¿Puede la Tierra romper un asteroide sin tocarlo? Apophis pasará a 32.000 kilómetros y podría sufrir daños

Apophis podría chocar con basura espacial cerca de la Tierra

Héctor Farrés

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El choque de un gran asteroide contra el océano puede desplazar enormes volúmenes de agua. Entre las numerosas rocas que circulan por el Sistema Solar, algunas siguen trayectorias próximas a la Tierra y, aunque la inmensa mayoría no supone una amenaza inmediata, una colisión dependería especialmente del tamaño y la velocidad del objeto.

Los fragmentos pequeños pueden desintegrarse en la atmósfera; los mayores pueden alcanzar el suelo, abrir cráteres y provocar daños extensos. El peligro también depende del lugar del impacto: una caída en el mar podría generar grandes olas, mientras que una colisión terrestre liberaría energía sobre la superficie.

Apophis pasará a 32.000 kilómetros de la Tierra en 2029

Entre esos cuerpos próximos a nuestro planeta destaca Apophis, un asteroide que pasará a unos 32.000 kilómetros de la Tierra el 13 de abril de 2029. Los cálculos astronómicos descartan una colisión con nuestro planeta durante ese encuentro, pero una investigación publicada en The Planetary Science Journal plantea otra posibilidad: que el propio asteroide choque con algún residuo artificial mientras atraviesa las inmediaciones terrestres. Aunque la probabilidad es muy baja, el accidente podría complicar las observaciones previstas.

La aproximación permitirá examinar cómo responde una roca espacial de aproximadamente 370 metros de diámetro a la atracción gravitatoria terrestre. La gravedad de nuestro planeta podría modificar su rotación y provocar desplazamientos de material en la superficie, incluidos desprendimientos. También se contempla la posibilidad de actividad sísmica. Estos cambios interesan especialmente porque los científicos podrán observarlos durante un encuentro cercano cuya trayectoria ya se conoce con bastante precisión.

Para calcular qué otros objetos podrían cruzarse en su camino, los investigadores Alessandro Rossi y Giulia Schettino, del Instituto de Física Aplicada Nello Carrara del Consejo Nacional de Investigación de Italia, realizaron simulaciones de las trayectorias orbitales.

Rossi explicó a ScienceAlert que había comenzado a estudiar esa posibilidad por su experiencia tanto en residuos espaciales como en dinámica de asteroides. El resultado le sorprendió: “Esperaba un resultado nulo, es decir, que no hubiera interacciones posibles”. Algunos objetos, según los cálculos, podrían pasar a apenas unos kilómetros de Apophis.

Los fragmentos pequeños dificultan la vigilancia de Apophis

El recorrido del asteroide lo llevará por una región relacionada con las órbitas geosíncronas, utilizadas por satélites situados aproximadamente a 36.000 kilómetros de altitud. Allí operan aparatos dedicados, entre otras funciones, a las telecomunicaciones y la meteorología. Los objetos grandes pueden seguirse mediante sistemas de vigilancia, pero los fragmentos pequeños resultan mucho más difíciles de localizar. Esa falta de información impide establecer con total precisión la probabilidad de un encuentro entre Apophis y los restos que circulan por esa zona.

La vigilancia de esas órbitas adquiere importancia porque una parte de los residuos permanece fuera del alcance de los sistemas actuales de seguimiento. Rossi ha señalado que nuevos telescopios europeos podrían ayudar a identificar objetos todavía desconocidos antes de 2029. Los investigadores tampoco esperan que una eventual colisión desencadene una reacción en cadena entre satélites, conocida como síndrome de Kessler: en la región geoestacionaria, los objetos están mucho más separados que en las órbitas terrestres bajas.

Si algún fragmento alcanzara Apophis, las consecuencias más probables serían una pequeña excavación en su superficie y la expulsión de partículas al espacio. Rossi descartó que ese golpe modificara de forma relevante la órbita del asteroide. “Lo más importante que hay que destacar es que cualquier impacto contra el asteroide no alteraría su órbita de manera significativa”, explicó. El problema científico principal sería determinar qué cambios proceden de ese golpe y cuáles de la atracción gravitatoria terrestre.

Las misiones RAMSES y OSIRIS-APEX estudiarán el asteroide

Las misiones RAMSES, de la Agencia Espacial Europea, y OSIRIS-APEX, de la NASA, están concebidas para estudiar Apophis durante su encuentro con la Tierra. La primera contempla instrumentos destinados a medir la gravedad y las vibraciones en la superficie, que incluso podrían registrar la señal de un impacto. La ESA también ha vinculado la preparación de esta misión a decisiones de financiación y a una posible participación japonesa.

Para ambas sondas, distinguir entre un desprendimiento provocado por la gravedad y otro causado por residuos espaciales será esencial: Apophis pasará a salvo junto a la Tierra, pero su superficie podría contar una historia más complicada.

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