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Las cotorras de la ciudad de Sevilla, un problema a resolver con conocimiento, inteligencia y sensibilidad

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Azulejo de Sevilla

Azulejo de Sevilla

En las calles de Sevilla existen maravillosos azulejos que invitan a que los niños tengan buenas costumbres. Por ejemplo, hay uno que dice: "Niños: no priveis de la libertad a los pájaros, no los martiriceis ni les destruyais sus nidos. Dios premia a los niños que protegen a los pájaros y la ley prohíbe que se les cace".

Recientemente, el Ayuntamiento de Sevilla decidió dar caza mediante una carabina de aire comprimido a los ejemplares de la cotorra de Kramer, en número muy elevado en la ciudad, y a los de cotorra gris argentina. Esta decisión contradice la educativa idea del azulejo indicado. Evidentemente, esta decisión no era caprichosa.

La medida de la muerte por carabina fue tomada por el Ayuntamiento, tras consultar a la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, la Sociedad Española de Ornitología y la Estación Biológica de Doñana. Se valoraron los informes científicos presentados por Martina Carrete y José Luis Tella que, junto a Carlos Ibáñez, también de la Estación Biológica de Doñana, llevan años realizando investigaciones de alto nivel sobre la problemática de las cotorras en Sevilla y, especialmente en  relación con su incidencia en especies vulnerables como el nóctulo gigante ( Nyctalus lasiopterus), un murciélago, o el cernícalo primilla ( Falco naumanni). Ambas especies de cotorras, catalogadas como invasoras exóticas, afectan a las poblaciones de las especies citadas; concretamente el nóctulo en estado grave de conservación.

Ante la alarma suscitada por la medida en colectivos conservacionistas y científicos, el Ayuntamiento con gran transparencia convocó, a través del Delegado de Bienestar Social y Empleo del Ayuntamiento de Sevilla, Juan Manuel Flores, con la presencia del Director General de Medio Ambiente y Parque y Jardines, Adolfo Fernández Palomares, a dichos colectivos, y a otros científicos y técnicos, incluida las Universidad de Sevilla y la Universidad Pablo de Olavide, junto con los defensores de la medida conducente a proteger a otras especies urbanas, a una reunión para discutir el tema.

Acudieron en forma colegiada colectivos relacionados con la protección animal, en número superior a veinte, representados por la Presidenta de Asociación para el Vínculo Humano-Animal (AVHA), María José Acosta, que realizó una brillante defensa de la vida animal, manifestando la existencia de otras sensibilidades en la ciudad que vinculan animales y seres humanos, y que podrían cuestionar la medida. Una medida prudente hasta valorar toda la información aportada en la reunión.

A nadie le gustaría ver cotorras moribundas ensangrentadas por las calles de Sevilla, una imagen nada adecuada como educación ambiental para niños, ciudadanos y turistas. España es el país de Europa donde hay más abandono de mascotas, y Sevilla la segunda ciudad de España en relación con este hecho. Ahí está el origen del tema. La gente compra cotorras y otros animales, y luego los abandona, o bien se les escapan.  Estos animales encuentran un medio idóneo en la ciudad y se multiplican. Es pura ecología; no saben que son invasoras.

El problema de las cotorras en Sevilla se viene avisando desde hace más de diez años en la ciudad, se inicia en la década de los noventa, sin que los Ayuntamientos sucesivos hayan tomado cartas en el asunto. Hay cosas que no se han hecho y podrían ayudar a la protección del nóctulo y del cernícalo primilla.

La medida que se planteaba es rápida, pero nada educativa. El Ayuntamiento debería considerar el problema desde el punto de vista de la ciudad como un ecosistema y ver qué soluciones tiene la conservación del nóctulo o del cernícalo primilla. Las especies no compiten si no hay limitación de recursos. En la Naturaleza no hay maldad. Si estudiamos adecuadamente el problema de las cotorras posiblemente solucionemos el problema sin tener que matar a todas las cotorras. Posiblemente sea compatible la permanencia deseable del nóctulo gigante y los cernícalos primilla en nuestra ciudad con una nivel adecuado de población, científicamente determinado tanto de cotorra de Kramer como de cotorra gris argentina. Así podrían seguir estas especies, con las que simpatizan muchas personas, formando parte de la biodiversidad de aves de la ciudad.

El Ayuntamiento de Sevilla, con su alcalde Juan Espadas a la cabeza, es muy sensible al medio ambiente y la ecología, y seguro encontrará la solución que satisfaga a la ecología de Sevilla y la diversidad sensibilidades que encierra la ciudad. Y los niños podrán seguir confiando en los mensajes de los azulejos de la ciudad de Sevilla.

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