Margarita del Val: “Si las medidas más fáciles no se aceptan, tendremos que volver al confinamiento domiciliario”
La viróloga Margarita del Val (Madrid, 1959) se ha convertido en estos meses en una celebridad. A su trabajo como investigadora y directora de la plataforma Salud Global del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que reúne a 200 grupos interdisciplinares alrededor de la pandemia de COVID-19, se le ha sumado atender a televisiones, radios y periódicos, que la reclaman para que explique qué nos está pasando y cómo podemos solucionarlo. Ella se lo toma como una responsabilidad, consciente de que sabe comunicar y de que la gente necesita respuestas. En mayo, aún confinada en su casa, dio otra entrevista a elDiario.es en la que avisó de que teníamos que asumir que venían “los años de la pandemia”, en plural. Cinco meses después y con España liderando durante todo el verano el ranking europeo de contagios, mantiene esa perspectiva, pero repite que los que vienen serán un poco menos duros “si incorporamos en nuestras rutinas cosas sencillas como llevar la mascarilla y la distancia. No hay excusas”.
Nos avisó hace unos meses de que la segunda oleada no tenía por qué llegar en otoño, que podía llegar en verano, y así ha sido en España. No en otros países, que es ahora cuando ven un repunte. ¿Qué ha pasado en España?
Hay que diferenciar entre poblaciones. La mediana de edad de la oleada de primavera fue de 60 años, en la oleada de verano ha sido de 38, y esto quiere decir que las personas mayores han tomado varias medidas, y que las han hecho bien. Una gran parte de las personas no tan mayores que no han visto que su vida corría peligro, también han mantenido varias medidas. Pero ha habido una minoría que solo ha respetado el ponerse a ratos la mascarilla, y ponérsela a medias, y eso ha sido un problema. También nos hemos confiado con la distancia, se ve en las colas en los supermercados: han desaparecido esos dos metros que se veían en la primera oleada. Y lo peor es que nos hemos dedicado a la hostelería, a comer, a beber, perdiendo la distancia y quitándonos la mascarilla antes de sentarnos. Y la higiene de manos la hemos mantenido, pero al compartir el plato de aceitunas no nos lo tomamos en serio. No ha habido tampoco cuarentenas preventivas, las personas se han ido de vacaciones y no han estado antes 15 días separados.
Por Belén Remacha y Alejandro Navarro.