La OMS advierte de que las interrupciones de los servicios y suministros sanitarios por la COVID-19 podrían causar cientos de miles de muertes adicionales relacionadas con el VIH
Un estudio impulsado por la Organización Mundial de la Salud y ONUSIDA ha estimado que, si no se realizan esfuerzos para mitigar y superar las interrupciones de los servicios y suministros sanitarios durante la pandemia del coronavirus, una pausa de seis meses de la terapia antirretroviral podría provocar más de 500.000 muertes adicionales en África Subsahariana por enfermedades relacionadas con el SIDA, incluida la tuberculosis, durante 2020-2021. Los avances logrados en la prevención de la transmisión del VIH de madre a hijo también podrían revertirse, con nuevas infecciones de VIH entre los niños hasta en un 104%.
Cinco equipos de investigadores han utilizado diferentes modelos matemáticos para analizar los efectos de posibles interrupciones de los servicios de análisis, prevención y tratamiento del VIH causadas por la COVID-19. “La terrible perspectiva de que medio millón más de personas mueran en África por enfermedades relacionadas con el SIDA es como retroceder en la historia”, ha dicho Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, en un comunicado remitido por la organización.
“Debemos leer esto como una llamada de atención a los países para que identifiquen formas de mantener todos los servicios de salud vitales. En lo que respecta al VIH, algunos países ya están adoptando medidas importantes, por ejemplo, asegurándose de que las personas puedan recoger en los puntos de entrega paquetes de tratamiento a granel y otros productos básicos, incluidos los kits de autodiagnóstico, lo que alivia la presión sobre los servicios de salud y el personal sanitario. También debemos asegurarnos de que los suministros mundiales de pruebas y tratamientos sigan llegando a los países que los necesitan”, ha añadido el director de la OMS.
En África subsahariana, se estima que 25,7 millones de personas vivían con el VIH y 16,4 millones (64%) tomaban terapia antirretrovírica en 2018. Estas personas corren ahora el riesgo de que se interrumpa su tratamiento porque los servicios de VIH están cerrados o no pueden suministrar la terapia antirretrovírica debido a interrupciones en la cadena de suministro, o porque los servicios simplemente se ven desbordados por la crisis del coronavirus.
“La pandemia de COVID-19 no debe ser una excusa para desviar la inversión del VIH”, ha afirmado Winnie Byanyima, director ejecutivo de ONUSIDA. “Existe el riesgo de que los logros duramente obtenidos en la respuesta al SIDA se sacrifiquen en la lucha contra COVID-19, pero el derecho a la salud significa que no se debe luchar contra una enfermedad a expensas de la otra”.
La interrupción de los servicios también podría revertir los logros alcanzados en la prevención de la transmisión del VIH de madre a hijo. Desde 2010, las nuevas infecciones por el VIH entre los niños del África subsahariana han disminuido en un 43%, de 250.000 en 2010 a 140.000 en 2018, debido a la elevada cobertura de los servicios de lucha contra el VIH para madres e hijos en la región. La reducción de estos servicios por la COVID-19 durante seis meses podría provocar un aumento drástico de las nuevas infecciones por el VIH en niños, hasta un 37% en Mozambique, un 78% en Malawi, un 78% en Zimbabwe y un 104% en Uganda, según el estudio.