Playas con bandera azul, rutas de senderismo y pazos históricos en una de las localidades costeras más grandes de la Ría de Arousa

Playa Compostela.

Emiliano Castillo

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El agua quieta refleja los colores del cielo. Las bateas mejilloneras flotan apacibles sobre la ría y, en el horizonte, la silueta del Monte Xiabre domina el paisaje. Mar y montaña conviven en una tregua permanente. Vilagarcía de Arousa sabe de eso, lo vive cada día. Es una de las localidades costeras más grandes y activas de la Ría de Arousa, pero no presume de ello. Su perfil es el de una ciudad que ha sabido crecer manteniendo su carácter marinero. En sus alrededores, este enclave ofrece atractivos para todos los públicos: el paseo marítimo más largo de las Rías Baixas, playas con Bandera Azul, rutas de senderismo y pazos históricos escondidos entre jardines centenarios.

Vilagarcía de Arousa es la ciudad más importante de la ría que le da nombre, en la comarca de O Salnés. Su ubicación la convierte en un atractivo destino para visitantes de distintos puntos de Galicia. Se encuentra a 29 kilómetros de Pontevedra (unos 35 minutos en coche), a 46 kilómetros de Santiago de Compostela (unos 42 minutos en coche) y a 53 kilómetros de Vigo (unos 47 minutos en coche). A Coruña es la más alejada de las ciudades gallegas, situada a unos 117 kilómetros (aproximadamente una hora y veinte minutos en coche). La localidad también cuenta con estación de tren propia, bien conectada a la red ferroviaria. En cualquiera de los casos, la visita merece el desplazamiento.

Arenales frente a la ría

En total, el municipio de Vilagarcía cuenta con ocho playas que suman casi cuatro kilómetros de fina arena blanca y aguas calmadas. Sorprendentemente, estos arenales no suelen encontrarse entre los más concurridos de la región; más bien al contrario. Son playas de afluencia moderada, perfectas para desconectar y relajarse. Esto es una rareza en el litoral gallego, que durante el verano suele concentrar grandes cantidades de visitantes. Entre las ocho playas, dos lucen año tras año el distintivo de Bandera Azul: Compostela y O Campanario.

La primera, A Concha-Compostela, se lleva buena parte del protagonismo. Son casi dos kilómetros de arenal que se extienden entre los núcleos urbanos de Vilagarcía y Carril, unidos por el paseo marítimo. Durante los meses de verano, esta playa atrae no solo a vecinos del municipio, sino también a visitantes de otros puntos del interior de Galicia, que se acercan a disfrutar de su infraestructura —duchas, quioscos, servicio de socorrismo y limpieza diaria— y de su tranquilo ambiente de ría, alejado de la fuerza del Atlántico.

La segunda, O Campanario, situada entre Vilagarcía y Catoira, cuenta con una personalidad propia y muy diferente a la de A Concha-Compostela. Se trata de una playa fluvial donde las aguas dulces del río se mezclan con la influencia marina. Es una orilla tranquila, mucho menos concurrida que Compostela, perfecta para disfrutar con niños pequeños.

El reconocimiento de Bandera Azul no se concede en vano. Se otorga únicamente a aquellas playas que cumplen estrictos criterios de calidad del agua, accesibilidad, servicios y sostenibilidad, incluyendo equipos de socorrismo y primeros auxilios. Son entornos especialmente cuidados para una visita sin sobresaltos.

Los caminos del Monte Xiabre

Las playas muestran la cara más amable de la región. El Monte Xiabre, por el contrario, exhibe su vertiente más natural. Se trata de un macizo rocoso que supera los 600 metros sobre el nivel del mar y que se reparte entre tres municipios: Caldas de Reis, Catoira y Vilagarcía de Arousa. Es la montaña más alta de la zona y, aunque el ascenso requiere esfuerzo, la recompensa desde la cima es una de esas panorámicas difíciles de olvidar: los valles interiores de O Salnés, los meandros del Ulla, la península de Barbanza, la desembocadura de la ría de Arousa y, en los días despejados, las islas de Cortegada, Sálvora y Ons.

El monte ofrece diferentes alternativas de senderismo que permiten descubrir sus distintas vertientes. Todas parten desde los alrededores de Vilagarcía de Arousa y están adaptadas a distintos niveles y tiempos. Los caminantes más experimentados pueden optar por la Ruta del Monte Xiabre, un recorrido circular de 8,6 kilómetros de alta dificultad. Por otro lado, quienes buscan vistas destacadas en menos tiempo pueden recorrer los 3,6 kilómetros que conducen a la Cruz de Xiabre y su mirador de 360 grados. Para familias o principiantes, el Mirador de Bamio ofrece un paseo de 1,5 kilómetros entre pinares y áreas de descanso. Como alternativa llana junto al mar, la Vía Verde do Salnés aprovecha una antigua vía ferroviaria totalmente accesible para peatones y ciclistas.

Los pazos: cuando la historia no necesita museos

Normalmente, la historia se cuenta en museos o en libros. Aquí no. Aquí se descubre al aire libre, entre jardines centenarios y fachadas de piedra que nunca dejaron de estar habitadas. En los alrededores de Vilagarcía se conservan diferentes pazos que mantienen, en la mayoría de los casos, todo el porte de épocas pasadas. La localidad ha trazado su propia Ruta de los Pazos para recorrerlos con calma.

El más destacado de todos es, sin duda, el Pazo de Rubiáns, residencia del único señorío de Galicia. Este enclave llama la atención por sus jardines de camelias y por su bodega del siglo XVI. La ciudad también alberga el Pazo-Convento de Vista Alegre, declarado Monumento Histórico-Artístico, además de A Golpelleira y O Rial, completando una ruta patrimonial que complementa la oferta de playas y espacios naturales del municipio.

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