Que no te la den con queso: los cinco quesos que debes probar si viajas a Austria

Un ejemplo de quesos similares a los cortes de cuñas austríacas.

Adrián Roque

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Cuando se habla de gastronomía austríaca, casi toda la atención suele ir a parar al schnitzel, los strudel o los cafés históricos de Viena. Sin embargo, hay otro producto profundamente ligado al paisaje del país que lleva siglos formando parte de la vida cotidiana en los Alpes: el queso.

En Austria el queso no funciona únicamente como un acompañamiento, forma parte de refugios alpinos, desayunos contundentes y recetas tradicionales nacidas en territorios donde conservar alimentos durante meses era una necesidad. Lo interesante es que muchos de estos quesos siguen siendo prácticamente desconocidos fuera del centro de Europa, pese a que reflejan perfectamente la tradición ganadera y el carácter de las montañas austríacas. Vamos a hacer un repaso por cinco quesos conocidos de Austria -algunos de los que recoge la web de quesos Mundo del Queso-.

Ländle Montforter

El Ländle Montforter se elabora en Feldkirch, dentro del estado de Vorarlberg, una de las grandes regiones queseras de Austria. Se trata de un queso profundamente marcado por la tradición alpina y por el uso de leche procedente de vacas que pastan en altura.

Su textura es firme y cremosa al mismo tiempo, mientras que el sabor combina notas suaves con un punto más intenso a medida que avanza la maduración. Es uno de esos quesos que resumen bastante bien la cocina austríaca de montaña: sencilla, contundente y muy ligada al territorio.

Kitzstein-Taler

Originario de Obervellach, el Kitzstein-Taler nace rodeado de praderas verdes y vacas en pastoreo, un paisaje que prácticamente define gran parte de la identidad rural austríaca. Es un queso artesano elaborado con leche alpina y pensado para quienes disfrutan de sabores equilibrados pero con personalidad. Su perfil resulta mucho más accesible que otros quesos centroeuropeos más agresivos, lo que explica por qué suele conquistar incluso a quienes no están acostumbrados a quesos de larga tradición alpina.

Paisaje de Obervellach

Alpenberger Tirol

Pocos quesos representan tan bien el Tirol austríaco como el Alpenberger Tirol. Elaborado con leche cruda alpina de vacas que pastan entre montañas, este queso refleja perfectamente la importancia del paisaje dentro de la gastronomía del país.

Tiene una textura compacta y un sabor intenso, ligeramente afrutado y con ese punto profundo que desarrollan los quesos elaborados en regiones de alta montaña. Es uno de esos productos que parecen hechos para acompañar inviernos largos y comidas compartidas después de una jornada en los Alpes.

Glockner-Taler

También procedente de Obervellach, el Glockner-Taler está profundamente ligado a los pastos alpinos y al entorno natural de la región. Su elaboración artesanal y el uso de leche de vacas en libertad hacen que el entorno influya directamente en el resultado final.

El queso posee un carácter más marcado y una personalidad mucho más intensa de lo que aparenta a primera vista. Precisamente ahí está parte de su encanto: en esa mezcla entre suavidad inicial y profundidad aromática.

Ländle Mostkäse

Desde Vorarlberg llega también el Ländle Mostkäse, un queso que resume bastante bien la tradición quesera del oeste de Austria, una zona muy influenciada históricamente por Suiza y Alemania. Su sabor resulta más suave y mantecoso que el de otros quesos alpinos austríacos, lo que lo convierte en una opción perfecta para quienes quieren iniciarse en este tipo de quesos de montaña. Aun así, mantiene ese fondo aromático y ligeramente intenso tan característico de las elaboraciones alpinas.

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