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Así es Unicode, el consorcio que decide qué emojis aparecen en los teclados

Actualmente hay unos 3.700 emojis en los teclados de los teléfonos. Unos 200 son banderas, que según las estadísticas son de largo los menos utilizados año tras año. Sin embargo, su uso político los convierte en la categorías que recibe más solicitudes para incluir nuevos modelos a la colección. Además de las banderas LGTBi, trans o la bandera a cuadros que marca el paso por meta, los principales sistemas son capaces de representar todas las reconocidas por la ONU y algunas excepciones regionales entre las que no se encuentra la de Catalunya, por ejemplo.

¿Cómo llega un emoji a ser un emoji?

Saber más

“Si el Subcomité de Emojis recomienda la adición de un emoji de la bandera de Catalunya, entonces parece un favoritismo, a menos que se añadan todas las demás subdivisiones de España. Y si se añaden, ¿qué pasa con las subdivisiones de Japón o Namibia, o los cantones de Liechtenstein? La inclusión de nuevas banderas siempre seguirá acentuando la exclusión de otras. Y no hay mucho espacio para la naturaleza fluida de la política: los países cambian, pero las adiciones de Unicode son para siempre: una vez que se añade un carácter, nunca se puede eliminar”.

Así ha explicado Jeniffer Daniel porqué no habrá nuevos emojis de banderas por el momento. Daniel es la presidenta del Subcomité de Emojis de Unicode, el consorcio que decide qué caracteres, signos y símbolos aparecen en los teclados de los servicios digitales del mundo occidental. Su campo de acción va mucho más allá de los emojis, aunque estos se han convertido en su gestión más trascendental en los últimos años. Y no solo por las banderas.

Lo primero que hizo Daniel al llegar al cargo en 2019 fue impulsar un paquete de emojis inclusivos en cuestiones de género. Se incluyó la representación de la mujer con traje, el santa Claus sin género (ya había una mamá Noel), el hombre con velo de novio y otros 30 emojis inclusivos.

La decisión le valió una buena avalancha de críticas de la extrema derecha y otros sectores reaccionarios. La petición era que los emojis siguieran siendo “apolíticos”. “La imaginería no es apolítica de ninguna manera. Es política. Por ejemplo, los símbolos del baño. ¿Por qué una mujer lleva falda? Lo entiendo, es una abreviatura. ¿Pero es político usar ese carácter, o es político seguir usándolo sólo porque así fue diseñado?”, contestó Daniel en una entrevista en Technology Review.

“Uno de mis objetivos es asegurarme de que los emoji sean conceptos globalmente relevantes. Tienen que servir todas las personas del mundo puedan verse reflejadas en ellos”, añadía.

🆘 Por qué existe Unicode

Unicode es un consorcio sin ánimo de lucro formado por las principales multinacionales tecnológicas estadounidenses. Actualmente tienen derecho a voto Apple, la corporación Meta (propietaria de Facebook, WhatsApp e Instagram), Google, Amazon, Microsoft, Netflix, Adobe, Salesforce y SAP (dos empresas de diseño de software estadounidense y alemana, respectivamente), Yats (una startup que vende el derecho a usar una combinación de emojis como nombre de usuario o de dominio), el Gobierno de la India, el de Omán, la Universidad de Berkeley y la Emojipedia.

Su misión principal es la estandarización de los códigos numéricos que los sistemas informáticos utilizan para identificar las letras y los símbolos. “Los ordenadores sólo manejan números. Almacenan letras y otros caracteres asignando un número a cada uno. Antes de que se desarrollara el estándar Unicode, había muchos sistemas diferentes, llamados codificaciones de caracteres, para asignar estos números”, explica el consorcio.

La existencia de múltiples sistemas de codificación provocaba errores y corrupciones de archivos al compartir información entre ordenadores que utilizaran sistemas diferentes. Unicode nació para crear un estándar global y evitar estos problemas.

El consorcio sigue dedicado a generar códigos oficiales para nuevos caracteres. Los últimos en ser aprobados son cinco símbolos que representan a planetas enanos que orbitan alrededor del sol, aunque a mucha más distancia que los planetas principales del sistema solar. Sus nombres son Orcus (el dios etrusco y romano del inframundo), Haumea (diosa hawaiana de la fertilidad), Quaoar (una figura mitológica de los Tongva, el pueblo indígena que originalmente ocupaba California), Makemake (el dios creador de los rapanui de la Isla de Pascua) y Gonggong (un destructivo dios chino del agua). Estarán disponibles en septiembre.

