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Cuáles son las condiciones que Amazon impone a los editores

La Comisión Europea abre una investigación contra la multinacional por las condiciones que ofrece a los editores en sus contratos de distribución de ebooks puesto que podrían estar dañando a la competencia

"Te obligan a que les informes de las ofertas de otros rivales y hay otras cláusulas escandalosas como los porcentajes que se llevan sólo porque el libro esté en Amazon, además de ofertas que hacen de ebooks sin consultarte", admite un editor a este diario

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La CE ha abierto otro frente contra Amazon por las condiciones de los acuerdos con los editores

La Comisión Europea abrió esta semana una investigación a Amazon para verificar si las condiciones que impone a los editores en los contratos de la distribución de los libros electrónicos  se ajustan o no a la libre competencia. Según señaló la comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, que recientemente también abrió otra investigación contra Google por su posición monopolística, "es mi obligación asegurarme de que los acuerdos de Amazon con las editoriales no perjudican a los consumidores al dificultar a otros distribuidores a innovar y competir eficazmente con Amazon".

Su preocupación estriba en que la multinacional pueda estar imponiendo cláusulas entre las que se incluye el derecho a ser informado de términos más favorables o alternativos ofrecidos a sus rivales, lo que favorecería una posición predominante en el mercado a la empresa de Jeff Bezos.

A requerimiento de eldiario.es, Amazon contestó con una nota oficial enviada desde su portavocía en Luxemburgo:

"Amazon confía en que nuestros acuerdos con los editores son legales y que se hacen en pos de los mejores intereses para los lectores. Esperamos demostrar esto a la Comisión por lo que cooperaremos completamente durante este proceso".

No hubo más declaraciones que pudieran ser hechas públicas.

Ante esta cuestión, los editores españoles apenas quieren confirmar las sospechas de la comisaria de Competencia. De hecho, la primera cláusula que tiene que firmar todo aquel que quiera distribuir sus ebooks con Amazon es la de confidencialidad. Y a ella se han adherido sellos preguntados por eldiario.es.

Otros, que firmaron hace ya varios años, no han constatado que tengan que informar a la multinacional de los acuerdos a los que llegan con otras distribuidoras. No obstante, terceros, que han firmado en fechas más recientes, sí que han manifestado que las cláusulas son "abusivas" y que sí tienen que informar a Amazon de los términos ofrecidos por sus rivales, tal y como sospecha la comisaria Vestager.

"Yo firmé el contrato a regañadientes porque ya desde el principio, con la confidencialidad, ellos saben que están contraviniendo la legislación española", afirma un editor que tiene sus ebooks en Amazon desde hace unos meses. Y no sólo se queda en eso.

También admite que las imposiciones son duras y que apenas le dejan margen de maniobra al editor con sus propios ebooks: "Hay cláusulas escandalosas. El porcentaje que ellos se llevan por la venta ya es abusivo [en torno al 30%], pero es que además, se atribuyen unos puntos porcentuales más simplemente porque tus libros estén en Amazon. De manera que si yo tengo éxito con un libro porque lo he movido bien, ese porcentaje no es para mí, sino solo por venderse en Amazon".

Promociones sin consultar

Otra imposición, según relata este editor, es que la multinacional se apropia de todos los libros que tengas a la venta. "Se los tienes que dar inmediatamente y luego no te permiten tomar ninguna decisión en cuanto a la distribución", reconoce. Este punto afecta principalmente a las promociones. Amazon lanza invariablemente su campaña de Kindle Flash en la cual algunos títulos están ese día a 0,99 euros (o menos), "y llega un momento en el que ni siquiera te consultan si quieres que tus ebooks estén en esa promoción. Y a eso se suma que si, por ejemplo, hay un ebook de romántica que está funcionando bien, buscan en tu catálogo si tienes uno afín y lo regalan junto a ese otro ebook, sin decirte nada", añade.

En esta tesitura surge también la pregunta sobre por qué firman con Amazon si no están de acuerdo con las condiciones. El editor de un gran grupo español, que también vende sus ebooks a través de esta distribuidora, indica, a título personal, que al fin y al cabo se aplica la ley del más fuerte: "Dado que ningún editor quiere ni puede permitirse quedarse fuera del ecosistema de Amazon, es posible que los más pequeños -y con menor capacidad de negociación- no tengan más remedio que firmar las cláusulas sobre terceros que les impone Amazon, que en este caso estaría aprovechándose de su liderazgo en el mercado", indica. Se trata de pasar por el yugo de Bezos o desaparecer del ecosistema digital.

De ahí que haya aplausos ante la apertura de esta investigación. Como dice este editor, "parece razonable", aunque también insiste en que la comisaria ha de ser cautelosa: "Debería pedirse a la Comisión diligencia en la investigación, es decir, que no se eternizara como en casos como el de Google y, sobre todo, que su comunicación fuera transparente y no permitiera en modo alguno demonizar a Amazon".

En este sentido, la comisaria Vestager se apresuró a comentar que la investigación no va contra el carácter innovador de la empresa en la distribución digital: "Amazon ha desarrollado un negocio exitoso que ofrece a los consumidores un servicio integral, incluidos los libros electrónicos. Nuestra investigación no cuestiona todo esto".

Amazon y los impuestos en la UE

Esta no es la primera vez que la Comisión Europea se enfrenta a Amazon. Durante el año pasado investigó su política fiscal y el pago de los impuestos que hacía por las ventas en los países europeos, ya que al estar su sede fiscal en Luxemburgo, la empresa operaba prácticamente sin ningún tipo de presión impositiva. Para la CE esto implicaba también que la multinacional obtuviera beneficios monopolísticos.

Finalmente, a finales de mayo de este año, la empresa cambió su política fiscal y se apresuró a constatar que comenzaría a realizar sus declaraciones de impuestos en aquellos países donde realizara la venta, entre ellos, España, si bien indicó que este cambio no obedecía a las presiones de la CE sino que formaba parte de sus planes empresariales.

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