“Bliss”: la historia de amor detrás del fondo de pantalla de Windows que todos conocemos
A principios de los años 2000, millones de personas en todo el planeta empezaban su jornada frente a la misma imagen: una colina verde intensísima bajo un cielo azul salpicado de nubes blancas. Aquella escena, serena y casi irreal, se convirtió en la carta de presentación de Windows XP y en uno de los iconos visuales más reconocibles de la historia de la tecnología. Su nombre era Bliss y, aunque parecía diseñada por ordenador, era una fotografía real tomada en 1996 en el Valle de Napa, California.
El autor de la imagen fue Chuck O’Rear, fotógrafo con una larga trayectoria en National Geographic. La foto nació de un gesto cotidiano: detener el coche al borde de la carretera, sacar la cámara y disparar unas cuantas veces antes de seguir el camino. Lo que O’Rear no sabía entonces es que ese trayecto tenía algo especial: cada fin de semana conducía desde su casa para visitar a Daphne Larkin, la mujer con la que estaba empezando una relación que acabaría marcando su vida tanto como su carrera profesional.
Microsoft compró la imagen en 2001 para usarla como fondo predeterminado de Windows XP, sistema operativo que estuvo activo hasta 2014. Desde entonces, Bliss se considera la fotografía más vista del mundo. La propia historia ha sido reconstruida en detalle por BBC News Mundo, que recoge cómo esa colina verde quedó ligada para siempre tanto al despegue de la informática doméstica como a la historia personal de la pareja .
Cuando una imagen se convierte en memoria colectiva
Lo singular de Bliss no es solo su difusión masiva, sino la manera en que se incrustó en la memoria emocional de toda una generación. Estudios en psicología cognitiva señalan que las imágenes asociadas a rutinas repetidas (como encender un ordenador cada día) tienen una gran capacidad para activar recuerdos autobiográficos. Una revisión publicada en Trends in Cognitive Sciences explica cómo los estímulos visuales simples y repetidos pueden convertirse en anclas de memoria y nostalgia colectiva .
En el caso de Bliss, esa capacidad se multiplica por el contexto: el inicio de la vida digital cotidiana, los primeros correos electrónicos, los trabajos de oficina y las horas frente a una pantalla que, paradójicamente, se abrían con una imagen de naturaleza intacta. Investigaciones del National Institutes of Health señalan que los paisajes naturales generan respuestas de calma y bienestar incluso cuando se observan en formato digital, algo que ayuda a explicar por qué Microsoft apostó por una imagen así .
Para O’Rear y Larkin, sin embargo, Bliss es también un símbolo íntimo. La fotografía se tomó durante los años en los que su relación se consolidaba tras experiencias personales difíciles, y solo mucho después supieron que esa imagen aparentemente banal estaba destinada a convertirse en un icono global. De hecho, Daphne no supo que Microsoft había comprado la foto hasta el día antes de su boda, cuando el agente del fotógrafo llamó para comunicar la noticia.
Décadas después, la pareja vive retirada en Carolina del Norte, lejos del ruido tecnológico que ayudaron a definir sin proponérselo. Mientras tanto, Bliss sigue circulando como un recuerdo compartido: aparece en listas de iconos culturales, en estudios sobre diseño digital y en artículos que analizan cómo ciertas imágenes logran trascender su función original. Microsoft reconoce hoy la fotografía como uno de los elementos visuales más influyentes de su historia .
Quizá por eso, cada vez que alguien vuelve a ver esa colina verde, no solo recuerda un sistema operativo ya desaparecido. Recuerda quién era entonces, dónde estaba y en qué momento de su vida encendía aquel ordenador. Como concluye Daphne Larkin en la entrevista con la BBC, Bliss terminó siendo “la historia de todos”, una imagen capaz de mezclar tecnología, emoción y una historia de amor que sigue viva detrás del fondo de pantalla más famoso del mundo.
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