Las nuevas restricciones incendian a los hosteleros, el sector más ruidoso pero no el más afectado por la crisis
Cerrados hasta el 28 de enero en Castilla-La Mancha, hasta el 30 de enero en Baleares y hasta el 4 de febrero en la Comunidad Valenciana y municipios extremeños de más de 3.000 habitantes. Con el negocio a medias —solo pueden servir en las terrazas— en Castilla y León, Cantabria, parte de Galicia, Canarias y Navarra. Y con horarios limitados en el resto de comunidades, donde lo más tarde que encontrará usted uno abierto serán las diez de la noche. Incluso la Comunidad de Madrid decidió este viernes adelantar una hora el cierre, de diez a nueve, y que solo pueda haber cuatro clientes por mesa.
Los bares y restaurantes se enfrentan a la tercera ola con nuevas restricciones y muchos gritos desesperados. “No nos vamos a meter en las medidas sanitarias, pero acabamos pagando el pato de todos”, dice, al poco de terminar una cacerolada en Valencia, el portavoz de la coordinadora hostelera, Jesús Ortega. “Es más seguro comer en un restaurante que ir de rebajas. Somos el chivo expiatorio, el centro de todos los errores que cometen los políticos. Necesitamos que nos escuchen. Es cuestión de vida o muerte”.
Escribe Analía Plaza.