La mujer que buscaba fósiles para sobrevivir en los acantilados británicos y se convirtió en la primera paleontóloga de la historia
Con tan solo 24 años descubrió un esqueleto completo de lo que se bautizó como “plesiosaurio”, que significaba “casi reptil”. No la creyeron y se llegó a decir que era falso, pero lejos de eso, se convirtió en el primer gran descubrimiento de una prolífica buscadora de fósiles en la llamada ‘Costa Jurásica’, actualmente Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en Reino Unido.
Hablamos de Mary Anning, la considerada primera mujer paleontóloga que nació un 21 de mayo de 1799, y que, pese a sus hallazgos y su trabajo, fue siempre vista como una “intrusa por la comunidad científica” que solo la veía como una mujer, pobre y de clase trabajadora, además proveniente de una familia disidente religiosa.
Búsqueda y venta de fósiles por subsistencia
Mary Anning vino al mundo en Lyme Regis, un pueblo costero al oeste de Dorset, en Inglaterra, en el seno de una familia protestante pobre que pertenecía a un grupo religioso de un grupo protestante diferente al establecido, lo que complicaba todavía más la situación, ya de por si con muchas dificultades.
Desde pequeña acompañó a su padre en su afición por la búsqueda de fósiles, que se convirtió también en un método de subsistencia porque luego los vendían a los turistas de la zona. De hecho, en 1810, su fallecimiento repentino obliga a la familia a continuar esta fuente de ingresos al vivir de la caridad entonces y la joven junto a su hermano Joseph montaron un puesto en el que vendían lo que encontraban, como lo que fue uno de los primeros hallazgos, el cráneo de un ‘ictiosauro’.
El esqueleto que lo cambió todo
Esto sucedió en un contexto en el que el conocido como el padre de la paleontología, Georges Cuvier, acababa de presentar su teoría de la extinción y todavía faltaban 48 años para que Charles Darwin publicara el origen de las especies. De ese ‘ictiosauro’, tan solo un año después, Mary Anning descubrió el resto del esqueleto, que fue visto al principio como un “monstruo”.
El cráneo de este ejemplar se puede ver actualmente en el Museo de Historia Natural de Londres, donde finalmente acabó, pero que fue primero comprado por el coleccionista de fósiles Thomas Birch en 1818 por tan solo 23 libras. De este gran hallazgo de la joven, sin embargo, habló el cirujano Everard Home en varios artículos, pero sin mencionarla y atribuyendo su limpieza y preparación al personal del museo y al naturalista, viajero y anticuario, William Bullock.
No paró su búsqueda de fósiles
Así llegamos al año 1823, en el que Anning volvió a encontrar otro esqueleto, en este caso completo, el de un grande reptil marino, el ‘plesiosaurio’, un espécimen enorme y en tan buen estado que llamó la atención del zoólogo Georges Cuvier, que dudó al principio de su hallazgo, pero cambió su idea cuando vio los dibujos que hizo del ejemplar William Daniel Conybeare, paleontólogo.
Su trabajo siempre fue así, en continua duda y poca valoración, aunque se dieron algunas excepciones como cuando el diario Bristol Mirror publicó: “Esta perseverante mujer ha ido día sí día también durante años en busca de restos fósiles de importancia cada marea, durante varios kilómetros sobre los acantilados de Lyme, que arroja masas que son su objetivo inmediato, ya que sólo éstas contienen las valiosas reliquias de un mundo antiguo, que debe ser arrebatado en el momento de su caída, con el riesgo continuo de ser aplastadas por los fragmentos que caían de vez en cuando o ser destruidas por el flujo de la marea: a su esfuerzo debemos casi todos los excelentes especímenes de ictiosauro de las grandes colecciones”.
Compañeros como William Buckland o el geólogo y amigo, Henry De la Beche le dieron su papel de descubridora. De hecho, este último encontró su inspiración en ella para el ‘Duria Antiquior – A More Ancient Dorset’ en 1830, una litografía con la que recaudaba fondos para ella, y que dio lugar a lo que se conoce como ‘paleoarte’. Y es que tuvo también cierta reputación por su conocimiento del terreno y habilidad para la clasificación fósiles que completaban su falta de formación académica, pero que ella suplió siendo autodidacta en varias materias.
Siguió trabajando hasta el final de sus días. En 1828 descubrió un esqueleto de ‘pterosaurio’, reptil volador, y más especies extintas, especialmente marinas. Dos años antes tan solo había comprado una casa y abierto allí una tienda de fósiles que se conoció como ‘Almacén de fósiles Anning’. Continuó luchando por su reconocimiento, a pesar del rechazo, porque compañeros publicaban descripciones científicas de lo que ella encontraba sin mencionarla. Falleció en marzo de 1847 a los 48 años debido a un cáncer de mama, y sumida todavía en una complicada situación económica. En 2020 se estrenó la película ‘Ammonite’, dirigida por Francis Lee, protagonizada por Kate Winslet y Saoirse Ronan, que se basó en su biografía.
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