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Grecia imprescindible: todo lo que debes saber si este verano vas al país heleno por primera vez

Consejos para preparar tu viaje a Grecia.

Roberto Ruiz

5 de junio de 2026 22:29 h

Grecia es uno de esos destinos que parecen reunir varios viajes en uno. En un mismo recorrido es posible pasear entre templos que marcaron la historia de Occidente, perderse por pueblos blancos frente al mar Egeo, recorrer carreteras que atraviesan montañas y descubrir algunas de las playas más espectaculares del Mediterráneo. Pocos países combinan de una forma tan natural patrimonio histórico, paisajes, gastronomía y vida al aire libre.

La mayoría de los viajeros llegan atraídos por lugares tan conocidos como Atenas, la isla de Santorini o la Acrópolis, pero el país heleno va mucho más allá de sus imágenes más famosas. Desde los monasterios suspendidos sobre las rocas de Meteora hasta las calas escondidas de Creta, pasando por los yacimientos arqueológicos del Peloponeso o las pequeñas islas donde desconectar de todo lo demás, Grecia ofrece suficientes razones como para querer volver incluso antes de haber terminado el viaje.

Ahora bien, para disfrutarla al máximo conviene planificar algunos aspectos con antelación. Elegir bien la época del año, decidir cuántos días dedicar al viaje, entender cómo funcionan los ferris entre islas, calcular un presupuesto realista o saber qué lugares merece la pena incluir en una primera ruta son detalles que pueden marcar la diferencia. Si vas a viajar a Grecia por primera vez, estos consejos te ayudarán a preparar el viaje y a aprovecharlo mucho mejor.

La Acrópolis de Atenas al atardecer.

Cuándo viajar a Grecia

Si puedes elegir fechas, la primavera y el inicio del otoño suelen ofrecer el mejor equilibrio entre buen tiempo, precios razonables y menor afluencia de visitantes. Entre mayo y junio, así como durante septiembre, las temperaturas son agradables para recorrer ciudades, visitar yacimientos arqueológicos y disfrutar de las playas sin el calor intenso del verano.

Julio y agosto son los meses más concurridos. El ambiente es magnífico, las conexiones marítimas funcionan a pleno rendimiento y todas las islas están en plena actividad, pero también es cuando los precios alcanzan sus máximos y cuando resulta más difícil escapar de las aglomeraciones en lugares muy populares.

El invierno, por su parte, puede ser una buena opción para descubrir Atenas o algunas regiones continentales, aunque muchas rutas entre islas reducen frecuencias y algunos establecimientos turísticos cierran durante la temporada baja.

Cuántos días dedicar al viaje

Grecia es uno de esos países que engañan sobre el mapa. Las distancias no parecen grandes, pero los desplazamientos entre ferris o carreteras de montaña suelen requerir más tiempo del que parece.

Para una primera toma de contacto, una semana permite conocer algunos de sus lugares más emblemáticos. Con diez días el viaje gana mucha profundidad y dos semanas ofrecen ya la posibilidad de combinar historia, ciudades, playas e islas sin sensación de ir corriendo de un sitio a otro.

Qué ruta elegir según los días disponibles

  • Si tienes una semana

Una de las opciones más equilibradas es combinar la capital con una o dos islas cercanas. También funciona muy bien dedicar unos días a Atenas y continuar hacia el Peloponeso para descubrir algunos de los grandes escenarios de la Grecia clásica.

  • Si tienes diez días

Aquí ya es posible construir una ruta bastante completa. Una buena opción es combinar Atenas, el Peloponeso y algunas islas de las Cícladas. Otra alternativa muy interesante consiste en unir Atenas, el Peloponeso y Creta, una de las islas con más personalidad y diversidad de todo el país.

  • Si tienes dos semanas o más

Con 15 días en Grecia se puede realizar un recorrido mucho más amplio que incluya Atenas, el Peloponeso, los monasterios de Meteora y una gran isla como Creta. Es una fórmula que permite conocer algunos de los lugares más representativos de Grecia sin limitarse únicamente a los destinos más conocidos.

