Conocidas como ballenas jorobadas, sus cantos pueden durar varias horas, cambian cada cierto tiempo y se oyen a 30 kilómetros de distancia

Por sus dimensiones, la ballena jorobada se sitúa entre los mamíferos más impresionantes del planeta

Alberto Gómez

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Conocidas comúnmente como ballenas jorobadas o yubartas, estos colosales cetáceos pertenecientes a la especie Megaptera novaeangliae habitan en todos los océanos de nuestro planeta. El término científico que las identifica se traduce literalmente como las grandes alas de Nueva Inglaterra, una clara alusión a la prodigiosa envergadura de sus aletas pectorales. Dichas extremidades pueden alcanzar hasta cinco metros de longitud, lo que equivale a casi un tercio del tamaño total del animal. Asimismo, la denominación popular de jorobada proviene del distintivo hábito de arquear su lomo antes de sumergirse en las profundidades del agua.

En cuanto a sus dimensiones corporales, la ballena jorobada se sitúa entre los mamíferos más impresionantes del planeta, alcanzando longitudes de entre 10 y 20 metros. Las hembras de esta especie suelen presentar un tamaño mayor que los machos, registrando un peso promedio de entre 30 y 50 toneladas. Su cuerpo exhibe una coloración oscura en la zona dorsal con matices blancos en la región ventral y en la cara inferior de la aleta caudal. Esta última posee un patrón de pigmentación único en cada individuo, funcionando como una huella dactilar que permite identificarlas a lo largo de su vida.

Entre los comportamientos más extraordinarios de la yubarta destaca su sorprendente capacidad vocal, pues sus complejos cantos pueden durar varias horas de forma continua. Estas sobrecogedoras composiciones acústicas son emitidas por los machos durante la temporada de apareamiento en aguas cálidas. Las ballenas producen esta amplia variedad de tonos graves sin disponer de cuerdas vocales, forzando con gran potencia el aire a través de su enorme cavidad nasal. Una sola secuencia melódica suele prolongarse entre diez y veinte minutos, pero los individuos son capaces de repetir el ciclo vocal durante más de 24 horas seguidas.

Se las conoce como jorobadas por el hábito de arquear el lomo antes de sumergirse en las profundidades del agua

Curiosamente, la estructura de estas manifestaciones sonoras no permanece estática con el paso del tiempo, ya que sus patrones acústicos cambian cada cierto tiempo de manera progresiva. Todas las ballenas pertenecientes a una misma población comparten exactamente la misma canción, que evoluciona lentamente año tras año sin volver a repetir una versión anterior. Además de su asombrosa complejidad estructural, la intensidad de estas ondas sonoras es tan elevada que los cantos se oyen a 30 kilómetros de distancia bajo el agua.

Las grandes migraciones de la yubarta constituyen uno de los desplazamientos más largos registrados en el reino animal, superando los ocho mil kilómetros de recorrido. Desde las gélidas latitudes polares donde se alimentan, miles de ballenas viajan hacia las aguas cálidas del océano Pacífico colombiano. Entre los meses de mayo y octubre, parques nacionales como Gorgona, Utría, Sanquianga y Bahía Málaga se convierten en refugios de vital importancia para el apareamiento y la crianza. Durante esta estancia tropical, los adultos permanecen en un ayuno prolongado, perdiendo hasta diez toneladas mientras subsisten gracias a su grasa acumulada.

A pesar de su colosal tamaño, estos cetáceos misticetos carecen de dientes y se alimentan filtrando grandes volúmenes de agua mediante cientos de láminas de queratina llamadas barbas. Su dieta está especializada en la ingesta masiva de krill y pequeños peces de cardumen, consumiendo hasta dos toneladas diarias de alimento. Para capturar a sus presas, las yubartas emplean ingeniosas tácticas comunitarias como la red de burbujas, coordinando sus soplos para encerrar a los peces en un cilindro de aire. Luego ascienden en embestida abriendo su boca para engullir miles de presas junto a toneladas de agua filtrada.

Caza y moratoria

El ciclo reproductivo de la yubarta se caracteriza por un largo periodo de gestación de 12 meses, tras el que nace una única cría de tres metros y dos toneladas. Puesto que se trata de mamíferos marinos, la madre amamanta a su ballenato alimentándolo con entre 75 y 150 litros de leche diaria rica en grasas. Este elevado aporte nutricional permite que la cría incremente su peso de forma acelerada para soportar las gélidas temperaturas en el viaje de retorno hacia el polo. La madurez sexual se alcanza a los cinco años, mientras que su expectativa de vida promedio oscila entre cincuenta y cien años.

A pesar de sufrir una caza indiscriminada durante tres siglos que redujo sus poblaciones, la yubarta experimenta una paulatina recuperación internacional. La moratoria ballenera y el establecimiento de áreas protegidas han permitido que su población mundial supere los 80 mil ejemplares en estado estable. No obstante, la especie enfrenta desafíos contemporáneos derivados del tráfico marítimo, la contaminación acústica, los residuos plásticos y los enmallamientos accidentales en redes de pesca.

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