Descubren una nueva rana de cristal en un “mundo perdido” de Ecuador
Un equipo de científicos ha confirmado el descubrimiento de una nueva especie de rana de cristal en la reserva natural de El Quimi, en el sur de Ecuador, una región considerada por los investigadores como un auténtico “mundo perdido” para los anfibios. La especie, bautizada como Nymphargus dajomesae, destaca por su piel translúcida y por pertenecer a un linaje evolutivo que se remonta a unos 4,5 millones de años. El hallazgo, publicado en la revista científica PLOS One, vuelve a poner el foco sobre la extraordinaria biodiversidad de la Cordillera del Cóndor.
La nueva especie fue localizada durante expediciones realizadas en 2017 y 2018 en la reserva de El Quimi. Y es que lo que encontraron sorprendió incluso a los investigadores: más del 85% de los anfibios observados en la zona eran desconocidos para la ciencia. Este dato refuerza la idea de que el sureste ecuatoriano alberga una riqueza biológica muy poco explorada y potencialmente única en los Andes tropicales.
Los científicos subrayan que el descubrimiento no solo añade una especie al catálogo mundial, sino que también deja entrever que el territorio conserva ecosistemas complejos y frágiles. No obstante, este tipo de descubrimientos permiten comprender mejor la evolución de los anfibios en la región y resalta la necesidad de intensificar las investigaciones en áreas poco estudiadas del planeta.
Un nombre olímpico para este anfibio
Las ranas de cristal constituyen un grupo de aproximadamente 167 especies distribuidas en los bosques tropicales de Centroamérica y Sudamérica. Su rasgo más llamativo es la transparencia parcial de su piel ventral, que en algunos casos permite observar órganos internos como el corazón o el estómago. La nueva Nymphargus dajomesae presenta un dorso verde con textura granulada y una membrana ventral translúcida que deja ver parte de su anatomía interna.
El origen evolutivo de esta especie también ha llamado la atención de los investigadores. A partir de comparaciones genéticas con especies cercanas, estiman que su linaje surgió durante el Plioceno, hace unos 4,5 millones de años. Esto deja claro que la rana ya habitaba estos ecosistemas mucho antes de la aparición de los humanos modernos, dando más valor si cabe al hallazgo.
El nombre de la especie rinde homenaje a Neisi Dajomes, halterófila ecuatoriana que ganó el oro olímpico en los Juegos de Tokio 2020 y se convirtió en la primera mujer del país en lograrlo. De esta manera se busca reconocer su impacto social y destacar el papel de las mujeres ecuatorianas en distintos ámbitos, como por ejemplo el deportivo.
Un ecosistema único bajo amenaza
Aunque todavía no se ha determinado el estado de conservación de la nueva especie, los investigadores advierten de los riesgos que afronta su hábitat. El primer ejemplar fue encontrado a pocos kilómetros de una zona agrícola y de una explotación minera de gran escala. La actividad minera ya ha sido asociada con la disminución de poblaciones locales de anfibios, un grupo especialmente sensible a los cambios ambientales.
La reserva de El Quimi, considerado un “mundo perdido”, es como un laboratorio natural de gran valor, pero también como un entorno vulnerable. Los biólogos consideran que en el sureste de Ecuador y regiones próximas del norte de Perú es necesario llevar a cabo campañas de investigación y medidas de protección para evitar la pérdida de especies antes incluso de ser descritas.
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