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Incertidumbre y miedo entre los andaluces, en vilo para ser evacuados en Doha: “Esperamos mientras caen bombas”

Skylines de Doha, Qatar.

Carla Rivero

Sevilla —
5 de marzo de 2026 23:09 h

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Seis días tras el inicio del ataque de EEUU e Israel contra Irán, quedan miles de españoles que esperan a que se les evacúe de los países afectados por el embate de misiles. Los primeros aterrizaron el martes en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas y ya descansan en sus casas, pero Juan Manuel Márquez, Cristina Cienfuegos, Eduardo Picchi y tantos otros continúan en Doha, con los nervios a flor de pie y con el único deseo de que se les repatrie. En mitad de este escenario bélico, los sentimientos son encontrados, porque de la misma forma que reclaman una pronta repatriación, también piden a sus compatriotas no caer en los bulos con tal de no comprometer su seguridad. A apenas unos kilómetros de distancia, se produce el combate: “Nos piden que esperemos mientras caen bombas”.

Juan Manuel Márquez hizo escala en Qatar procedente de Nueva Zelanda y camino a su hogar, en Sevilla. Estaba solo cuando quedó atrapado el sábado por el bloqueo del espacio aéreo. Habla desde la habitación que logró alquilar, consulta con urgencia los grupos de WhatsApp que se han creado con los afectados por la ofensiva militar y busca una mínima esperanza. Tiene asma y una enfermedad crónica renal, para lo que le han enseñado una aplicación móvil a través de la cual pedir sus medicamentos, ya que la recomendación es única e insalvable: permanecer en el hotel. “Me han cambiado de habitación por miedo a que se derrumbase todo. Esto es un infierno”, declara en conversación con este medio.

Es consciente de las urgencias a las que se enfrenta la diplomacia española en estos momentos, intentando apaciguar los ánimos, buscar soluciones a los casos límite o encontrando una vía de escape segura tanto para él como para las miles de personas que permanecen en el territorio. Intenta tomar distancia de lo que ocurre y ser prudente a la hora de expresarse, pero admite que no concibe que la única respuesta de la Embajada a sus mensajes sea “un copia y pega” de los comunicados que se han ido publicando en sus canales de información a lo largo de estos días, asegura.

El embajador español en Qatar, Álvaro Renedo, junto a un grupo de españoles en el que se encuentra la asturiana Cristina Cienfuegos.

“Nadie habla de evacuación”

“Desde la Junta de Andalucía se me pregunta cómo estoy, pero poco puede hacer esa persona, y yo traslado mi situación a la Unidad de Emergencia..., ahí se queda”, lamenta, “y de la Embajada no he recibido absolutamente nada, y no es una exageración”. Consulta las aerolíneas y los precios de los billetes de vuelta a España siguen subiendo como la espuma, pasando de 400 a 800 dólares ante la demanda en tromba. “Nadie habla de evacuación porque dicen que no se dan las condiciones de seguridad necesarias”, indica. Las recomendaciones son claras, no abandonar las instalaciones en las que se refugian a la mayor parte de los turistas, sin embargo, son cada vez más los que deciden responsabilizarse de su suerte y poner rumbo a Riad, la capital de Arabia Saudí. La histeria colectiva crece, imparable.

Intentar traspasar la frontera deja varios frentes abiertos: asumir el coste de los intermediarios, lograr cruzar de un país a otro sin objeción y, al llegar al aeródromo, que haya un vuelo disponible. Ante todo, el miedo inunda al sevillano cuando hace referencia a toda la responsabilidad que debería asumir si ocurriera un accidente en el traslado sin la protección de la Embajada, “¿y si salgo a la calle y me pasa algo?”. En las últimas horas, Qatar ha indicado que ha interceptado drones lanzados desde Irán. La diatriba lo carcome, entre la desesperación por huir y el intento desesperado por mantener la calma, mientras presencia la suerte de otros foráneos: “Vi a una chica que estaba llorando muchísimo y me acerqué por ver si la podía consolar. Su respuesta fue todo lo contrario, que eran lágrimas de alegría, porque la embajada alemana iba a recogerla para llevarla de vuelta a casa”.

El sevillano de 33 años jamás imaginó que pudiera estar a las puertas de un conflicto bélico. “Tengo muchísimas dudas, porque, aquí, la única opción que me queda es esperar, y es angustiante... Al ver que la aerolínea me había actualizado la estancia para darme un día más, me eché a llorar, y empezaron a caer las bombas”.

