ANÁLISIS | Ante una Europa desbordada por la tercera ola solo cabe una estrategia común para actuar con anticipación y energía
La situación de la pandemia en Europa entera, España incluida, es grave e incierta. El número de contagios se ha multiplicado vertiginosamente, la presión asistencial evoluciona al alza, con una atención primaria desbordada y con situaciones preocupantes en los hospitales, muchos de ellos al borde del colapso, y un incremento en el número de fallecimientos con proporciones cada vez más trágicas.
Las cosas han llegado a un punto tal que la última cumbre de países de la Unión Europea en los últimos días de la semana pasada tuvo como tema central de discusión la gestión de la pandemia, la necesidad de un enfoque europeo unificado para afrontarla incluyendo un posible cierre de fronteras intracomunitarias, la posibilidad de contar con un certificado comunitario de vacunación, así como el progreso y la coordinación de las acciones de vacunación y de suministro de la vacuna en los países de la Unión.