Castilla y León afronta una moción de censura en la que todo puede pasar
La última vez que un socialista presidió la Junta de Castilla y León, Robocop acababa de estrenarse en los cines y Joaquín Sabina todavía no había tocado en público su eterno 'Así estoy yo sin ti'. El 27 de julio de 1987, José María Aznar sustituyó a Contastino Nalda y tomó posesión como primer presidente de derechas de la Junta de Castilla y León. Entonces ni siquiera existía el Partido Popular y las Cortes autonómicas se reunían en el Castillo de Fuensaldaña. Ahora, 34 años más tarde, el parlamento autonómico tiene su sede en un flamante edificio moderno, no exento de polémica por los sobrecostes que llevó su construcción en la capital vallisoletana. Allí, a orillas del Pisuerga, se debatirá este lunes la primera moción de censura de la historia de la comunidad. Aunque es improbable, los socialistas tienen su mejor oportunidad de llegar al poder en décadas. Desde el PSOE insisten en que hay partido, sobre todo desde que una diputada de Ciudadanos haya abandonado el grupo parlamentario a tres días de la votación.
Escribe Ángel Villascusa.