No obstante, este tipo de decisiones tienen un recorrido mediático mucho menor que todas aquellas referidas a la estandarización de emojis. “La estandarización ha resultado fundamental en el éxito de los emojis y sin ella muy probablemente su uso no se habrían extendido como lo han hecho. Sin embargo, tiene una contrapartida”, explica a elDiario.es Cristina Vela, profesora de Lengua Española especializada en comunicación digital de la Universidad de Valladolid.

📋 “Una lista cerrada”

“Frente a otros recursos expresivos de la comunicación digital, por ejemplo los emoticonos (combinación de caracteres), en los que la creatividad constituía el centro del proceso (cualquiera podía probar a combinar caracteres distintos a fin de expresar una emoción), los emojis son una lista cerrada. Muy amplia, pero cerrada”, continúa Vela, coautora de Los emojis en la interacción digital escrita.

“El Consorcio Unicode se encarga de decidir no solo cuáles serán esas incorporaciones, sino también como se visualizarán. Y estas decisiones no están exentas de ideología”, expone la experta, que recuerda que aunque “potencialmente cualquiera persona o empresa puede formar parte del Unicode”, son los representantes de un determinado sector los que copan los asientos con derecho a voto.

“Un grupo de personas con nombres y apellidos y que se deben a unas empresas tecnológicas específicas son las que deciden por ejemplo qué comidas aparecerán en la carta. Basta mirar la lista de emojis disponibles para ver que no todas las culturas gastronómicas están igualmente representadas”, expone.

🥘🩸 La paella y la menstruación

Cualquier persona u organización puede proponer un emoji a Unicode para que sea incluido en la colección que usa aproximadamente un 92% de la población mundial, según los cálculos del consorcio. Los que más probabilidades tienen son aquellos que pueden tener múltiples usos y referencias metafóricas, los que pueden vincularse a otros emojis para representar significados nuevos o aquellos sobre los que haya pruebas de que su significante sea muy usado en literatura, películas, novelas gráficas, etc.

“Reconocemos que será una decepción si tu propuesta no es una de las pocas seleccionadas para su inclusión”, reconoce Unicode. “Cada año se añaden unos 30 emojis nuevos” y existen “muchos factores de exclusión”, recuerda a los autores de propuestas denegadas.

No obstante, la profesora Vela recuerda que hay dos emojis que dan muchos más detalles sobre cómo funciona el proceso. Uno es la paella, emoji desde 2016. Un año antes, una marca de arroz desplegó una gran campaña en redes sociales para su inclusión, que incluyó un viaje a San Francisco para defender la candidatura y asegurar que “España en general y la Comunidad Valenciana en particular necesitaban el emoji de la paella”. 

“Al hilo de esta anécdota podríamos preguntarnos si de verdad resulta tan importante entrar en esta lista. Sin duda, gracias a ello, actualmente la paella se codea con otros mitos culinarios de relevancia internacional, como la pizza, el sushi y los perritos calientes. Estas decisiones tienen consecuencias identitarias, además de ofrecer visibilidad internacional a reclamos turísticos”, detalla.

El otro caso es el emoji de la menstruación. La campaña para incluirlo fue iniciada por la ONG Plan Internacional, que hizo una encuesta con diferentes propuestas gráficas entre mujeres de todo el mundo. La ganadora fue la representación de unas bragas manchadas con gotas de sangre. Unicode recogió la proposición, pero la modificó por una sola gota de sangre.

“Muchas mujeres no se sintieron identificadas con la alternativa oficial, que tanto puede representar la menstruación como una mancha de tomate”, recuerda la experta. El resultado del proceso fue muy polémico y previo a la llegada de Jennifer Daniel a la dirección del Subcomité de Emojis de Unicode.

Los emojis han dado una nueva dimensión al lenguaje escrito en su corta vida, pero en las generaciones más jóvenes ya hay otros recursos que les han pasado por la derecha. “En una encuesta reciente realizada en el marco de una investigación (en colaboración con la Dra. Cantamutto) sobre el uso de emojis y otros recursos multimodales en jóvenes, concluimos que, aunque siguen siendo fieles a los emojis, muestran preferencia por los stickers y los GIF, al menos en los intercambios de mucha confianza, grupo de amigos y de pareja”, señala Vela.

Tanto los stickers como los gifs son recursos visuales de creación libre y no dependen de Unicode ni de ningún organismo centralizado.

Actualmente hay unos 3.700 emojis en los teclados de los teléfonos. Unos 200 son banderas, que según las estadísticas son de largo los menos utilizados año tras año. Sin embargo, su uso político los convierte en la categorías que recibe más solicitudes para incluir nuevos modelos a la colección. Además de las banderas LGTBi, trans o la bandera a cuadros que marca el paso por meta, los principales sistemas son capaces de representar todas las reconocidas por la ONU y algunas excepciones regionales entre las que no se encuentra la de Catalunya, por ejemplo.

