Usan drones para diagnosticar este reducto de la muralla de esta ciudad declarado Bien de Interés Cultural
Emblema histórico de la ciudad de Cádiz y Bien de Interés Cultural, Puerta de Tierra se enfrenta a un examen tecnológico sin precedentes para garantizar su conservación futura. Este conjunto monumental, que marca el límite entre el casco antiguo y la zona moderna de la capital gaditana, está siendo analizado mediante herramientas digitales de última generación. El Ayuntamiento de Cádiz ha impulsado esta iniciativa para obtener un diagnóstico exacto sobre el estado real de sus paramentos y estructuras defensivas, ya que se trata de una fortificación que ha visto pasar siglos de historia desde sus orígenes medievales y que requiere ahora de una intervención técnica precisa y moderna. La integración de la tecnología en el patrimonio permite abordar los retos de mantenimiento de una forma mucho más eficaz y rigurosa, identificando patologías que a simple vista resultan invisibles para el ojo humano.
Es el inicio de una nueva etapa de protección para uno de los baluartes más icónicos de Cádiz, un esfuerzo que busca blindar el monumento frente a las agresiones externas y el paso del tiempo. Y una de las curiosidades de esta iniciativa es que el corazón de esta ambiciosa operación técnica es el uso de drones avanzados operados por el Grupo de Investigación HUM-1126 ARQUEOUCA de la Universidad de Cádiz (UCA). Estos dispositivos están equipados con tecnología RTK, un sistema de posicionamiento cinemático en tiempo real que ofrece una precisión milimétrica absoluta. Gracias a este equipamiento, el margen de error en la geolocalización de las imágenes capturadas es inferior a un solo centímetro de distancia.
Esta precisión es fundamental para generar modelos digitales en tres dimensiones que representen fielmente cada relieve de la muralla. Los técnicos de la universidad trabajan minuciosamente para cubrir toda la extensión del conjunto monumental en diversas jornadas de vuelo, con la ventaja de que el uso de vehículos aéreos no tripulados permite acceder a zonas de difícil alcance que antes requerirían costosos andamios. El Laboratorio de Arqueología y Prehistoria de la UCA será el encargado de procesar todo este masivo volumen de información técnica, resultados que permitirán diseñar una hoja de ruta científica para la futura restauración de los paramentos.
Para entender la magnitud del trabajo, es necesario recordar que la fisonomía de la Puerta de Tierra es el resultado de diversas fases constructivas históricas. Sus orígenes se remontan al siglo XVI, cuando el crecimiento poblacional desbordó la muralla medieval y obligó a proteger los nuevos arrabales. En 1574, el ingeniero italiano Jacobo Fratín proyectó los dos primeros baluartes para reforzar este frente de tierra tan vulnerable. Posteriormente, tras el asalto anglo-holandés de 1596, se intentó convertir el conjunto en una ciudadela bajo el mando del ingeniero militar Tiburcio Espanoqui. No obstante, las obras se prolongaron durante décadas hasta alcanzar la configuración que conocemos en la actualidad. El material predominante en sus torres y lienzos de muralla es la piedra ostionera, típica de la zona gaditana. Cada etapa histórica ha dejado su huella en los materiales y en la disposición de los baluartes de Santiago y San Roque.
Uno de los elementos más destacados del conjunto es la magnífica portada labrada en mármol, diseñada por José Barnola y ejecutada por Torcuato Cayón. Esta fachada exterior, terminada en 1756, presenta columnas de orden toscano y relieves militares que realzan su carácter de defensa real. En su ático se pueden observar el escudo de la ciudad y el escudo real flanqueados por alegorías decorativas. Por otro lado, la fachada interior muestra un exquisito diseño neoclásico francés con un triple vano en forma de arco triunfal. El torreón que corona el conjunto fue construido a mediados del siglo XIX para albergar el telégrafo óptico. Conocida también como la “Torre Mathé”, formaba parte de la línea telegráfica que conectaba Cádiz con Madrid en tiempo récord.
El despliegue técnico abarca una superficie extensa que incluye los baluartes de Santiago, Santa Elena y San Roque, además del frente central. Todo el recinto amurallado se ha dividido sistemáticamente en unos 120 lienzos de muralla para facilitar su análisis detallado. Durante las inspecciones, el dron sobrevuela áreas críticas como el foso, las bóvedas y las zonas cercanas a los terrenos ferroviarios. El equipo de la UCA capta miles de imágenes que servirán para documentar el estado de conservación de cada metro cuadrado. Incluso se están analizando las zonas traseras que dan a la glorieta de la Educación Pública, donde faltan algunos mármoles. La intención es cubrir hasta el último rincón de este Bien de Interés Cultural, incluyendo las partes más degradadas. Este nivel de detalle es inédito en la historia de las intervenciones patrimoniales realizadas en la capital gaditana.
Mal tiempo y gaviotas
El proceso de captura no ha estado exento de dificultades operativas debido a las inclemencias meteorológicas y la fauna local del entorno. Los fuertes temporales de viento y lluvia obligaron a interrumpir los trabajos durante dos semanas consecutivas para garantizar la seguridad. Además, las gaviotas de la zona han protagonizado encuentros curiosos al sobrevolar e intentar defender su espacio aéreo frente al dron. A pesar de estos contratiempos, los técnicos municipales y universitarios han logrado avanzar significativamente en la toma de datos de campo. La tecnología fotogramétrica permite detectar grietas y patologías estructurales que son invisibles desde el suelo o a larga distancia. El dron actúa como un escáner que revela daños por erosión, desprendimientos de material y filtraciones en la piedra. Esta “radiografía” digital es el primer paso crítico para diagnosticar la salud del monumento de manera científica.
Se estima que el equipo de investigación captará más de diez mil fotografías de alta resolución durante todo el proceso de inspección. Una vez finalizado el trabajo de campo, se iniciará una fase de posprocesamiento exhaustivo en los laboratorios especializados de la UCA. Este análisis minucioso permitirá crear ortofotografías, que son imágenes aéreas corregidas para que su escala sea uniforme y real. Con estos datos, se elaborarán modelos 3D que funcionarán como un gemelo digital del conjunto de las Puertas de Tierra. Una de las prioridades de la futura intervención será actuar sobre los fosos y las bóvedas que se encuentran en estado precario. También se pretende definir usos definitivos para las bóvedas de Santa Elena y San Roque, que actualmente están infrautilizadas. El diagnóstico digital permitirá diseñar un plan de restauración por fases, optimizando los recursos económicos y priorizando las zonas urgentes de una muralla que seguirá siendo el símbolo de la ciudad, protegida esta vez por drones.
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