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Un juzgado investiga el suicidio de un paciente en un hospital psiquiátrico público de Madrid

Un paciente del área de larga estancia del Hospital Doctor Rodríguez Lafora se quitó la vida en su habitación el pasado 8 de junio tras informar de que se encontraba mal y nervioso

Pese a la muerte del enfermo, desde el centro afirman que los protocolos de prevención del suicidio se cumplieron a rajatabla, aunque no dicen cuáles son

Hospital psiquiátrico Doctro Rodríguez Lafora

Hospital psiquiátrico Doctro Rodríguez Lafora Comunidad de Madrid

La justicia ha abierto una investigación de oficio por el suicidio de un paciente en el Hospital doctor Rodríguez Lafora del Servicio Madrileño de Salud, el pasado sábado 8 de junio, según han confirmado fuentes del propio centro. El paciente, J.C.P., que estaba ingresado en la Unidad de Cuidados Psiquiátricos Prolongados I (UCPP1), donde permanecen los enfermos de larga duración, consiguió quitarse la vida en su habitación. Preguntado el hospital sobre si se siguieron los códigos y protocolos de riesgos suicida para prevenir este caso, un portavoz asegura que sí aunque no explican en qué consisten ni qué se hizo exactamente con este paciente.

Desde Comisiones Obreras, el sindicato mayoritario en el centro Lafora, confirman, según el relato de los trabajadores que estuvieron en contacto con el enfermo, que este "se acercó, sobre las 19.50 horas, al control donde se encontraba el personal a cargo de la unidad. Les comentó que se encontraba mal y nervioso y le dieron la medicación pautada para esas ocasiones. Regresó a su habitación y minutos después se dio el aviso para acudir al comedor a cenar. Cinco minutos después de las 20 horas el personal observó que no había acudido al comedor y fueron a buscarle a su habitación", donde encontraron el cuerpo sin vida. "Habían transcurrido unos 20 minutos desde que el personal había visto por última vez al paciente, por lo que intentaron maniobras de reanimación durante varios minutos, pero no fue posible", indican. J.C.P. compartía habitación con otro interno, que se encontraba durmiendo en el momento del suceso.

Según una paciente de hospitalización breve del propio centro, ya dada de alta pero que prefiere no revelar su identidad, el hombre fallecido había tenido con anterioridad ideaciones e intentos suicidas: "Manifestaba continuamente sus ideaciones suicidas a todo el que quisiera escucharle", dice. Un trabajador del hospital con el que ha podido hablar eldiario.es confirma que se había producido con anterioridad autolesiones pero indica que, hasta el momento del suicidio, se trataba de acciones de "baja letalidad".

El proceso se encuentra actualmente judicializado y bajo investigación policial, justificación que esgrime el centro para no realizar más declaraciones al ser preguntado por la situación de este paciente. La Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid informa de que está colaborando en la investigación y que ya ha facilitado todos los datos. La Jefatura de Policía de Madrid ha declinado atender a este medio alegando que no informa sobre suicidios. 

"Se han cumplido todos los protocolos"

El centro, como todos los del servicio público de salud de la Comunidad, cuenta con protocolos específicos de riesgo suicida que afirman haber aplicado, pero que se niegan a facilitar al tratarse de documentos de uso interno, justifican. eldiario.es ha tenido acceso a uno de esos protocolos, elaborado por la dirección de enfermería, así como a otro protocolo de riesgo suicida. En ellos se establece que tanto la verbalización de pensamientos de muerte a otros pacientes o al personal como las autolesiones son indicadores de riesgo de suicidios que no deben obviarse. En concreto, el protocolo indica que deben "considerarse en serio todas las amenazas de suicidio del paciente". Según la intensidad apuntan a un riesgo leve, grave o severo y en función del grado deben aplicarse los procedimientos pertinentes.  

El hospital tampoco ha explicado qué procedimientos concretos o medidas recogidas en esos protocolos se aplicaron en este caso. Señalan, eso sí, que "se han cumplido todos los criterios y protocolos a rajatabla" y que el paciente tenía el tratamiento y las custodias necesarias, pero no han precisado cuáles. El protocolo establece varios niveles según la valoración del riesgo suicida que van desde la administración de medicación hasta la observación continuada del paciente dentro de su habitación cuando manifieste este tipo de ideas. Fuentes sanitarias del hospital señalan que, por el perfil del paciente, el suicidio fue inesperado y que en ningún caso se trata de una mala praxis, aunque finalmente terminara suicidándose. Según la paciente que compartió centro con él, J. C. P. advertía habitualmente que se iba a suicidar.

