Cada vez más países usan test rápidos de antígenos para detectar casos de COVID aunque su utilidad sigue en entredicho
¿Son útiles los test rápidos masivos en la población general para controlar los contagios de la COVID-19? Esta cuestión ha sido y sigue siendo un tema de debate recurrente durante este año de pandemia de coronavirus. Poco tiempo después del comienzo de esta gran crisis sanitaria, multitud de gobiernos de todo el mundo, incluyendo España, se lanzaron a comprar con urgencia test rápidos de antígenos y se encontraron con que la absoluta mayoría de ellos eran un fiasco –algunos ofrecían sensibilidades inferiores al 30%–. Instituciones sanitarias como la Organización Mundial de la Salud (OMS) se pronunciaron en varias ocasiones alertando que casi todos los test rápidos ofrecían una sensibilidad y especificidad baja y, por ello, los desaconsejaban con fines diagnósticos y solo los recomendaban para estudios epidemiológicos o ensayos clínicos.
Escribe Esther Samper.