La errática gestión de Ayuso sume en el desconcierto al personal sanitario, a los municipios más afectados por la pandemia y a su socio de Gobierno
“Hemos sorprendido al mundo. No nos van a robar el relato de la salud ni la Sanidad”; “lo que ustedes están pretendiendo es deshacer mi relato”. Era mayo y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, reivindicaba más autonomía para decidir sobre la desescalada en la región que era el epicentro de la pandemia. El Ministerio de Sanidad se había negado en dos ocasiones a autorizar el cambio de fase y Ayuso llevaba a los tribunales la decisión. De esas declaraciones de la presidenta madrileña en una entrevista y en el Pleno regional, habían pasado tan solo siete días desde que su entonces directora general de Salud Pública, Yolanda Fuentes, dimitiera tras negarse a firmar la solicitud de cambio de fase. Fuentes consideraba que la autonomía no estaba preparada, y antes de someterse a las presiones del Gobierno regional eligió la salida.
Escribe Fátima Caballero.