¿Cómo llega un emoji a ser un emoji?

Saber más

“Si el Subcomité de Emojis recomienda la adición de un emoji de la bandera de Catalunya, entonces parece un favoritismo, a menos que se añadan todas las demás subdivisiones de España. Y si se añaden, ¿qué pasa con las subdivisiones de Japón o Namibia, o los cantones de Liechtenstein? La inclusión de nuevas banderas siempre seguirá acentuando la exclusión de otras. Y no hay mucho espacio para la naturaleza fluida de la política: los países cambian, pero las adiciones de Unicode son para siempre: una vez que se añade un carácter, nunca se puede eliminar”.

Así ha explicado Jeniffer Daniel porqué no habrá nuevos emojis de banderas por el momento. Daniel es la presidenta del Subcomité de Emojis de Unicode, el consorcio que decide qué caracteres, signos y símbolos aparecen en los teclados de los servicios digitales del mundo occidental. Su campo de acción va mucho más allá de los emojis, aunque estos se han convertido en su gestión más trascendental en los últimos años. Y no solo por las banderas.

Lo primero que hizo Daniel al llegar al cargo en 2019 fue impulsar un paquete de emojis inclusivos en cuestiones de género. Se incluyó la representación de la mujer con traje, el santa Claus sin género (ya había una mamá Noel), el hombre con velo de novio y otros 30 emojis inclusivos.

La decisión le valió una buena avalancha de críticas de la extrema derecha y otros sectores reaccionarios. La petición era que los emojis siguieran siendo “apolíticos”. “La imaginería no es apolítica de ninguna manera. Es política. Por ejemplo, los símbolos del baño. ¿Por qué una mujer lleva falda? Lo entiendo, es una abreviatura. ¿Pero es político usar ese carácter, o es político seguir usándolo sólo porque así fue diseñado?”, contestó Daniel en una entrevista en Technology Review.

“Uno de mis objetivos es asegurarme de que los emoji sean conceptos globalmente relevantes. Tienen que servir todas las personas del mundo puedan verse reflejadas en ellos”, añadía.

🆘 Por qué existe Unicode

Unicode es un consorcio sin ánimo de lucro formado por las principales multinacionales tecnológicas estadounidenses. Actualmente tienen derecho a voto Apple, la corporación Meta (propietaria de Facebook, WhatsApp e Instagram), Google, Amazon, Microsoft, Netflix, Adobe, Salesforce y SAP (dos empresas de diseño de software estadounidense y alemana, respectivamente), Yats (una startup que vende el derecho a usar una combinación de emojis como nombre de usuario o de dominio), el Gobierno de la India, el de Omán, la Universidad de Berkeley y la Emojipedia.

Su misión principal es la estandarización de los códigos numéricos que los sistemas informáticos utilizan para identificar las letras y los símbolos. “Los ordenadores sólo manejan números. Almacenan letras y otros caracteres asignando un número a cada uno. Antes de que se desarrollara el estándar Unicode, había muchos sistemas diferentes, llamados codificaciones de caracteres, para asignar estos números”, explica el consorcio.

La existencia de múltiples sistemas de codificación provocaba errores y corrupciones de archivos al compartir información entre ordenadores que utilizaran sistemas diferentes. Unicode nació para crear un estándar global y evitar estos problemas.

El consorcio sigue dedicado a generar códigos oficiales para nuevos caracteres. Los últimos en ser aprobados son cinco símbolos que representan a planetas enanos que orbitan alrededor del sol, aunque a mucha más distancia que los planetas principales del sistema solar. Sus nombres son Orcus (el dios etrusco y romano del inframundo), Haumea (diosa hawaiana de la fertilidad), Quaoar (una figura mitológica de los Tongva, el pueblo indígena que originalmente ocupaba California), Makemake (el dios creador de los rapanui de la Isla de Pascua) y Gonggong (un destructivo dios chino del agua). Estarán disponibles en septiembre.

No obstante, este tipo de decisiones tienen un recorrido mediático mucho menor que todas aquellas referidas a la estandarización de emojis. “La estandarización ha resultado fundamental en el éxito de los emojis y sin ella muy probablemente su uso no se habrían extendido como lo han hecho. Sin embargo, tiene una contrapartida”, explica a elDiario.es Cristina Vela, profesora de Lengua Española especializada en comunicación digital de la Universidad de Valladolid.

📋 “Una lista cerrada”

“Frente a otros recursos expresivos de la comunicación digital, por ejemplo los emoticonos (combinación de caracteres), en los que la creatividad constituía el centro del proceso (cualquiera podía probar a combinar caracteres distintos a fin de expresar una emoción), los emojis son una lista cerrada. Muy amplia, pero cerrada”, continúa Vela, coautora de Los emojis en la interacción digital escrita.

