La ciudad de Castilla y León con un patrimonio que recorre más de 2.000 años de historia, desde el Imperio Romano a obras de Gaudí

Astorga.

Emiliano Castillo

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Nacida como un campamento militar romano hace más de 2.000 años, Astorga es una pequeña ciudad con una gran historia. Está ubicada al noroeste de España, en el corazón de Castilla y León. Enclavada estratégicamente sobre un cerro que domina el paisaje, su posición la ha convertido en un cruce de caminos entre el Bierzo y la Meseta.

Dentro de sus murallas del siglo IV, los vestigios de sus diferentes etapas históricas dan forma al presente que hoy vive Astorga. Uno de sus parques, por ejemplo, permite contemplar en una misma panorámica la época romana, el periodo gótico peninsular y un singular despliegue artístico de Gaudí.

Es una ciudad pequeña —que supera apenas los 10.000 habitantes—, pero sus monumentos, calles y plazas son visitados por más de 125.000 personas cada año. Además de su riquísima historia, Astorga es un punto clave del Camino de Santiago: dos factores decisivos que le valen miles de visitas anuales.

Una ciudad nacida del imperio romano

Es una ciudad bimilenaria. Sus orígenes datan de los años 15-10 a.C., tras el final de las Guerras Cántabras. Se fundó como un campamento militar de control territorial para la Legio X Gemina —una célebre legión romana— en la época del emperador Augusto. Desde entonces, se reconoce el valor estratégico de su ubicación como enclave de paso y control de la región. En la actualidad, la Junta de Castilla y León aún conserva restos de aquel lejano periodo histórico.

Esta huella romana no hizo más que acentuarse. A comienzos del siglo IV se construyó la icónica muralla defensiva, que hoy conserva más de dos kilómetros de perímetro y es uno de los mayores símbolos de Astorga. Dentro de estos muros, el trazado urbano y gran parte del repertorio arqueológico de la ciudad la convierten en una escala esencial de la Ruta Romana y en una de las paradas más ilustrativas para entender la presencia del Imperio en Castilla y León.

Este peso romano en Astorga es palpable en sus rocas, cloacas y mosaicos. La información se puede ampliar en el Museo Romano, que permite comprender cómo la configuración urbana responde a decisiones tomadas por las personas que habitaron este enclave desde hace 2.000 años. Cuenta con una amplia colección de epigrafía, pinturas y joyería, y se alza, además, sobre una de las galerías de la época imperial conocida como la Ergástula, donde el visitante puede acercarse a cómo era la vida en aquellos tiempos.

Por otra parte, la visita a la muralla resulta imprescindible: el macizo granítico cuenta la historia de la ciudad como si de un libro se tratase. Quienes quieran llevar el conocimiento más allá pueden realizar la Ruta Romana, un itinerario guiado que recorre las termas mayores y menores, la Domus del Oso y los Pájaros y las cloacas romanas, que se cuentan entre las mejor conservadas de Europa.

El renacer medieval junto al Camino de Santiago

Tras la época romana, Astorga sufrió una importante merma en su población y en su relevancia debido al paso violento de los pueblos visigodos, los suevos y, sobre todo, los árabes. Fue invadida y destruida en varias ocasiones, y no sería hasta la Baja Edad Media cuando la ciudad recuperaría su importancia con el auge del Camino de Santiago y, especialmente, con el marquesado de Astorga, gestionado por la familia Osorio a mediados del siglo XV.

La villa transformó su centralidad, integrada en el gran mapa jacobeo y consolidada como cruce de caminos entre la Meseta, el Bierzo y el Camino de Santiago. En ese contexto creció la ciudad eclesiástica. Su diócesis es una de las más antiguas de la Península Ibérica y su impresionante catedral gótica se erige como el máximo emblema de esta capa de la historia de Astorga.

La Catedral de Santa María creció sobre el solar de una antigua iglesia románica. Su construcción se inició en 1471, pero la silueta actual cuenta con elementos de reformas posteriores. Combina rasgos góticos en la nave y las capillas, renacentistas en la portada sur, barrocos en la fachada principal y neoclásicos en el claustro. El resultado que el visitante puede ver hoy es la síntesis de un proceso artístico, religioso e histórico de cientos de años.

El inesperado legado de Gaudí en León

En época moderna y contemporánea, la historia siguió escribiéndose en piedra con el Ayuntamiento barroco y, ya en el siglo XIX, con el Palacio Episcopal de Gaudí. Proyectado en 1887 tras el incendio del antiguo palacio, esta construcción introduce el modernismo en un casco histórico que encapsula diferentes etapas.

El Palacio Episcopal es una de las piezas monumentales más singulares de Astorga. Proyectado por el famoso arquitecto Antoni Gaudí, es una de sus pocas obras realizadas fuera de Catalunya. Su estilo está inspirado en el arte gótico medieval. El encargo llegó por la vía de la amistad: el obispo Grau, paisano de Gaudí, le encomendó el proyecto tras el incendio que destruyó el palacio anterior, y el arquitecto lo concibió como un castillo en el exterior y una iglesia en el interior. Hoy alberga el Museo de los Caminos, dedicado al Camino de Santiago.

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