“Pasé de conducir un camión a ser director de cine”: los desconocidos comienzos de James Cameron

Foto de archivo del cineasta canadiense James Cameron.

Andrea Blez

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“Avatar: fuego y ceniza”, la tercera entrega de la saga recaudó a finales de 2025 y principios de 2026 más de 1.490 millones de dólares a nivel mundial en taquilla, consolidando a la franquicia como una de las más exitosas del cine, aunque se quedó lejos de sus anteriores.

La franquicia de “Avatar” forma ya parte de la historia del cine como “Titanic” y “Terminator”, los otros dos grandes títulos del director James Cameron, que tuvo unos comienzos poco habituales en el cine como bien reveló en su día en una entrevista en la radio con una frase impactante: “Nunca en la vida se me ocurrió asistir a una escuela de cine”.

James Cameron aprendió de forma autodidacta de cine

Actualmente, Cameron tiene varios récords y logros en la industria del cine, como el haber dirigido dos de las cinco películas que han superado los 2.000 millones de dólares de recaudación o que con “Titanic” alcanzara 14 nominaciones en los premios Óscar, superando a “Eva al Desnudo” (1950) entonces.

Es una de las figuras multimillonarias del cine, junto con Steven Spielberg uno de los directores más taquilleros, pero sus inicios se salen de lo que es habitual. Comenzó estudiando por su cuenta, cuando trabajaba como camionero y nunca lo escondió: “En ese momento tenía unos 24 o 25 años, estaba casado, vivía en una casa pequeña con una cerca. Era una persona normal”.

Pero tenía una gran afición, el cine, desde que a los 15 años vio ‘2001: Una odisea del espacio’ de Stanley Kubrick y se quedó fascinado por los efectos especiales. Por eso aprendió como pudo, sin ir a una escuela de cine, de forma autodidacta con material que encontraba en la universidad:

“Lo que solía hacer cuando trabajaba como conductor de camiones era ir los fines de semana a la Universidad del Sur de California. Entraba allí, y por el precio que valían las fotocopias, fotocopiaba todas estas disertaciones doctorales sobre impresiones ópticas y emociones en el cine”, reveló en una entrevista en ‘The Howard Stern Show’ en la radio, declaraciones recogidas por Fotogramas.

Con lo que fotocopiaba se creó una colección de carpetas “por el módico precio de 120 dólares” y se convirtió en su pasatiempo: “Ya empezaba a tomármelo en serio, solo que no había podido rodar una película”, algo que conseguiría en 1984 después de crear una red de contactos que finalmente derivaría que dirigiera y escribiera ‘Terminator“.

“Pasé de conducir un camión a ser director de cine, eso fue lo que ocurrió. Todo lo que tienes que hacer es pararte por un segundo y decir: ‘Soy el director’”, admitió entonces.

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