“Si sales, es bajo tu responsabilidad”

El embajador en Qatar, Álvaro Renedo, se ha reunido con algunos grupos de españoles en los hoteles desperdigados por la ciudad, entre ellos, donde está Cristina Cienfuegos. A través de su móvil, en la distancia, enseña el rastro del humo en el cielo despejado de Doha. “El embajador vino a explicarnos la situación y a tranquilizarnos, que era lo que demandábamos: sentirnos cuidados”, relata. La situación de la joven asturiana, en contraste con Márquez, rezuma algo más de calma este jueves tras haber encontrado una respuesta palpable, física, con un interlocutor que informa de lo que está ocurriendo donde solo hay horror. “En el momento en que tú sales, lo haces bajo tu responsabilidad... Si quieres salir y perder ese privilegio, es tu decisión”, señala tras haber hablado con las autoridades.

José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, anunció la operación de repatriación para sacar a los ciudadanos bloqueados en la región desde Emiratos Árabes Unidos y otros puntos estratégicos el martes de esta semana. También, adelantó que, en la actualidad, no hay españoles fallecidos ni heridos en el conflicto y que 13.000 nacionales —más del 40% de los 30.000 que se encuentran en Oriente Próximo— residen en Emiratos Árabes Unidos. Sin embargo, muchos están en el limbo, como los extranjeros en la metrópoli, sobre todo tras el cierre de los aeropuertos de Dubái y Abu Dabi, puntos esenciales para llegar a Europa y Asia.

La escalada del conflicto no ha cejado. Un punto de inflexión fue la muerte de Alí Jameneí, el líder supremo iraní de 86 años, pero el hostigamiento continúa y hasta la fecha ya ha habido 1.230 personas fallecidas desde que comenzó la contienda el pasado sábado, según la agencia pública Fundación de los Mártires y Asuntos de los Veteranos del país persa. La oposición de España a facilitar el acceso a las bases militares del sur del país y la declaración de intenciones del presidente Pedro Sánchez con su “no a la guerra” ha enturbiado las relaciones con su homónimo estadounidense, Donald Trump, en un momento en el que el frente europeo aún está por consolidar.

Desmentir los bulos

Eduardo Picchi, quien ha estado en contacto con este medio en las últimas jornadas, lo afronta como si fuera una media maratón. “Puede parecer una locura lo que estoy diciendo, pero estoy mentalizándome: vas por el kilómetro 18 y tu cuerpo no responde de la misma manera. Queda poco, pero sigues adelante”, mantiene. Permanece refugiado junto a Noelia Avecilla, su esposa, y a Pablo Sibaja y Sofía Espejo, en buenas condiciones y en unas instalaciones donde se les ha asegurado que seguirán atendiéndolos hasta que salgan del país.

Aún en tales condiciones, subraya la necesidad de evitar difundir bulos sobre los corredores de evacuación: “Hay información falsa que está rulando por redes sociales y cada país tiene su idiosincrasia, en el caso de Qatar y, en concreto, de Doha, es bastante conservadora en cuanto a los sistemas de seguridad”, reitera, “se están sincronizando para irnos lo antes posible”.

De izq. a dcha., Eduardo Picchi Vergara, Noelia Avecilla, Sofía Espejo y Pablo Sibaja, cuatro de los afectados por el bloqueo aéreo en Doha, Qatar, ante el ataque cruzado entre Irán y Estados Unidos e Israel.

“Estamos muy cansados, solo pedimos que, por favor, se establezca como máxima prioridad rescatarnos”, pide a través de un audio. Su ojos han contemplado la intercepción de hasta ocho misiles y, a lo lejos, contempló como un dron caía desde lo alto. Las subidas y bajadas a los sótanos, que son utilizados como búnkeres, continúan en las largas horas de espera. Nunca se sabe cuándo podría colapsar una construcción. La angustia aparece y desaparece, como una especie de fantasma al que intenta espantar cada vez que aparece. Pero, para Picchi, hay una cuestión inamovible en mitad de la guerra: “Todos tenemos un pensamiento claro: Trump es el mayor peligro para este mundo”.

Hay algunas buenas noticias, como el regreso a España de una treintena de malagueños que permanecían en Dubái. En un comunicado difundido por Europa Press, el grupo trasladó que ya estaban en Madrid y se disponían a coger la guagua para emprender el camino de vuelta a Vélez, municipio en el que reside la mayoría de ellos. Igualmente, se espera la salida para este viernes de una expedición procedente de Córdoba y Montilla que permanecía retenida en los Emiratos Árabes Unidos, aunque se desconoce a ciencia cierta si lo lograrán a causa de la operatividad aérea.

En este contexto, también ha estado presente la Junta de Andalucía. El consejero de Turismo y Andalucía Exterior, Arturo Bernal, ha remitido una carta al ministro de Asuntos Exteriores este jueves para reclamar una respuesta “coordinada, eficaz y urgente”. En la misiva, ha detallado hay andaluces en Israel, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, o bien en otros países afectados por la suspensión de vuelos, como Sri Lanka, Kenia, India, Omán, Tailandia, así como Malasia, Indonesia, Filipinas y Malé. El objetivo primordial es que vuelvan, sanos y salvos.

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