En busca de los últimos contrabandistas del Pirineo: “Cada vez hay menos, pero nunca desaparecerán del todo”
Los contrabandistas, confundidos en la oscuridad de la noche, pensaron que los agentes de la Guardia Civil eran de los suyos. Dani y Aparicio patrullaban con un Nissan Terrano de color verde, sin ningún tipo de identificación, por los empinados caminos de montaña del Collado de la Rabassa, una tortuosa pista a 2.000 metros de altitud que conecta Andorra con España.
“De golpe vimos que empezaban a seguirnos”, rememora uno de estos agentes mientras patrulla por otro de los múltiples senderos que cruzan la frontera sin pasar por ningún control aduanero. Ambos coches iban con las luces apagadas, guiándose únicamente por la luz de la luna llena. “Finalmente pedimos refuerzos y les dimos el alto: llevaban el coche hasta arriba de tabaco”.
Escribe Pol Pareja