Urkullu confía en que la pandemia encara ya “la última fase” pero Álava marca un primer repunte en la tasa de incidencia
El lehendakari, Iñigo Urkullu, no ha concretado sus planes de cara al lunes, cuando reunirá a la mesa de crisis de la emergencia sanitaria en Euskadi (conocida como Labi) para decidir si se flexibilizan las restricciones motivadas por la COVID-19 pasadas tres semanas del final del estado de alarma. Urkullu ha confiado en que la pandemia se halle “en una última fase” con la caída notable de los casos en estos días y la extensión de la vacunación, pero ha insistido en apelar a un “último esfuerzo” de la ciudadanía para que se cumplan las medidas en vigor. De hecho, la tasa está llegando ya al nivel que desde el verano ha sido el suelo de bajada -una tasa del entorno de 200 casos por cada 100.000 habitantes en 14 días- y con indicadores que apuntan ya más al alza que a la baja, como el R0 -ya en negativo en Álava y en Gipuzkoa- o la tasa de incidencia a 7 días. De hecho, Álava es la primera provincia cuya curva ha emprendido ya un camino ascendente, si bien parte de un suelo más bajo que la media.
Escribe Iker Rioja Anduza.