100 años de Marilyn Monroe: cinco películas imprescindibles en su filmografía y que consolidaron su mito

Imagen de archivo de Marilyn Monroe.

Andrea Blez

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Norma Jeane Mortenson nació el 1 de junio de 1926, hace 100 años, pero el mundo la conocería como Marilyn Monroe, un mito que Hollywood creó y moldeó mucho más tarde, pero que quedaría como uno de los símbolos sexuales más populares de los años 50 y una de las actrices más cotizadas durante esa década.

De hecho, sus películas habían recaudado más de 200 millones de dólares a su temprana muerte en agosto de 1962 a los 36 años tras una sobredosis de barbitúricos. Su trayectoria cinematográfica le llevó a completar un total de 29 películas en 14 años, pero algunas de ellas son indispensables en su carrera y para conocer a la actriz más allá del mito. Todos estos filmes se encuentran disponibles actualmente en plataformas.

“Con faldas y a lo loco” (1959)

Es considerada para la crítica cinematográfica la mejor comedia de la historia. Obra de Billy Wilder, en ella Marilyn Monroe compartió protagonismo con Jack Lemmon y Tony Curtis, en una película que sigue a dos músicos que son testigos de un asesinato y al ser perseguidos por la mafia, se visten de mujeres para integrarse en un grupo de música femenino, y todo esto dará lugar a una serie de inequívocos que finalmente cerrará con uno de los finales más icónicos del cine.

A pesar de todo esto, en el contexto de la actriz, fue un rodaje muy duro porque estaba embarazada, aunque más tarde sufriría un aborto, además de que llegaba tarde y se bloqueaba en frases sencillas porque se encontraba adicta a los barbitúricos y perseguida por sus inseguridades. Sin embargo, consiguió conseguir que el personaje Sugar Kane fuera adorable y a la vez no ridícula, y en parte porque tomó a Curtis y Lemmon como “dos amigas de verdad” tras seguir el consejo de su mentor de actuación, Lee Strasberg. En ella interpreta el famoso número musical de “I Wanna Be Loved by You”.

“Los caballeros las prefieren rubias” (1953)

Pero si hay una película que consolidó el mito de Marilyn Monroe fue “Los caballeros las prefieren rubias”, que protagonizó junto a Jane Russell y dirigida por Howard Hawks. En ella aparece el destacado número musical con “Diamonds Are a Girl’s Best Friend” e interpreta a Lorelei Lee, el arquetipo de una ‘rubia ingenua’, pero también astuta, un toque que le proporcionó la actriz y que llevó a que fuera una mujer que controlaba la escena. Lo más curioso de este largometraje es que a pesar de ser uno de sus mejores trabajos, se le pagó un salario estándar aun sabiendo que era un imán para la taquilla, mientras su compañera recibió diez veces más porque venía de otro estudio.

“Vidas rebeldes” (1961)

Lamentablemente este título ostenta el hecho de ser la última película que completó la actriz antes de su muerte, un año más tarde, además de ser uno de sus mejores papeles dramáticos. Dirigida por John Huston y escrita por su entonces marido Arthur Miller, esto supuso que fuera uno de sus rodajes más complicados, porque ella consideraba que él usaba los traumas y problemas del matrimonio para el guion y los diálogos de su personaje. A todo esto, fue también la última cinta de Clark Gable, que murió en 1960, antes de que se estrenara, por un infarto. Montgomery Clift fue también compañero de reparto y fallecería apenas cinco años después.

“La tentación vive arriba” (1955)

Si hablamos del mito de Marilyn Monroe no podemos pasar por alto la que es seguramente su escena más famosa y una de las más conocidas de la historia del cine, la de la actriz sobre la rejilla del metro de Nueva York con su vestido blanco. Un momento de la película que tiene su propia leyenda, pues se rodó en la madrugada de la ciudad, rodeada de fans y fotógrafos, un hecho que se dice molestó a su entonces marido Joe DiMaggio, que provocaría una discusión violenta en el hotel más tarde y se asegura que esto marcaría el fin de su matrimonio.

En la película, dirigida por Billy Wilder, Monroe le da una voz al personaje que interpreta, que ni tenía nombre y que era una fantasía puramente sexual en la obra de Broadway, pero ella le pudo dar un toque de espontaneidad y mayor personalidad.

“Niágara” (1953)

Seguramente este sea uno de los títulos más desconocidos de Marilyn Monroe, además de mostrar uno de sus personajes más oscuros, evidenciando la versatilidad de la interprete, brillando en el cine negro y que le dio la confirmación a su estudio, la 20th Century Fox, de que podía tener más que personajes secundarios. En “Niágara”, la actriz da vida a Rose Loomi, una mujer fría y criminal que utiliza su atractivo como un arma narrativa. Una de sus curiosidades es que tiene la caminata más larga grabada de la historia del cine, con ella en un plano de espaldas durante varios metros.

Bonus: “Eva al Desnudo” (1950)

Si bien en esta película dio vida a un personaje secundario, supuso el primer trampolín hacia la fama, todo ello a pesar de ser solo unos minutos en pantalla, pero su impacto fue tal que marcaría su futura carrera como protagonista. De hecho, estaba despedida del estudio, pero finalmente el director Joseph L. Mankiewicz le dio una oportunidad por la insistencia del agente de la actriz Johnny Hyde, y finalmente quedaría fascinado por lo magnética que resultaba.

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