La inseguridad de Figo, el perro que arrastra un abandono y busca una nueva familia

Figo busca una segunda oportunidad

Raquel Sáez

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Figo ansiaba lo que todo perro quiere: recalar en una familia que lo cuide y que nunca se separe de él. Sin embargo, el peludo no tuvo suerte, como sucede en muchos casos. A este macho lo abandonaron muy joven y eso le creó inseguridades que aún arrastra, aunque las va superando poco a poco, según explican desde la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Málaga. 

Desde esta protectora, intentan darle difusión a su caso a través de sus redes sociales, una herramienta poderosa para encontrar una adopción. Sin embargo, aunque su historia tenga mucha difusión en estas plataformas no es sinónimo de éxito. Su personal solo estará contento cuando vean salir a Figo por la puerta con una familia responsable. 

Lo ideal es que aparezca una persona con paciencia, capaz de trabajar con el peludo las inseguridades que arrastra. “Buscamos una familia que entienda que Figo. Como no ha sido socializado de la forma correcta, es un perro que inicialmente necesita de un trabajo y paciencia a la hora de trabajar esa protección que tiene de los diversos recursos”, cuentan a través de una publicación de Instagram.

De hecho, cuando llegó a la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Málaga, Figo estuvo un tiempo con adiestrador. Al principio, explican, se extrañaba de cualquier sonido: “Le asustaba un movimiento más rápido de lo normal, el sonido del cuenco de comida, el ponerle unas correas, el intentar jugar con él…”. 

Sin embargo, poco a poco, el peludo va recuperando la confianza. “Figo ha ido saliendo de su cascarón, pero todavía seguimos trabajando en ciertas áreas, como por ejemplo su miedo sobre las personas, cuando este tiene algo en la boca, ya sea comida, juguete u objeto, ya que se piensa que se lo vamos a arrebatar, cuando esto no es así”, detalla el personal de esta organización. 

La nobleza no la pierde

Figo necesita trabajo, paciencia y cariño. Nada más. Por lo demás, sus cuidadores definen al peludo como “cariñoso y muy noble”. Solamente necesita tener esa confianza. “Lo único que necesita es de un ser humano que le ayude a alcanzar dicho equilibrio”, añaden. 

Pese a su juventud, no es un perro nervioso o que tenga excesiva energía. Eso no quita para que le encanten los pasos, a los que va contento y sin tirar de la correa. Además, le gustan los mimos y jugar con las personas. 

Desde la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Málaga, están seguros de que aparecerá una familia que le brinde una segunda oportunidad, aquella que le ayude a conseguir un “equilibrio emocional”. Los interesados tienen que escribir un mensaje al correo electrónico que aparece en publicación de Instagram. Sin embargo, su adopción solo está disponible en la provincia de Málaga por razones de seguimiento.    

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