eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Carlos Elordi

Carlos Elordi es periodista. Trabajó en los semanarios Triunfo, La Calle y fue director del mensual Mayo. Fue corresponsal en España de La Repubblica, colaborador de El País y de la Cadena SER. Actualmente escribe en El Periódico de Catalunya.

  • Reacciones a sus artículos en eldiario.es: 10672

Podemos y el PSOE tienen que entenderse

El PSOE y Podemos no pueden defraudar las esperanzas que aún les quedan a los millones de ciudadanos que les votan. Tienen que dar ya mismo un mensaje claro y creíble de que pueden y quieren entenderse para echar a al PP del gobierno. Cuando sea posible, que no va ser inmediatamente. Pero en todo caso no puede durar un día más la sensación de que Mariano Rajoy, la indecencia política y la inmoralidad dominan la situación. Y, sobre todo, la de que así va a seguir eternamente. En estos momentos, esa necesidad es un reto mucho más importante que cualquier otro tanto para el partido de Pedro Sánchez como para el de Pablo Iglesias. Porque la credibilidad de ambos se juega justo en este terreno.

Ese entendimiento no es fácil. No sólo por la carga de desconfianza mutua que existe entre ambos partidos y seguramente también entre ambos líderes. Sino, asimismo, por el contraste de intereses que les separa y por la complejidad misma de la situación política.

Seguir leyendo »

Y, de repente, todos parecen tan amigos

De un día para otro, sin preaviso, el ambiente político se ha pacificado. Mariano Rajoy y Pedro Sánchez salen de La Moncloa diciendo que en su reunión ha habido coincidencias sustanciales, cuando menos en el asunto catalán. Los socialistas ya no echan pestes de los de Podemos y aseguran que en el futuro es posible entenderse con ellos. Podemos abunda en esa hipótesis y no deja de moderar al máximo sus críticas al PSOE. Y Ciudadanos acuerda supuestas rebajas fiscales al Gobierno. Sólo la tensión con el independentismo catalán impide concluir que esto parece Suiza. Pero Cataluña está cada vez más lejos de España. Y de las inquietudes de los españoles, como acaba de indicar el CIS.

¿Qué ha ocurrido para que en pocas semanas haya cambiado tanto la escena? Nada, absolutamente nada relevante. Sólo que las direcciones de unos y otros partidos han decidido que mostrar su cara más amable con los demás es lo que les conviene en estos momentos. Sabiendo, además, que los medios van a seguir ese juego sin hacer mayores profundizaciones ni pedir explicaciones. Entre otras cosas porque, a falta de nuevos escándalos de corrupción, pueden llenar sus aperturas con las declaraciones benevolentes de este o del otro líder.

Seguir leyendo »

El barco del Gobierno hace cada vez más agua

Día tras día, sin faltar uno solo, durante la semana se han sucedido las malas noticias para el Gobierno. La reprobación del ministro Montoro, las críticas a la ausencia del anterior Rey en la ceremonia de los 40 años del 15-J, el artículo del New York Times sobre Cataluña, el crédito para pagar las pensiones y las nuevas tensiones entre Ciudadanos y el PP son hitos destacados de esa crónica. Pero siendo muy pesada esa nueva carga que se acumula a la que ya lleva Rajoy en sus alas, lo peor para sus intereses es que en su horizonte no aparece ninguna percha a la que pueda agarrarse para tratar de salir del agujero en el que está cayendo.

No es fácil decidir cuál de las citadas noticias es la más relevante. El efecto de todas ellas no es ocasional y pasajero y puede agravarse con el paso del tiempo. Empezando por la reprobación de Montoro. Que es mucho más que una sanción moral por parte de toda la oposición. Porque, demostrando que su voluntad de actuar unidos empieza a ser algo más que un brindis de cara a la galería, al día siguiente de la misma el PSOE y Podemos se han negado a sentarse en la misma mesa que el ministro reprobado. Y han venido a decir que seguirán haciéndolo hasta que no dimita o sea cesado.

