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Caracoles y cabrillas: Ruta por la otra dualidad sevillana

Recorremos algunos de los grandes templos de la ciudad para degustar este plato típico en pleno arranque de temporada

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Temporada de caracoles en Sevilla

Manuel Pérez, en 'El rey de los caracoles'.

La dualidad vuelve a Sevilla en estas fechas en las que irrumpe el calor y los caracoles sacan los cuernos al sol. ¿Sevilla o Betis?, ¿torrijas o pestiños?, ¿Torre Pelli o su demolición?, ¿Caracoles o cabrillas? Para gusto colores y en Sevilla, caracoles... y cabrillas. Son muchos los sevillanos que en esta época se lanzan a las calles en busca del mejor bar en el que degustar estos magníficos gasterópodos. Las discusiones en las barras son épicas y todos conocen, sin lugar a dudas, el mejor rincón de la ciudad donde tomarse unos caracoles o cabrillas con una cerveza bien fresquita.

Lo llamativo de este plato es la gran variedad y matices con los que se puede cocinar a estos cornuditos. En cada barrio de Sevilla es raro no encontrar la pizarra en la puerta del bar: "Hay caracoles y cabrillas". Uno no tiene que decantarse por ninguna opción y puede disfrutar de ambas especialidades. Si bien es verdad que en Sevilla triunfan los primeros. ¿Por qué? Para muchos, el tamaño marca la diferencia.

Temporada de caracoles en Sevilla

Bar El Coli.

En Nervión tenemos bar El Coli, en la calle Padre Campelo, que exhibe orgulloso en sus paredes el segundo premio otorgado por Radio Triana a la a la mejor tapa de caracoles en 1988 y otros que ha ido cosechando durante estos años. Pero si me dejan, les diré que son aún mejores sus cabrillas. La salsa que le hacen con ese toque de picadito de almendras nos obliga a sopear pan hasta ver el fondo. Antonio Serrano, propietario de este emblemático establecimiento, relata que cocinan diariamente unos cincuenta kilos entre caracoles y cabrillas. "Estoy poniendo últimamente cabrillas más chiquititas porque gustan más".

Un clásico es Casa Diego, en Santa Cecilia, defendido por los trianeros a capa y espada, que abrió sus puertas allá por el 1963. "Mira qué caldito más claro. Ponle un vasito al chaval y lo pruebas". Esta costumbre de beber el caldo se está perdiendo en muchos bares. Es curioso que, con el nombre de Casa Diego, encontramos otro establecimiento puntero en esto del caracol. Éste otro está en la calle Alfarería y ostenta el tirador de cerveza más original de Sevilla. La Iglesia de Santa Ana, catedral de Triana, de donde surgen los tiradores de cerveza. Un espectáculo. Ya puestos, y una vez aquí, pídase unas croquetas de puerros. Deliciosas, es más que probable que se queme la boca por no esperar a disfrutar de tan rico bocado.

En la calle Sinaí, otro clásico de toda la vida, El Cateto. Todo un número uno, con amplios veladores y fuerte carácter de barrio.

Temporada de caracoles en Sevilla

La Chicotá.

Frente a la iglesia de San Benito, en la Avenida Luis Montoto, nos encontramos con la Chicotá. Caracoles picantitos y cerveza más helada. Aunque no toque, pídanse por favor una de costillas. Insuperables. Y tan sólo cruzando la acera nos encontramos Bar Las cabrillas. ¿Adivinan? En efecto, luce en sus paredes los dos premios obtenidos en la guía de la tapa por sus increíbles cabrillas.

Temporada de caracoles en Sevilla

Degustación de caracoles, palillo en mano.

Es curioso que, no siendo complicados de preparar, no sea este un plato que se suela cocinar en las casas. Sin duda alguna gusta comerlos en la calle, a ser posible, en un velador, ya que en estas fechas suele acompañar el buen tiempo. Eso sí, el manjar requiere de una compañía de confianza, pues no es un plato muy glamuroso de comer. Dedos sumergidos en el caldito, palillo y los labios para sorber. Se pueden comer en tapas o, como suele ser habitual, en platos para varios comensales. Pero, ¡ojo! Que uno tiene amigos con los que esto no trae cuenta dada la velocidad supersónica con la que son capaces de engullir los bichitos. Han acabado el plato en lo que un servidor entabla pelea armado con un palillo tratando de doblegar al caracol enrocado.

Temporada de caracoles en Sevilla

Casa Antonio, los caracoles.

Sigamos nuestra ruta. En el centro, en la plaza de la Alfalfa, encontramos un lugar de toda la vida: Casa Antonio "los caracoles". Así reza el azulejo que tiene en su puerta para que no quede duda alguna al visitante. Caracoles más que correctos. "El caldo clarito te lo dice todo".

En Santas Patronas, otro clásico que también hace de esta tapa el buque insignia dando un paso más allá: "El rey de los caracoles". Una bodeguita antigua sin reformar desde que la abriera Alfonso Pérez en 1971, que hoy regenta su hijo. "Mantengo la misma receta de mi padre y que le valió en 1988 el primer premio de la entonces Radio Triana", comenta orgulloso.

Temporada de caracoles en Sevilla

Bodega Umbrete.

En la zona de la Alameda, concretamente en la plaza del Pumarejo, encontramos la Bodega Umbrete. Sus amplios veladores en esta plaza lo convierten en un caladero natural para darse un buen homenaje de cabrillas y caracoles.

Temporada de caracoles en Sevilla

Luis y su mujer Po ante unos caracoles y arroz tres delicias, en Casa Luis.

Un último establecimiento. En la calle Beatriz de Suabia, detrás del ambulatorio, un poco escondido, encontramos Casa Luis. Un bar de barrio de los de toda la vida regentado desde hace siete años por un matrimonio chino. Aquí uno puede disfrutar de un buen servicio, siempre una sonrisa en los labios, y de la auténtica cocina fusión. Podemos tomar unos ricos caracoles y seguir con una ternera con bambú o el delicioso pollo al limón estilo cantonés. No dejen de pedirlo.

Podríamos seguir indefinidamente nombrando grandes establecimientos sevillanos donde triunfan cabrillas y caracoles. No engordan, la cerveza helada es otra cosa.

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