El misterio del Mary Celeste, el barco que apareció a la deriva sin tripulación pero en perfectas condiciones
¿Pueden diez personas desaparecer mientras viajan en barco y no dejar ningún tipo de rastro? La historia del Mary Celeste, uno de los casos más enigmáticos de la historia marítima, sigue avivando esta teoría cientos de años después de que el barco fuera encontrado vacío y sin ningún signo que explicara dónde había ido a parar toda su tripulación.
El principio de esta historia se remonta al 7 de noviembre de 1872, cuando este bergantín zarpó desde el puerto de Nueva York con destino a Génova. El barco, que había sido construido en Spencer Island (Nueva Escocia), partió con once personas a bordo que incluían al capitán al mando Benjamin Briggs, su esposa Sarah, su hija Sophia y otros siete marineros.
En una carta escrita antes del viaje, el capitán compartió su optimismo sobre el trayecto que estaba a punto de iniciar. “Nuestra embarcación tiene una presencia hermosa y espero que tengamos un buen viaje”, redactó Briggs. Sin embargo, aproximadamente un mes después de su salida, el Mary Celeste fue encontrado a la deriva entre las Islas Azores y la costa de Portugal.
Fue el Dei Gratia, una embarcación canadiense que se dirigía a Gibraltar, el que encontró el barco en la costa portuguesa. El capitán Morehouse lo avistó y decidió acercarse para entender la razón por la que aquel extraño bergantín navegaba de forma errática. Lo que encontraron una vez pusieron pie en el barco los dejó sin palabras.
El enigma de la tripulación
Las velas del barco estaban a medio desplegar, las pertenencias personales de la tripulación seguían en sus camarotes y los 1.700 barriles de alcohol industrial que transportaban permanecían en perfecto estado en la bodega, aunque faltaba el bote salvavidas. Pero lo más importante, ¿dónde estaban el capitán y el resto de viajeros?
No había signos de violencia, robo o accidente, ni ningún otro detalle que revelara el paradero de Briggs y compañía. El capitán Morehouse decidió llevar el barco a la costa de Gibraltar, ya que en aquel momento la ley marítima establecía que quien rescatase una embarcación podía acceder a una parte del valor de la nave y de su carga. Así, atracó en Gibraltar el 13 de diciembre de 1872.
Pronto empezaron las especulaciones. Se habló de una fuga de alcohol, cuya explosión pudo haber obligado a la tripulación a abandonar el barco. También de motín, de un ataque pirata y hasta de una enorme tormenta, aunque no había ninguna prueba que demostraran aquellas teorías. La tripulación nunca se encontró con vida, por lo que la historia del Mary Celeste sigue siendo un misterio.
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