En este coqueto pueblo leonés puedes llegar a ver hasta siete molinos restaurados y destinados a diferentes tipos de grano

La ruta para descubrir cada molino permite admirar la ingeniería tradicional en armonía con bosques de robles y paisajes que parecen sacados de una leyenda

Alberto Gómez

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Se llama Noceda del Bierzo y se trata de uno de esos municipios que han sabido preservar su esencia histórica frente al paso del tiempo. Este coqueto pueblo leonés, ubicado en un valle que pudo ser un gran lago en tiempos remotos, ofrece hoy a sus visitantes un delicioso paisaje. Su riqueza no solo reside en su entorno natural, sino en un patrimonio civil que cuenta con hasta siete molinos de agua repartidos por sus barrios. Estas estructuras, bañadas por el curso del río que da nombre a la villa, son el reflejo de una tradición agrícola que se mantiene viva en la actualidad.

La fuerza hidráulica sigue siendo el alma de este enclave montañoso leonés gracias al río Noceda, que nace en la Sierra de Gistredo y recorre todo el valle como un eje vital que ha permitido el desarrollo de los asentamientos humanos locales. Históricamente, su cauce se ha utilizado como la principal fuerza propulsora para accionar la maquinaria de molienda que abastecía a toda la población del lugar. Los molinos eran piezas clave en la economía doméstica, procesando el trigo y el centeno necesarios para elaborar el apreciado pan artesano del Bierzo.

Incluso en la actualidad, algunos lugareños mantienen la costumbre de moler en estas instalaciones, protegiendo un legado que define la identidad berciana. Este vínculo con el agua ha marcado profundamente la fisonomía del pueblo, de ahí que la recuperación de estas joyas de la arquitectura haya sido una prioridad para la zona, logrando que varias de estas construcciones permanezcan abiertas al público.

Las muelas de piedra de estas construcciones se destinaban tradicionalmente a la molienda de diferentes tipos de cereal según las necesidades locales

Se llevaron a cabo importantes restauraciones durante los años 1996 y 1997 para poner en valor este atractivo turístico regional y, recientemente, en 2024, se procedió a una nueva rehabilitación técnica de canales, ejes y piedras para que los molinos se encuentren totalmente operativos. El objetivo es transmitir el conocimiento sobre estas labores tradicionales a las nuevas generaciones de visitantes que se acerquen a conocer su funcionamiento. Gracias al esfuerzo colectivo de Noceda del Bierzo, el patrimonio etnográfico luce hoy rehabilitado.

Los turistas que llegan a la localidad pueden disfrutar de la Ruta de los Molinos, un sendero que discurre en un entorno natural privilegiado junto al río. Este recorrido permite admirar la ingeniería tradicional en armonía con bosques de robles y paisajes que parecen sacados de una leyenda de tiempos antiguos. La ruta se integra perfectamente con otros senderos famosos del municipio, como el de las Fuentes Medicinales, creando una oferta cultural muy completa. Caminar por estas sendas es sumergirse en la historia viva de la comarca leonesa. El susurro constante del agua acompaña al viajero mientras descubre cada pieza.

Las muelas de piedra de estas construcciones se destinaban tradicionalmente a la molienda de diferentes tipos de cereal según las necesidades locales. Mientras que el grano de mayor calidad se transformaba en harina para consumo humano, otros granos se procesaban como alimento para las cabañas ganaderas. El complejo de los molinos era un centro de actividad social constante en el pasado. Además de moler, en entornos como el molino de El Medio existía un pozo usado para la cocción de lino y de madera para fabricar cubas de almacenamiento. Esta versatilidad productiva demuestra la ingeniosidad de los habitantes locales. Cada elemento del molino, desde el rodezno al eje, cumple una función vital.

Entre los siete ejemplares existentes, destacan el molino de Ampuero, considerado por muchos como un símbolo fetiche de la localidad. En el paraje de la Veiga se localizan dos molinos restaurados, mientras que otros tres se ubican en el Barrio de Río, en el complejo llamado Los Pozos. En este último conjunto arquitectónico se encuentran los molinos de Fundeiro, de El Medio y de las Farrucarias, todos ellos de propiedad de la Junta Vecinal. La ubicación estratégica de estas piezas sigue el curso natural de las corrientes. Los nombres de los molinos responden muchas veces a su posición geográfica en el cauce o a los apodos de las familias que históricamente poseían su propiedad.

Más alicientes

La visita a Noceda no se completa solo con sus molinos, pues el pueblo atesora otros alicientes que forman parte de su patrimonio etnográfico tradicional. Cerca de la plaza del barrio de San Pedro se puede visitar el lagar restaurado, antiguamente utilizado para la prensa del mosto en las jornadas de vendimia. También destaca el horno comunitario o de “Las Matildes”, que todavía se usa en ocasiones especiales para cocer pan siguiendo las recetas de los antepasados. Estos espacios, junto con las iglesias de origen medieval, conforman una suerte de museo al aire libre que rinde tributo constante al pasado agrícola y ganadero regional. Toda la villa se configura como un refugio de historia y costumbres ancestrales.

Explorar Noceda del Bierzo es conectar con una forma de vida que valora sus raíces y protege su identidad frente a la despoblación. El esfuerzo conjunto de vecinos y autoridades por mantener operativos los siete molinos es una apuesta clara por un turismo sostenible, cultural y de calidad. Este enclave leonés invita a los visitantes a perderse en sus rutas mágicas y a degustar su gastronomía local, rodeados de patrimonio y de paisajes de gran riqueza natural.

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