Los monasterios de Meteora, en Grecia.

Cómo moverse por Grecia

La forma de desplazarse dependerá mucho de la ruta elegida. Para moverse entre islas, el ferry sigue siendo el gran protagonista. Existen numerosas conexiones, especialmente durante los meses de verano, aunque conviene reservar con antelación en temporada alta.

Si el itinerario incluye largas distancias, los vuelos internos pueden ahorrar bastante tiempo. Son especialmente útiles para conectar Atenas con islas como Creta o con algunas regiones más alejadas del país.

En la Grecia continental, la red de autobuses permite llegar a muchos destinos, pero si el plan incluye explorar regiones como el Peloponeso o recorrer Creta con libertad, alquilar un coche suele ser la opción más cómoda. Además de ahorrar tiempo, permite detenerse en pueblos, miradores y playas que quedan fuera de las rutas habituales.

Documentación, sanidad y aspectos prácticos

Los ciudadanos españoles pueden viajar a Grecia utilizando el DNI o el pasaporte en vigor, sin necesidad de solicitar ningún visado.

En materia sanitaria, la Tarjeta Sanitaria Europea permite recibir atención médica en la red pública griega en las mismas condiciones que los ciudadanos del país. Aun así, para una mayor tranquilidad, resulta recomendable viajar con un seguro que amplíe las coberturas médicas y ofrezca protección frente a incidencias como cancelaciones, retrasos o pérdida de equipaje.

En cuanto a los aspectos prácticos, no hay grandes diferencias respecto a España. La moneda es el euro y los enchufes son los mismos, por lo que no es necesario llevar adaptadores. Conviene recordar únicamente que Grecia tiene una hora más que la España peninsular.

Internet y móvil

Para los viajeros procedentes de la Unión Europea, utilizar el teléfono móvil en Grecia es tan sencillo como hacerlo en España. Las tarifas de llamadas y datos funcionan dentro del sistema de itinerancia europea, por lo que no suele ser necesario contratar servicios adicionales.

La cobertura es buena en la mayor parte del país, especialmente en ciudades, zonas turísticas y las principales islas. Solo en algunas áreas más remotas o montañosas pueden aparecer pequeñas limitaciones puntuales.

El teatro de Epidauro, en el Peloponeso.

Dinero, precios y presupuesto

Aunque la percepción general suele ser que Grecia puede ser un destino caro, la realidad hay que matizarla. Todo depende de la época del año y de los lugares elegidos.

Atenas, Santorini o Mykonos concentran algunos de los precios más elevados del país durante el verano. Sin embargo, muchas otras islas y regiones continentales ofrecen una relación calidad-precio muy atractiva.

Para un viaje de presupuesto medio, Grecia suele resultar algo más económica que otros destinos mediterráneos populares. Comer en tabernas locales (los restaurantes tradicionales griegos), utilizar ferris convencionales y reservar alojamiento con cierta antelación ayuda a mantener el gasto bajo control.

El pago con tarjeta está ampliamente extendido, aunque siempre resulta útil llevar algo de efectivo para pequeñas compras o establecimientos de localidades menos turísticas.

¿Es seguro viajar a Grecia?

Grecia es, en términos generales, un destino muy seguro para el viajero. Tanto las grandes ciudades como las zonas turísticas e insulares suelen transmitir una sensación de tranquilidad elevada.

Como ocurre en cualquier destino con gran afluencia de visitantes, conviene prestar atención a las pertenencias en estaciones, puertos, transporte público o lugares especialmente concurridos. Más allá de esas precauciones habituales que tendrías en cualquier sitio, no suele haber motivos de preocupación. Como siempre, el sentido común manda.

A tener en cuenta al elegir el alojamiento

Uno de los errores más habituales en una primera visita consiste en reservar únicamente por las fotografías. En Grecia merece la pena dedicar unos minutos a revisar bien la ubicación, sobre todo si no cuentas con coche de alquiler.