El secretario de la Sociedad Española de Psiquiatría, el doctor Manuel Martín Carrasco, indica que "lógicamente los protocolos maximizan la seguridad pero, en ocasiones, no son suficientes". En concreto, explica que "los centros de larga estancia no pueden ofrecer la intensidad de cuidados que se hacen en una unidad de hospitalización" donde, a su juicio, debería derivarse a los pacientes que presentan una "agudización del problema". En cualquier caso, el doctor afirma que "a veces se presenta la conducta suicida sin que haya síntomas que la hagan predecible"; "otras veces no quiere suicidarse, sino demostrar su malestar y pedir un cambio de situación"; y otras sí se da "una situación de desesperanza". 

Sin entrar a valorar el caso concreto, el doctor Martín Carrasco resume, no obstante, que el hecho de que el suicidio se produzca puede mostrar fallos en distintos niveles. Que las señales hayan pasado desapercibidas, que el paciente no haya manifestado síntomas o que los haya manifestado y que, por las razones que sean, no se han tomado en consideración. 

El Lafora es un centro de referencia en salud mental en España y uno de los más importantes en tratamientos de adicciones al alcohol y otras sustancias, así como de tratamiento de trastornos de la personalidad grave. En la UCPP1 permanecen pacientes de diferentes perfiles, pero que en su mayoría, como es el caso de J.C.P., viven ahí durante años e incluso décadas. A veces, provienen de entornos vulnerables. "Estamos hablando de personas con enfermedades graves, que han respondido mal al tratamiento y que hacen necesaria este tipo de estancia prolongada" y con "patologías que a veces conducen a la conducta suicida", explica el secretario de la Sociedad Española de Psiquiatría.

Otros casos en unidades psiquiátricas

No es el primer caso que se da en una unidad psiquiátrica en España en los últimos años. El Informe sobre el estado de los Derechos Humanos de las personas con trastorno mental en España 2017, elaborado por Confederación Salud Mental España, recogía "varios episodios enormemente preocupantes", entre los que se encontraba el fallecimiento de un paciente por suicidio en la Unidad de Psiquiatría del Hospital de Conxo, en Galicia, en febrero de ese mismo año.

El defensor del pueblo Francisco Fernández Marugán, en su informe anual 2018, recoge también el suicidio de otro enfermo en el hospital psiquiátrico penitenciario de Alicante, "pese a que se encontraba sometido a medidas de atención, vigilancia y control de las contempladas en el Programa de Prevención de Suicidios". Un programa que no fue suficiente para evitar la muerte de un paciente bajo la tutela de las administraciones públicas.

En el propio informe, el órgano reconoce que "las quejas en materia de salud mental, con carácter general, expresan los efectos de las carencias en cuanto a los recursos asistenciales disponibles". En concreto, apunta que "la ratio de profesionales especializados en salud mental por habitante, en el Sistema Nacional de Salud, es muy inferior a la media de los países del entorno". En esta línea, en 2018, Fernández Marugán comenzó una actuación de oficio para solicitar a las administraciones públicas información actualizada sobre las cifras de atención psicológica en centros públicos y concertados de atención primaria y especializados para realizar un diagnóstico de la situación actual y analizar si es suficiente para atender las necesidades de los ciudadanos.

En España no existen reglamentos ni directivas que establezcan ratios concretos de profesionales para salud mental, como ocurre en otras unidades, según indican desde CCOO. El 8 de junio, en la unidad del Lafora en la que ocurrió el suceso había 45 pacientes que, según datos del sindicato, estaban atendidos por cuatro enfermeros y 11 auxiliares en el turno de mañana; dos enfermeros y seis auxiliares en el turno de tarde, que corresponde al momento en el que ocurrió el suicidio; y un enfermero y tres auxiliares en el turno de noche. Desde el sindicato, no obstante, no relacionan el suceso con una carencia de medios en este centro.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística de diciembre de 2018, en España se quitaron la vida ese año 3.679 personas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) este es el mayor problema de salud pública de Europa. Y está estrechamente ligado a los problemas de salud mental. Según este organismo, entre el 65 y el 95% de las personas que fallecen por suicidio tienen algún tipo de enfermedad mental.

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