Los grupos aprueban la ley del 'solo sí es sí' tras la retirada de la enmienda del PSOE sobre prostitución

Rueda de prensa del ministro de Agricultura, Luis Planas, la portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, y la titular de Igualdad, Irene Montero

La ley del ‘solo sí es sí’ ha conseguido superar el trámite en la Comisión de Igualdad que por momentos se preveía frustrado. Tras la tensa negociación y el duro debate que ha acogido este jueves el Congreso, la norma, que establece un marco integral para las víctimas de violencia sexual, seguirá finalmente su camino hacia el pleno de la próxima semana tras recibir 23 votos a favor, 14 en contra y seis abstenciones. Y lo hace sin los artículos relativos a la prostitución que tantos disensos han originado y que han hecho peligrar el texto.

La mayoría de la comisión (23 apoyos, entre ellos los del PSOE) han votado a favor de una enmienda transaccional que retira los preceptos de la discordia pactada en el último minuto entre Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común, Ciudadanos, Bildu, CUP, PNV, ERC y el Grupo Plural. Las derechas, por su parte, se han repartido entre la abstención de Vox y el voto en contra del Partido Popular.

A punto ha estado el texto de malograrse a cuenta de estos dos artículos que apenas ocupan una página de las más de 50 que lo componen. Son los relativos a la prostitución, en concreto a la tercería locativa y al proxenetismo no coactivo. Dos elementos que el PSOE pedía endurecer a través de una enmienda que no apoyaban ni Unidas Podemos ni el resto de los grupos que sostienen al Gobierno. Estos, por su parte, reclamaron retirar lo relativo a la prostitución desde el inicio del trámite al considerar que no era el marco adecuado para abordar el debate. Una encrucijada que ha mantenido la incertidumbre hasta el último momento.

Finalmente, ya una vez iniciada la comisión, los socialistas, que en los últimos meses han marcado un claro perfil abolicionista, se han movido de su posición inicial y han decidido retirar la enmienda para facilitar que el dictamen saliera adelante. En un principio, estuvo sobre la mesa que la propuesta se aprobara con el apoyo del PP, que sí estaba dispuesto a votar a favor de la enmienda, sin embargo, no daría el “sí” al dictamen completo, por lo que el texto decaería en el pleno. No tendría los suficientes apoyos porque los socios del Gobierno habían anunciado que no votarían a favor de un texto que incorporara esta enmienda.

Lo que los socialistas reclaman es eliminar la condición de que haya explotación de la prostitución ajena para perseguir a los dueños de locales y que baste con que “promueva, favorezca o facilite” el ejercicio de la misma. Y lo mismo en el caso del proxenetismo no coactivo. El PSOE presentará una proposición de ley este mismo jueves para intentar que estos cambios se incorporen al Código Penal. “La abolición de la prostitución es una medida irrenunciable”, ha dicho la diputada Laura Berja, que ha defendido que el PSOE no ha variado su posición en ningún momento y, en cualquier caso, habría apoyado el dictamen.

La prostitución se aparca

Una vez retirada la enmienda socialista, el camino de la ley se ha allanado, pero no ha quedado exento de obstáculos debido a que los socios del Gobierno han seguido reclamando, como han hecho desde el principio, la retirada de los artículos relativos a la prostitución del texto. De hecho, tanto Ciudadanos como ERC, JxCAT, Bildu, la CUP, PNV y En Comú Podem registraron enmiendas en este sentido. Algo que también el Ministerio de Igualdad propuso in extremis este martes por la noche ante la posibilidad de que la norma estuviera en riesgo. Finalmente, estos artículos no estarán en la ley tras la transaccional pactada entre los grupos, que ha acabado saliendo adelante.

En este punto han sido muy contundentes los socios de la investidura, que han cargado tanto contra el PSOE como contra el departamento dirigido por Irene Montero por la inclusión de los artículos sobre prostitución en la ley. Así se lo ha hecho saber la portavoz de ERC, Pilar Vallugera, que lo ha calificado de “inadmisible” e “inoportuno”. “Algunos han querido que esto sea un debate sobre la prostitución y utilizar esta ley para que nos posicionemos, pero no voy a entrar a ese juego”, ha añadido Joseba Agirretxea, del PNV.

Por su parte, el PSOE defiende que no es su grupo el que ha puesto en riesgo la ley debido a que no ha variado en ningún momento su posición y, en cualquier caso, la ley contaría con su voto a favor. “No hemos hecho depender nuestro voto de lo que pasara con la prostitución y todos ustedes sí. Han puesto en riesgo esta ley. Nunca les he pedido que renuncien a su posición, pero entiendan que el PSOE defienda la suya. Quien pone en riesgo una ley es quien amenaza con votarla en contra”, ha dicho Laura Berja durante el debate.

Los socialistas presentaran “a primera hora” de este jueves una proposición de ley con la que pretenden incorporar al Código Penal la misma redacción que proponían en la enmienda. “Son ustedes los que tienen que explicar por qué no quieren perseguir el proxenetismo. Aunque nos quedemos solas, vamos a por la abolición de la prostitución”, ha zanjado la portavoz.

Qué incluye la norma

La ley establece un marco integral de atención a las víctimas de violencia sexual al estilo de la norma contra la violencia de género en el ámbito de la pareja o expareja que se aprobó en 2004. Establece una batería de medidas de prevención, sensibilización y reparación y reforma el Código Penal para acabar con la distinción entre agresión y abuso sexual. El objetivo es que, tal y como cada vez han hecho más países, los delitos sexuales en España se adapten al Convenio de Estambul, que obliga a que la regulación de los delitos sexuales se haga en base al consentimiento y no a la violencia o la intimidación, que es lo que la ley exige para que haya agresión sexual.

La tramitación de esta ley no ha estado exenta de polémica. Ya inició su trámite en medio de las discrepancias en el seno del Ejecutivo, entre el Ministerio de Igualdad, Justicia y la vicepresidencia primera de Carmen Calvo, y consiguió la luz verde del Consejo de Ministros in extremis, a las puertas del 8M de 2020. Prueba de ello fue que el texto definitivo fue objeto de cambios de última hora. Tras ello los ministerios siguieron trabajando y sumaron nuevos preceptos al texto, entre ellos los que hoy están complicando su aprobación definitiva, los relativos a la prostitución.

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