La búsqueda de vida mira otra vez hacia Venus tras descubrir que sus nubes ácidas podrían no ser tan hostiles
La superficie de Venus impone una presión atmosférica unas 93 veces superior a la terrestre al nivel del mar, una carta de presentación poco amable para cualquier organismo conocido. A ese escenario se suman una atmósfera rica en dióxido de carbono, precipitaciones ácidas y temperaturas cercanas a 467 °C.
Sin embargo, las nubes venusianas, formadas casi por completo por ácido sulfúrico, mantienen abierto un territorio de investigación porque sus zonas altas pueden albergar líquidos y moléculas orgánicas llegadas mediante meteoritos.
Algunos péptidos se pliegan dentro del ácido sulfúrico
Una investigación publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America ha mostrado ahora que algunos péptidos pueden permanecer intactos dentro de ácido sulfúrico concentrado y adoptar estructuras tridimensionales.
El resultado amplía el catálogo de comportamientos químicos posibles en un medio que durante años se consideró destructivo para estas cadenas de aminoácidos y plantea estudiar ambientes ácidos bajo criterios distintos de los empleados para la química basada en agua.
Los tres péptidos sintetizados para el experimento cambiaron su organización dependiendo del disolvente y ofrecieron una diferencia que centra buena parte del interés del trabajo. En agua quedaron dispuestos como láminas planas, mientras que dentro del ácido sulfúrico concentrado se plegaron formando bucles omega, estructuras conocidas previamente en química acuosa.
Janusz Petkowski, astrobiólogo de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Breslavia y coautor del estudio, expresó su sorpresa ante este comportamiento al señalar que “esto ni siquiera debería estar ocurriendo y, aun así, ocurre”.
La técnica empleada deja dudas sobre los bucles
Los trabajos anteriores de Sara Seager, científica planetaria del Instituto Tecnológico de Massachusetts, ya habían mostrado que ciertos componentes moleculares soportan unas condiciones químicas que parecían poco propicias para conservarlos. Su equipo comprobó que los enlaces de aminoácidos y de bases de ácidos nucleicos pueden sobrevivir en ácido sulfúrico concentrado.
Al aumentar la concentración disminuye la cantidad de agua disponible para provocar la hidrólisis capaz de romper esos enlaces, aunque investigaciones previas del grupo también observaron la degradación de dipéptidos.
La identificación de los bucles omega todavía presenta una dificultad metodológica que impide tratar su estructura como un asunto completamente cerrado tras estos experimentos. Los investigadores recurrieron a resonancia magnética nuclear, aplicando un campo magnético y estudiando después la reorganización de los átomos, pero el programa empleado para modelar las estructuras no fue diseñado para medios basados en ácido sulfúrico.
Martin Rahm, químico cuántico y astrobiólogo de la Universidad Tecnológica de Chalmers que no participó en el trabajo, se mostró “menos seguro” sobre la interpretación de los péptidos como bucles omega.
Las formas plegadas todavía están lejos de demostrar vida
Los controles realizados por el equipo aportaron otra pieza a esa discusión metodológica, porque las estructuras reaparecieron al modificar las distintas premisas utilizadas durante el análisis. Los tres péptidos presentaron además curvaturas algo diferentes.
Petkowski considera que queda mucho por estudiar en un disolvente al que describe como “muy poco investigado”, mientras Rahm destaca que algunos péptidos permanecen estables y otros se degradan, una diversidad de comportamientos que obliga a evitar conclusiones generales sobre estas moléculas.
La existencia de estructuras plegadas dentro del ácido sulfúrico todavía está lejos de demostrar que puedan desempeñar funciones bioquímicas comparables a las asociadas con la vida terrestre. Rahm advierte de que una tendencia de todos los péptidos a adoptar bucles omega podría incluso resultar desfavorable para un sistema vivo, porque la vida conocida necesita otras configuraciones, entre ellas láminas y hélices. El equipo apenas ha empezado a probar nuevas secuencias de aminoácidos y péptidos con posibilidades estructurales diferentes.
La investigación sobre esos compuestos abre finalmente una vía para averiguar qué química puede desarrollarse en ambientes ricos en ácido sulfúrico, exista o no alguna relación posterior con organismos. Petkowski contempla precisamente el ácido sulfúrico como posible disolvente para procesos asociados a la vida, mientras Rahm considera útil determinar qué moléculas sobreviven en él y qué reacciones permite. Esa información puede ayudar a interpretar futuros hallazgos en Venus y en otros lugares donde exista este tipo de medio químico.
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