El uso de X se hunde en España: la red cae a mínimos históricos desde la compra de Elon Musk
Es la caída más pronunciada en el uso de una plataforma de toda la serie histórica. La protagoniza la red social X y el punto de inflexión es evidente: 2022, el año en el que Elon Musk compró Twitter, le cambió el nombre y empezó una serie de cambios en la experiencia de usuario que han terminado dinamitando su base de miembros. La plataforma de publicaciones cortas, en la que casi la mitad de los usuarios de Internet españoles tuvieron una cuenta activa a principios de la década, ha caído hoy a cifras cercanas al 30% y es la red social más abandonada, según dos estudios independientes publicados este martes.
Según el estudio de redes sociales de IAB, la patronal de la industria publicitaria, solo un 26% de los usuarios de Internet visitaron X en abril de 2026. La cifra representa una caída de 16 puntos porcentuales desde el 42% que la misma red, entonces aún llamada Twitter, registraba en 2019.
El segundo informe que refleja esta tendencia es el Navegantes en la Red, elaborado por la Asociación de Investigación de Medios de Comunicación (AIMC), que lleva encuestando a los usuarios de Internet desde 1996. En la actualización de 2026 hecha pública este martes, el índice de penetración de la red social de Musk se sitúa en el 32%, 17 puntos menos que 2022, cuando llegó al 50%. Ambos estudios cifran el porcentaje de usuarios de redes en un 86% de la población española.
Las dos encuestas evidencian que el batacazo más pronunciado produjo en 2025. Ambas muestran un desplome de siete puntos, que coincide con las campañas para abandonar la plataforma organizadas tras la entrada de Elon Musk en el Gobierno de Donald Trump, la celebración con el brazo alzado imitando un saludo nazi, o los cambios en los algoritmos de la red para favorecer sus propias publicaciones y los discursos de extrema derecha.
Twitter nunca llegó a ser una plataforma mayoritaria, pero sí consiguió reunir una comunidad de usuarios muy fieles alrededor de su conversación político-social y el consumo de información. Esta característica aparece en cifras como el número de usuarios de Internet que la consideraban su red social preferida en 2022 en la encuesta de AIMC. Entonces la cifra llegó al 18%, casi uno de cada cinco usuarios. En 2026 ese dato ha caído al 8%, menos de uno de cada diez.
Musk oculta los datos oficiales
Antes de que Elon Musk comprara la empresa por 44.000 millones de dólares (unos 38.000 millones de euros al cambio actual), Twitter cotizaba en bolsa y tenía la obligación de informar a sus inversores de sus métricas clave. En sus últimas cuentas públicas, correspondientes al primer trimestre de 2022, la compañía afirmó que tenía 229 millones de usuarios activos, como se denomina a aquellos que entran en la plataforma al menos una vez al mes.
Tras la adquisición, el magnate sacó a la empresa de bolsa y dejó de publicar sus cuentas de resultados. Desde entonces, ha asegurado en varias declaraciones que la plataforma ha doblado su número de usuarios activos, llegando a los 600 millones. Las aseveraciones contrastan con los resultados de estudios independientes como los de AIMC y IAB, pero también con las cifras que la propia X se ha visto obligada a revelar por imposición de la UE.
Las cifras que X se ha visto obligada a publicar ante Bruselas, en virtud de la Ley de Servicios Digitales, cuentan la misma historia. La plataforma perdió 11 millones de usuarios en el mercado comunitario entre agosto de 2024 y 2025, un descenso del 10,5%. Un millón de esas bajas correspondieron a España.
La mayor caída en términos absolutos se registró en Francia, con 2,7 millones de usuarios menos, seguida de Polonia (1,8 millones) y Alemania (1,3 millones). En términos porcentuales, los descensos más pronunciados se dieron en Lituania y Luxemburgo, donde el uso total de X cayó un 25%, y en Polonia, con un 20%. Aunque Musk oculta los datos concretos en el resto del mundo, estas cifras equivaldrían a que la tendencia internacional debería haber sido inversamente proporcional a la europea para acercarse a los datos de uso que afirma el magnate.
Caída de los ingresos publicitarios
Durante 2024, en medio de los despidos masivos a través de email de trabajadores de la red social, la mayoría de grandes anunciantes decidieron abandonar X. Análisis sectoriales más recientes apuntan a que buena parte de ellos han vuelto, pero con inversiones mucho más pequeñas que antes.
Según un análisis de la revista Fortune, en 2025 los ingresos publicitarios de X fueron de unos 2.500 millones de euros, una caída significativa respecto a los 4.000 millones que obtuvo en 2022.
La mejor red para hacer redes sociales desde una marca ha sido históricamente Twitter y luego X con diferencia. Eso ya no existe
Fernando Siles, responsable de marketing digital de Worten, ha explicado la situación en una mesa redonda posterior a la presentación de la encuesta de IAB: “La mejor red para hacer redes sociales desde una marca ha sido históricamente Twitter y luego X, con diferencia”, ha expuesto: “Los mejores casos de éxito, los mejores premios de comunicación en redes sociales se han ganado todos apalancándose sobre grandes campañas de redes sociales partiendo de X, para desde ahí salir al resto”
“Eso ya no existe, desapareció con el proceso de venta”, ha revelado Siles. “Ahora esa función la desempeña TikTok, que es la que tiene más palancas en su algoritmo, aunque, como antes X, no sea la que tiene más audiencia”.
Bluesky no logra recoger el testigo
Bluesky, la plataforma que se erigió como gran alternativa a X durante las campañas de protesta de 2025, no logra recoger el testigo de la gran caída de uso de la red social de Musk. La encuesta de AIMC ni siquiera llega a recogerla, mientras que la de IAB muestra que solo un 1% de los usuarios de Internet españoles la visita habitualmente.
El dato contrasta con el 4% que afirma que la conoce o que la ha usado alguna vez. La plataforma, que surgió como un proyecto interno de Twitter para descentralizar la red social y se independizó poco antes de la compra de Musk, atraviesa un punto de inflexión. Su consejera delegada, Jay Graber, dimitió en marzo ante las dificultades para escalar la plataforma tras ese éxito inicial anti-Musk. Actualmente, cuenta con un CEO interino a la espera de que la junta elija al nombre definitivo que lidere la plataforma en su siguiente etapa.