Descubren en Madrid restos fósiles que definen a los ancestros del panda rojo

Un panda rojo en una foto de archivo

Raquel Sáez

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Nueva fotografía de los ancestros del actual panda rojo (Ailurus fulgens). Un estudio de la Universidad de Valencia, la Universidad de Zaragoza, la Universidad Complutense de Madrid y el Museo Nacional de Ciencias Naturales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha revelado el origen y la evolución temprana de los antepasados de este mamífero gracias al hallazgo de nuevos restos fósiles en la Comunidad de Madrid, donde era un animal de lo más habitual. 

El equipo de paleontólogos estudió en profundidad el material craneal, dental y óseo del esqueleto apendicular encontrado, procedente de ocho yacimientos en la zona de Madrid. El hallazgo de estos restos ya fue considerado como un éxito, porque hasta ahora solo se conocía un molar de una de las especies consideradas el ancestro más antiguo del panda rojo, el Magerictis imperialensis.

Los hallazgos han permitido reconstruir su anatomía dental y postcraneal con un detalle sin precedentes, lo que proporciona una visión renovada de la evolución de la familia de los pandas rojos en un contexto de importantes cambios climáticos durante el Mioceno Medio, cuando se produjo un importante enfriamiento y caída de las temperaturas. 

Redefiniendo a los ancestros del panda rojo

Los resultados, obtenidos mediante un análisis filogenético exhaustivo, muestran que entre 16 y 12 millones de años atrás, en el Mioceno Medio, Magerictis imperialensis conservaba rasgos primitivos dentro del linaje del panda rojo, pero ya con características clave que anticiparon la morfología de las especies actuales, como los tribulados y los molares tarsianos (huesos del tobillo) distintivos, comparables a los de la especie actual.

Un panda rojo en un árbol, en una foto de archivo

“La investigación redefine el origen evolutivo del panda rojo y la organización de los musteloides fósiles”, explica en un comunicado uno de los autores y catedrático de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Valencia, del Departamento de Botánica y Geología, Juan Abella. 

El trabajo, publicado en la revista Journal of Systematic Palaeontology, muestra que Magerictis y el género recién descrito (Rothictis) ocupan la posición más basal dentro de la familia Ailuridae, separados tanto de los ailurinos como de los simocioninos, un grupo que incluye al extinto Simocyon, conocido como perro de hocico corto.

Así, más allá de aclarar las relaciones evolutivas que habían permanecido confusas durante décadas, este grupo de paleontólogos propone una profunda reorganización de los musteloides fósiles del Oligoceno y el Mioceno. 

Además, los nuevos fósiles de Magerictis imperialensis indican que era un animal mucho más común en la zona de lo que actualmente es la ciudad de Madrid, hace entre 15,5 y 13,5 millones de años, añade Alberto Valenciano, investigador de la Universidad Complutense de Madrid.

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