Entre la pérdida de una familia y la suerte de perder el tren: historias de víctimas y supervivientes de Adamuz
La desesperación aumenta a cada minuto en el que los familiares de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, en Córdoba, siguen sin respuestas sobre el paradero de sus seres queridos. Desconocen si son parte o no de los 40 fallecidos y 152 heridos que se han contabilizado hasta el momento, por lo que acuden a las redes sociales para encontrar cualquier pista de su paradero y, también, a los puntos habilitados en las zonas afectadas, como el centro cívico cordobés Poniente Sur.
Veinticuatro horas después, la dimensión del mayor accidente de la alta velocidad española todavía es imposible de concretar. El tren Iryo 6189, con 294 pasajeros, salió a las 18.40 horas de Málaga con destino Madrid y, apenas una hora más tarde, en los desvíos provistos de la entrada de la vía 1 de Adamuz se descarrilaron los tres últimos vagones en el punto coincidente con el cambio de agujas. De esa forma, invadió la via contigua y, con una diferencia de apenas 20 segundos, el tren Alvia 2384 de larga distancia que venía en sentido contrario, desde Atocha hacia Huelva y con 187 pasajeros a bordo, impactó contra los convoyes que se desperdigaron por un terraplén de unos cuatro metros.
Los hospitales andaluces activaron todos sus protocolos de emergencia para atender a casi un centenar de personas, de las que 41 individuos permanecen ingresados, siendo cuatro de ellos menores y otros 12 habiendo sido derivados al servicio de UCI. Un despliegue en el que cualquier apoyo ha sido imprescindible, sobre todo para los familiares que continúan recabando informaciones a través de redes sociales. Este medio ha recopilado más de una decena de perfiles que buscan cualquier indicio, la mayoría del servicio de Alvia que iba con destino a Madrid desde Huelva, si bien se han presentado hasta el momento 43 denuncias de desapariciones tanto en las comandancias de la Guardia Civil de Huelva, como en las de Madrid, Málaga, Córdoba y Sevilla.
Desaparecidos
- El primero de ellos es Miriam del Rosario Alberico Larios, una joven de 27 años que viajaba sola en el primer vagón y vestía un pantalón verde, con contacto a @Evamestre10.
- El usuario @antoniovzquez_ pide ayuda para encontrar a su tío Rafael Millán Albert.
- Se encuentra en búsqueda el padre del usuario @Ricardochammo, Ricardo Chamorro Calíz, de 57 años.
- Desde la pasada noche, se busca a Andrés Gallardo Vaz, sin conocer su paradero tras haber contacto con los hospitales de la zona, a través del usuario @lvijeje, quien es su hijo.
- A su vez, @gemapuente_ pide ayuda para encontrar a Antonia Garrido Chávez, quien viajaba en los primeros vagones junto a su hija.
- En el mismo trayecto, @chemarg5 pide apoyo para encontrar a Ana Martín Sosa y a Josefa Sosa Casado.
- El usuario @pablo_aranega publica la foto de su primo Agustín Fadón, desaparecido, ya que de los centros hospitalarios no han recibido confirmación.
- El perfil @juxnxntoni0, en nombre de una amiga suya, pide información sobre Natividad de la Torre.
- Por otra parte, en el vagón número 8 del tren de Iryo, asiento 13D, se encontraba María Eugenia Gallego Navasco, de quien @Sand_97 pide información.
- En este trayecto, @ialvarez95 situaba a su amigo Jesús Saldaña, cardiólogo en el Hospital La Paz.
- La familia de Ana, víctima del accidente, también busca a Boro, un perro negro de unos 20 kilos que puede estar desorientado, para lo que @aliperez96 tiene fotos.
La tragedia dio de lleno en la familia de Punta Umbría. La pareja formada por Cristina Álvarez y Pepe Zamorano viajaban hacia Atocha con su hijo, Pepe Zamorano, y su sobrino Félix Zamorano. Sus fotos llevaban publicadas desde ayer en las plataformas digitales, pero los allegados recibieron la confirmación de su defunción durante la tarde. Los vecinos de la localidad eran conocidos por regentar la tienda La Flamenca Moda Infantil, situada en la calle Ancha, así que la “consternación” ha sido mayúscula entre quienes los conocían. La única superviviente del accidente ha sido la hija menor del matrimonio, quien quedó bajo custodia de la Guardia Civil cuando fue localizada entre los rastrojos metálicos. Fuentes oficiales confirman que la menor ya se encuentra con sus abuelos en Córdoba.
