España sale de las catacumbas pero sigue lejos de los primeros puestos en el ránking contra el cambio climático

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Raúl Rejón


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España ha salido en los últimos años de las catacumbas en la lucha contra el cambio climático, pero todavía está muy lejos de países como Dinamarca y Reino Unido, que lideran el ránking en el último Índice de Actuación Ambiental de la Universidad de Yale (EEUU).

Yale evalúa cada dos años, a base de datos, “el estado de la sostenibilidad en todo el mundo”. En el apartado cambio climático, España ha mejorado y está en el puesto 83 de 180, “ha avanzado 47 puestos”, señala el informe. Es decir, en la anterior evaluación estaba hundida en el puesto 130º.

Lo que hace esta revisión es estudiar las tendencias de cada país en cuanto a emisiones de gases de efecto invernadero y la proyección hacia el objetivo de emisiones netas cero en 2050. Respecto al CO2 que se lanza a la atmósfera, España es la 44ª, con una mejora de 60 puestos, pero respecto a descarbonizar la economía a mitad de siglo, aparece en la posición 144ª.

La proyección para 2050 “refleja si los países están en la senda de cero emisiones a mitad de siglo respecto a cuatro gases: CO2, metano, gases fluorados y óxido nitroso”. Los técnicos calculan la tasa de incremento o descenso en el periodo 2010-2019 y extrapolan la tendencia hacia 2050. “La extrapolación sirve para medir qué Estados han comenzado a reducir su emisiones para alcanzar ese objetivo”, explican. Si van a un ritmo que haga posible esa meta.

Y ese baremo muestra que la economía española ha dado pasitos cuando se precisan zancadas: las tendencias que analiza Yale dicen que las reducciones han sido modestas hasta el gran parón provocado por la pandemia de COVID-19. Pero la Agencia Internacional de la Energía ya ha calculado que el rebote económico de 2021 se hizo a costa de reincrementar las emisiones mundiales. Las primeras estimaciones segregadas para España aún están por llegar.



Desde el anterior ránking, España se ha dotado de una ley de Cambio Climático –aprobada en mayo de 2021–que establece que el país en su conjunto (sus fábricas, transportes, centrales eléctricas, hogares, explotaciones agrícolas...) debe emitir en 2030, al menos, un 23% menos que en 1990. Eso quiere decir 66.000 kilotoneladas menos de gases dentro de siete años y medio. En el curso del parón por COVID, el único con menos CO2 que el año de referencia, el total fue 275.000 kt, un 5% menos que aquel 1990.

“A pesar de los recientes compromisos, las acciones de la mayoría de países se quedan cortas respecto a lo que es necesario”, incluye este examen que recuerda los “daños que causa el cambio climático en el medio ambiente, la salud y la economía”. Los científicos del Panel Internacional de Expertos (IPCC) ya estimaron que “lo que se necesita” es un tajo del 50% mundial en 2030. Y lo repitieron con premura hace solo dos meses: “Es ahora o nunca”.

En protección de hábitats o el cuidado de especies España está en el puesto 24º. Y es la novena de la lista mundial en biodiversidad. Pero en cuanto a pérdidas de cobertura forestal, herbazales y humedales, el país está más allá del puesto 100

“Solo un puñado de países están orientados para alcanzar la neutralidad climática en 2050”, advierten los analistas de la universidad estadounidense. A la cabeza en mitigación del cambio climático está Dinamarca “que ha rebajado sus emisiones a la mitad en las últimas décadas”. ¿Una economía pequeña y con más facilidad para descarbornizar? El segundo puesto lo ha ocupado el Reino Unido, que en 2020 dejó sus emisiones en el 50% respecto a los niveles de 1990, reseña el informe. El tercer escalón del podio es para Finlandia.

A modo de advertencia, el trabajo se atreve a sentenciar que “EEUU ha perdido un tiempo precioso para aplacar el cambio climático” y se refiere a “la regresión durante el mandato de Donald Trump”. Los estados que, según este índice, van en dirección contraria son China, India y Rusia: “Rápido incremento en sus emisiones de gases de efecto invernadero”, subraya el examen.



Índice general

Si se mira al índice general de actuación ambiental, España sale mucho más verde que en lo que a la crisis climática se refiere. Ocupa la posición 27 al haber mejorado 10 puestos. Esto es debido a que ese índice combina, además de la lucha climática, otras variables en las que España sale mucho mejor parada, como la vitalidad de sus ecosistemas o la la influencia del medio ambiente en la salud.

La vitalidad ecosistémica incluye la protección de la biodiversidad y los hábitats, ya sean ecosistemas terrestres o marinos, o el cuidado de especies. España, en el conjunto de todos estos apartados, está colocada en el puesto 24º. Y es la novena de la lista mundial en biodiversidad. Aún así el documento alberga advertencias claras para el país: en cuanto a pérdidas de cobertura forestal, herbazales y humedales el país está más allá del puesto 100.

“A pesar del pobre estado de los ecosistemas, el índice de 2022 ofrece algunas esperanzas”, explican en Yale. “Los esfuerzos para proteger hábitats críticos y mejorar su vitalidad van en aumento aunque a un ritmo lento”.

Con todo, de manera general, “el mundo ha fracasado a la hora de alcanzar el importante objetivo establecido en por la Convención de Aichi sobre Biodiversidad que establecía que en 2020 debían gozar de protección ambiental el 17% de la superficie terrestre. ”En 2022 solo se ha llegado al 12,6%“.

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