Del rabo de gato a la voraz perca: invasoras que arrasan el ecosistema y cuestan millones

Raúl Rejón


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Las especies exóticas invasoras son un peligro creciente en todo el mundo. La ONU las ha considerado uno de los cinco agentes más poderosos de la degradación de los ecosistemas y una de las principales causas de pérdida de biodiversidad. En España, para que una planta o un animal sea considerado invasor tiene que engrosar las listas del Catálogo Español y contar con el aval de un dictamen científico. Todas las que están ahí son, pero no todas las que son invasoras están ya catalogadas.

Entre las casi 200 variedades que pueblan ese listado, las hay más y menos agresivas. Muy extendidas y menos diseminadas. Algunas afectan a amplias extensiones y otras han concentrado su acción en sitios más acotados como las islas. En todo caso, todas tienen en común sus impactos destructores sobre los ecosistemas. Una investigación de la Universidad Paris Saclay ha identificado este año las especies que más dinero han costado a las arcas –casi siempre públicas– en un esfuerzo por mitigar su invasión. El jacinto de agua, el caracol manzana, la caña, el visón americano o el picudo rojo están en el top 10.

La amenaza de estos organismos está por todas partes. El proyecto Biocambio ha identificado más de 200 variedades exóticas en la Red de Parques Nacionales de España. Entre las especies que representan un mayor peligro para estos espacios protegidos diagnosticaron al rabo de gato, la perca americana o la uña de gato.