Una de las primeras identidades en conocerse fue el maquinista del Alvia, Pablo B. A sus 27 años y oriundo de Alcordón, manejaba los mandos del tren de Renfe y fue el primero en recibir el impacto del choque frontal. Tras varios meses de formación en larga distancia, entró en la base Atocha, Chamartín, Córdoba, con el propósito de sustituir a otros compañeros que habían solicitado cambios en trayectos de media distancia. Ante la pérdida, el municipio madrileño ha decretado dos días de luto oficial.
Los nombres caen a cuentagotas y, entre las víctimas cuyas identidades se ha dado a conocer en los medios de comunicación, se encuentra el agente cordobés Samuel Ramos Sánchez, de la Policía Nacional, quien estaba destinado en la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Madrid, destino al que volvía para continuar con su labor en este lunes fatídico. Un destino al que tampoco terminaron de llegar la pareja formada por María Clauss y Óscar Toro, periodistas onubenses con más de 30 años de trayectoria en la profesión. Una pérdida que ha impactado tanto a su hija como a las asociaciones gremiales, desde donde se han emitido sendos comunicados en el que homenajean tanto su calidad humana como las carreras que desempeñaron.
A lo largo de la jornada, la Ciudad de la Justicia de Córdoba se ha convertido en el escenario más angustioso y, próximamente, más esclarecedor con respecto a quienes perdieron su vida en el choque entre los dos trenes. Hasta el lugar se ha trasladado el Instituto de Medicina Legal de Córdoba con el propósito de habilitar varias zonas en las que puedan desplegarse los 27 forenses dispuestos a identificar a todas las víctimas procedentes de todas las provincias andaluzas. Junto a ellos está en marcha un operativo especial de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y del Ejército de Tierra para refrigerar los espacios y disponer de la máxima capacidad en un procedimiento que durará horas y que, en previsión de todo el contigente reunido, dará respuestas a las familias afectadas.
Tres días de luto oficial
El Gobierno de España ha decretado tres días de luto por el descarrilamiento de Adamuz. Tres jornadas intensas en las que desfilarán homenajes, minutos de silencio y, sobre todo, familiares para la identificación de las 40 víctimas que se ha confirmado hasta la tarde del lunes. A la espera de lo que ocurra, hay quienes sienten “haber nacido” por segunda vez, como Marta, una joven opositora que avisó en la madrugada a su entorno que se encontraba en las urgencias del Hospital Reina Sofía de Córdoba. Magullada, pero feliz, afirmaba en declaraciones a esta cabecera que, desde ayer, “mi hija tiene dos cumpleaños, el de su fecha de nacimiento y el 18 de enero”.
El destino sonrió a Javier del Val, un joven autónomo con una tienda de informática en Sevilla que tenía comprado un billete en el Alvia, aunque su intención era hacer la parada en Córdoba para visitar a su novia. Pero llegó tarde y nunca subió al aparato: “Me quedé a celebrar con unos compañeros después de un año estudiando a saco”, cuenta el opositor. El concurso público concentró a “muchísimos” estudiantes en Madrid, dado que se celebraba en la Universidad Complutense de Madrid la prueba para optar a una de las 900 plazas de ayudante de prisiones, el mismo al que había acudido Marta. Sin embargo, sabe de otros compañeros que no corrieron su misma suerte, “hay una chica que es una máquina estudiando y que seguro que está aprobada, y ahora está hospitalizada”, comentó en declaraciones a las agencias.
La solidaridad del pueblo andaluz llegó a raudales. Agua, mantas, comida, cualquier pequeño gesto era más que suficiente a la caída de la noche del domingo. Por ejemplo, Manuel García se movilizó rápidamente ante el mensaje que le envió su hijo, “llamé a mi padre para que viniera con el todoterreno y trajera todo lo que pudiera”, relataba a este medio. Otro acto de servicio fue el de Gonzalo Sánchez, quien se mantuvo en pie desde las 20.30 horas hasta las tres de la madrugada y consiguió rescatar a 16 personas atrapadas en una zona de difícil acceso del tren gracias a su quad. Ante las temperaturas gélidas, los vecinos de Adamuz fueron prestos a la zona cero en la que ya trabajaban los servicios de emergencia, los cuerpos de seguridad y los servicios públicos para dar auxilio a las centenares de personas afectadas por el mayor accidente de la alta velocidad española.
0