“El Consorcio Unicode se encarga de decidir no solo cuáles serán esas incorporaciones, sino también como se visualizarán. Y estas decisiones no están exentas de ideología”, expone la experta, que recuerda que aunque “potencialmente cualquiera persona o empresa puede formar parte del Unicode”, son los representantes de un determinado sector los que copan los asientos con derecho a voto.

“Un grupo de personas con nombres y apellidos y que se deben a unas empresas tecnológicas específicas son las que deciden por ejemplo qué comidas aparecerán en la carta. Basta mirar la lista de emojis disponibles para ver que no todas las culturas gastronómicas están igualmente representadas”, expone.

🥘🩸 La paella y la menstruación

Cualquier persona u organización puede proponer un emoji a Unicode para que sea incluido en la colección que usa aproximadamente un 92% de la población mundial, según los cálculos del consorcio. Los que más probabilidades tienen son aquellos que pueden tener múltiples usos y referencias metafóricas, los que pueden vincularse a otros emojis para representar significados nuevos o aquellos sobre los que haya pruebas de que su significante sea muy usado en literatura, películas, novelas gráficas, etc.

“Reconocemos que será una decepción si tu propuesta no es una de las pocas seleccionadas para su inclusión”, reconoce Unicode. “Cada año se añaden unos 30 emojis nuevos” y existen “muchos factores de exclusión”, recuerda a los autores de propuestas denegadas.

No obstante, la profesora Vela recuerda que hay dos emojis que dan muchos más detalles sobre cómo funciona el proceso. Uno es la paella, emoji desde 2016. Un año antes, una marca de arroz desplegó una gran campaña en redes sociales para su inclusión, que incluyó un viaje a San Francisco para defender la candidatura y asegurar que “España en general y la Comunidad Valenciana en particular necesitaban el emoji de la paella”. 

“Al hilo de esta anécdota podríamos preguntarnos si de verdad resulta tan importante entrar en esta lista. Sin duda, gracias a ello, actualmente la paella se codea con otros mitos culinarios de relevancia internacional, como la pizza, el sushi y los perritos calientes. Estas decisiones tienen consecuencias identitarias, además de ofrecer visibilidad internacional a reclamos turísticos”, detalla.

El otro caso es el emoji de la menstruación. La campaña para incluirlo fue iniciada por la ONG Plan Internacional, que hizo una encuesta con diferentes propuestas gráficas entre mujeres de todo el mundo. La ganadora fue la representación de unas bragas manchadas con gotas de sangre. Unicode recogió la proposición, pero la modificó por una sola gota de sangre.

“Muchas mujeres no se sintieron identificadas con la alternativa oficial, que tanto puede representar la menstruación como una mancha de tomate”, recuerda la experta. El resultado del proceso fue muy polémico y previo a la llegada de Jennifer Daniel a la dirección del Subcomité de Emojis de Unicode.

Los emojis han dado una nueva dimensión al lenguaje escrito en su corta vida, pero en las generaciones más jóvenes ya hay otros recursos que les han pasado por la derecha. “En una encuesta reciente realizada en el marco de una investigación (en colaboración con la Dra. Cantamutto) sobre el uso de emojis y otros recursos multimodales en jóvenes, concluimos que, aunque siguen siendo fieles a los emojis, muestran preferencia por los stickers y los GIF, al menos en los intercambios de mucha confianza, grupo de amigos y de pareja”, señala Vela.

Tanto los stickers como los gifs son recursos visuales de creación libre y no dependen de Unicode ni de ningún organismo centralizado.

Actualmente hay unos 3.700 emojis en los teclados de los teléfonos. Unos 200 son banderas, que según las estadísticas son de largo los menos utilizados año tras año. Sin embargo, su uso político los convierte en la categorías que recibe más solicitudes para incluir nuevos modelos a la colección. Además de las banderas LGTBi, trans o la bandera a cuadros que marca el paso por meta, los principales sistemas son capaces de representar todas las reconocidas por la ONU y algunas excepciones regionales entre las que no se encuentra la de Catalunya, por ejemplo.

¿Cómo llega un emoji a ser un emoji?

Saber más

“Si el Subcomité de Emojis recomienda la adición de un emoji de la bandera de Catalunya, entonces parece un favoritismo, a menos que se añadan todas las demás subdivisiones de España. Y si se añaden, ¿qué pasa con las subdivisiones de Japón o Namibia, o los cantones de Liechtenstein? La inclusión de nuevas banderas siempre seguirá acentuando la exclusión de otras. Y no hay mucho espacio para la naturaleza fluida de la política: los países cambian, pero las adiciones de Unicode son para siempre: una vez que se añade un carácter, nunca se puede eliminar”.