Si vas a depender del transporte público o de los ferris, resulta práctico alojarse cerca de puertos, estaciones o zonas bien comunicadas. En las islas, además, no siempre compensa buscar alojamiento en el pueblo más famoso o fotografiado. En muchas ocasiones, alojarse a pocos kilómetros permite disfrutar de precios más razonables y de un ambiente mucho más tranquilo.

Si el viaje es en julio o agosto, reservar con antelación es casi obligatorio, especialmente en los destinos más populares.

Santorini, en Grecia.

Gastronomía griega: mucho más que la ensalada y el yogur

La cocina griega es una de las grandes sorpresas para muchos viajeros. Basada en ingredientes sencillos y productos frescos, combina influencias mediterráneas y balcánicas en platos que suelen resultar familiares y muy fáciles de disfrutar.

Entre las especialidades más populares hay algunas que deberías probar sí o sí:

  • Moussaka, elaborada con capas de berenjena y carne.
  • Gyros, una de las comidas rápidas más populares del país.
  • Souvlaki, brochetas de carne acompañadas habitualmente de pan de pita.
  • Tzatziki, salsa de yogur, pepino y ajo.
  • Ensalada griega, con tomate, pepino, aceitunas y queso feta.
  • Dolmades, hojas de parra rellenas.
  • Gemistá, verduras rellenas de arroz y otros ingredientes.
  • Feta al horno, muy habitual en numerosas tabernas.

En el apartado dulce destacan propuestas como los loukoumades, pequeñas masas fritas cubiertas con miel, o el baklava, uno de los postres más conocidos de la región.

Idioma y comunicación

El idioma oficial es, obviamente, el griego. Y no, no es fácil. Para empezar, porque su alfabeto puede resultar desconcertante durante los primeros días. Afortunadamente, las principales señales, carreteras, estaciones y lugares turísticos suelen incorporar transliteraciones al alfabeto latino.

Además, el inglés está muy extendido en hoteles, restaurantes, museos y empresas turísticas, por lo que la comunicación rara vez supone un problema.

Aprender unas pocas palabras siempre ayuda y suele ser bien recibido:

  • Kalimera: buenos días.
  • Kalispera: buenas tardes.
  • Efjaristó: gracias.
  • Ne: sí.
  • Oji: no.

Qué llevar en la maleta

La lista dependerá de la época del año, pero hay algunos elementos que casi siempre resultan útiles.

Un calzado cómodo es imprescindible para recorrer lugares como la Acrópolis, Delfos, Olimpia o las calles empedradas de muchas islas. También conviene incluir protección solar, gafas de sol, gorra o sombrero y por supuesto bañador, especialmente durante el verano.

Si el viaje incluye monasterios o espacios religiosos, es recomendable llevar alguna prenda que permita cubrir hombros y rodillas. Y aunque los días sean muy cálidos, una chaqueta ligera puede venir bien para trayectos nocturnos en ferri o para algunas zonas costeras expuestas al viento.

El colorido barrio de Psiri, en Atenas.

Imprescindibles que no te puedes perder en una primera visita

Cada viajero termina construyendo su propia Grecia, pero hay algunos lugares que suelen justificar por sí solos el viaje.

Atenas y la Acrópolis son una parada obligatoria para comprender la dimensión histórica del país. Los monasterios de Meteora ofrecen uno de los paisajes más sorprendentes de Europa. El Peloponeso concentra algunos de los yacimientos arqueológicos más importantes, mientras que islas como Creta permiten descubrir una versión más diversa y auténtica del país.

Y, por supuesto, merece la pena reservar tiempo para algo tan sencillo como sentarse tranquilamente en una taberna frente al mar, pedir varios platos para compartir y dejar que la tarde avance sin estrés, y sin pensar que tienes que salir corriendo a visitar lo que sea que toque visitar. Esa experiencia, en Grecia, forma parte del viaje tanto como cualquier monumento.

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