sobre todo cuando lo importante no deja de ser contra qué o a favor de qué se está protestando. Por eso cabe preguntarse legítimamente y citando a Tims: "¿Son los memes la nueva canción protesta?". Mientras pensamos en la respuesta es muy probable que el siguiente meme exitoso contra Trump esté siendo concebido.

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