1. Rabo de gato
Está ampliamente naturalizada en Canarias, donde es una de las plantas autóctonas invasoras más problemáticas. Puntos aislados del litoral granadino, valenciano y alicantino.
Esta planta del norte de África se introdujo en los años 40 en las Islas Canarias como ornamento y se ha expandido por el archipiélago. Ha conseguido saltar a la península. Es un colonizador agresivo que se dispersa por el aire, con los animales y las actividades humanas.
Su impacto es muy alto y es de muy difícil erradicación. Es la especie que más amenaza a los parques nacionales españoles. Incluso el movimiento de los coches en las carreteras dispersa las semillas de las plantas arraigadas en las cunetas. Expulsa a la flora autóctona e incluso modifica el régimen de incendios al estar perfectamente adaptada al fuego: rebrota tras la quema.
2. Jacinto de agua
En 2004 se detectó en la cuenca del Guadiana que ha invadido. Detectado en el Parque nacional de Doñana. Citada en Alicante, Cáceres, Castellón y Tarragona.
Proviene de la cuenca del Amazona. La especie llegó como planta ornamental para acuarios y estanques. De ahí saltó a los ríos. Es la invasora que más dinero le ha costado, de momento, a las arcas públicas y está en el grupo de cabeza de amenazas a parques nacionales. Cuando llega a un nuevo hábitat es muy agresivo. Por su éxito, es capaz de congestionar cursos de agua. Las colonias son tan densas que impiden la llegada de luz y, al descomponerse, elimina el oxígeno (anoxia) lo que elimina los animales y las plantas autóctonas. Además, disminuye la cantidad de agua por la evotranspiración. Se considera una invasora casi no manejable por lo costoso de su erradicación al fluctuar por los ríos.
3. Visón americano
Poblaciones en Galicia, Castilla y León, Madrid, Castilla-La Mancha y norte de Extremadura, y otras de menor tamaño en el País Vasco, Catalunya y sur del Sistema Ibérico.
Llegó a finales de los años 50 del siglo XX para la industria peletera. Escapó -y fue soltado- desde granjas de Pontevedra y Segovia. A finales de los 80 había tres núcleos, actualmente ya son cinco y en expansión. Es una de las 10 especies que más amenazan los parques nacionales. Se ha revelado un invasor súper dañino.A partir de las poblaciones fundadoras, su mayor tamaño, adaptación y ciclo reproductor acelerado está expulsando al visón europeo. Además, han portado una enfermedad vírica que afecta a la fauna. Depreda sobre otros carnívoros, sobre aves acuáticas y otras especies protegidas como el cangrejo de río autóctono, el desmán de los Pirineos o el tritón. Se ha probado que son especialmente sensibles al SARS-CoV-2 del que pueden ser vector de mutación y contagio.
4. Avispón asiático
Galicia, Cantabria, País Vasco, Navarra, Catalunya.
Originario del sureste de Asia, llegó desde Francia en 2010 donde se había introducido en un barco de carga de cerámica. El clima templado ha favorecido su expansión por todo el norte peninsular. Tiene gran facilidad para la dispersión. Depreda sobre las abejas e insectos autóctonos. Durante el verano los ataques a las colmenas son muy intensos y dañinos. Primero atacan a las abejas adultas y, una vez acabadas, devoran las larvas por lo que erradican la colonia.
5. Picudo Rojo
Canarias, Andalucía, Región de Murcia y Comunidad Valenciana.
Escarabajo que llegó a España en 1994 en unas palmeras egipcias plantadas en la provincia de Granada. Está en expansión. Es originaria del sureste asiático donde son una plaga para los cocoteros. En 1917 había llegado a Irak y a mediados de los 80 se declaró plaga en Arabia. Es una grave amenaza para las palmeras autóctonas como el palmito y la palmera canaria. Produce daños invisibles pues crea galerías interiores en la planta tanto en las hojas como el tronco. Acaba produciendo la muerte. Amenaza palmerales de gran importancia cultural como los de Elche, Orihuela o Alicante. Produce importantes pérdidas económicas relacionadas con la jardinería ornamental de palmera.
6. Uña de gato
Abundante en el litoral cantábrico, mediterráneo y suratlántico. También ha llegado al parque nacional de las Islas Atlánticas.
Planta reptante originaria de Suráfrica. Se ha introducido en España como especie ornamental. Se ha multiplicado en arenales, roquedos y acantilados costeros con los restos de jarnideria y el transporte de trozos para fabricar nidos de aves. Tiene un carácter invasor muy agresivo. Forma tapices muy densos que impiden que crezcan otras planta. Altera el ph del terreno.
7. Hierba de la Pampa
Galicia, Asturias, Cantabria, Euskadi, Aragón, Catalunya, Madrid, Castilla y León, Extremadura, Andalucía e Islas Canarias.
Llegó como planta para jardín. Se calcula que se 'escapó' en 1969 en Liencres (Cantabria). Presenta un riesgo evidente para 11 de los 15 parques nacionales por su fácil expansión con el viento. Tiene gran capacidad para invadir riberas, zonas fluviales, estuarios y dunas. Es uno de los mayores peligros para la flora autóctona de Canarias.
8. Caracoles manzana
Delta del Ebro y litoral de Tarragona y en Canarias.
Son una familia de moluscos propios de zonas tropicales en África, Suramérica, América Central y sur de Asia que han llegado a España por escapes de criadero y sueltas ilegales. Es una especie utilizada para los acuarios. Se detectó en el delta de Ebro en 2009. En 2015 en arrozales del Baix Ampurdá. Voraz consumidor de plantas lo que causa un gran impacto en los ecosistemas acuáticos. Causa graves daños a los arrozales sobre todo en las plantas que están al principio de su desarrollo. Es un huésped intermedio del patógeno de la meningitis en los humanos. Transmite el parásito si se comen los caracoles sin haberlos cocinado lo suficiente.
9. Perca americana
Aclimatado a casi todos los grandes ríos españoles. Andalucía, Aragón, Asturias, Cantabria, Catalunya, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura, Baleares, La Rioja, Madrid, Navarra, Murcia, País Vasco, Comunidad Valenciana.
Pez propio del sur y este de EEUU y México. Introducido para pesca deportiva. Incluso cuando las circunstancias de los ríos no favorecen sus poblaciones se han mantenido con sueltas.
La Unión para la Conservación de la Naturaleza lo considera una de las 100 invasoras más dañinas. Muy voraz. Depreda sobre especies locales hasta su desaparición. Los ejemplares grandes devoran crustáceos, aves, anfibios y mamíferos.
10. Caña
Se encuentra en la mayoría de las provincias peninsulares y en ambos archipiélagos.
Planta asiática que llegó a Europa occidental en el siglo XVI. Está entre las diez especies que más costes económicos causa en España. Es considerada una de las variedades de plantas más peligrosas por su capacidad de invasión. Es capaz de erradicar la flora autóctona y su gran biomasa supone un peligro en caso de incendio. Sus rizomas pueden crear una capa tan densa que impide el crecimiento de otras especies.
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