La vacunación (pero no solo) aplaca la letalidad de la cuarta ola
La cuarta ola de contagios de COVID-19 en España ya presenta indicios de estabilización y por ahora es la primera de toda la pandemia que no se ha traducido en un aumento de muertes. La curva de fallecimientos, como la de hospitalizaciones, lleva siempre –por los propios ciclos del virus– un decalaje respecto a la de casos. La de la tercera ola comenzó a escalar a finales de diciembre y llegó a su pico a principios de febrero, con unas tres semanas de retraso respecto a la de positivos. Sin embargo, los contagios de la cuarta ola comenzaron a ascender el 16 de marzo, hace casi mes y medio, y por ahora no tienen reflejo en la gráfica de defunciones, que lleva en bajada desde febrero, aunque desde principios de abril de manera más lenta y con pequeños picos a finales de marzo. Ahora mismo la media, que hay que tener en cuenta que puede llevar algún retraso de notificación, se sitúa por encima de las 50 diarias.
Escribe Belén Remacha.