Seguir leyendo »

Londres quiere discriminar a los emigrantes europeos

Tras un año de palabras altisonantes sin mayor contenido, este lunes la premier británica presentaba en el Parlamento su propuesta negociadora concreta sobre la suerte que correrán los 3,1 millones de ciudadanos europeos que residen en Gran Bretaña cuando concluya el Brexit. Por tanto daba inicio a la batalla política y diplomática de verdad. Y no precisamente de la mejor de las maneras. El presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, ha dicho que la oferta británica está por debajo de las expectativas y el líder laborista Jeremy Corbyn ha declarado que su rival conservadora quiere utilizar a los inmigrantes como moneda de cambio.

"Queremos que os quedéis", ha concluido Theresa May. Pero eso no queda ni mucho menos claro en el texto de su propuesta. Porque esta incluye algunas cláusulas que, de aplicarse en un futuro, discriminarán a los inmigrantes y terminarán por convertirlos en una especie de ciudadanos de segunda clase que, además, sólo podrán reclamar sus derechos ante los tribunales del Reino Unido y no a los de la Unión Europea.

Seguir leyendo »

¿Y si la crisis catalana acaba con Rajoy?

Lo que va a ocurrir el 1 de octubre, en Cataluña y en la política española, es un misterio. Pero es muy llamativo que, al menos por lo que dicen los sondeos, esa incógnita no parezca preocupar significativamente a la mayoría de los ciudadanos españoles. No porque no les importe el asunto, que les importa y mucho, sino porque el que más o el que menos debe creer que por mucho ruido que haya al respecto, esa fecha no va a cambiar mucho el estado de las cosas en torno a esa cuestión.

No es una sensación casual, sino que ha sido inducida por una larga y formidable campaña de propaganda oficial destinada a reforzar la idea de que Mariano Rajoy tiene la sartén por el mango y no va a permitir que nadie se la quite. Pero esa idea es falsa.

Seguir leyendo »

Los motivos profundos de las sorpresas electorales

En los últimos doce meses las urnas de algunos de los países políticamente más influyentes del mundo han deparado resultados totalmente imprevistos o cuando menos descartados previamente por quienes hasta entonces siempre habían acertado en sus pronósticos. La victoria de Donald Trump, el triunfo del Brexit, el fracaso de Matteo Renzi en el referéndum sobre la reforma constitucional italiana, el cataclismo que han supuesto las elecciones presidenciales francesas y también las últimas legislativas británicas son los hitos más destacados de ese fenómeno que para algunos analistas ha instalado a la política democrática en una era de "incertidumbre radical".

Hasta el mismo 23 de junio del año pasado, día del referendo, la posibilidad de que una mayoría de ciudadanos británicos apoyara la salida de su país de la Unión Europea había sido desechada por todas las instancias medianamente atendibles. Y el Brexit ganó con el 51,89% de los votos frente al 48,11% de los partidarios de la permanencia. Hasta dos semanas antes del 9 de noviembre del año pasado, la fecha de las elecciones, los sondeos y los más sofisticados sistemas de investigación sociológica daban por hecho que, aunque fuera por los pelos, Hillary Clinton batiría a Donald Trump. Se equivocaron de parte a parte.

Seguir leyendo »

El panorama podría estar empezando a cambiar

Pasadas las emociones del momento, parece que la situación política vuelve a estar en el mismo sitio que estaba antes de la moción de censura. Pero esa es una impresión superficial. La iniciativa de Unidos Podemos ha removido intensamente el agua del estanque. En varias direcciones, además. Y aunque esas dinámicas no vayan a producir efectos tangibles a corto plazo, pueden cambiar el panorama, e incluso la situación, en un periodo posterior. Y seguramente no muy lejano.

El efecto más claro del debate de estos días ha sido la indudable mejora de la imagen del partido de Pablo Iglesias y de sus socios en la opinión pública y en el marco político. La indiscutible solvencia parlamentaria de sus portavoces y la buena articulación de sus argumentos han confirmado la madurez de Unidos Podemos, algo que la organización necesitaba imperiosamente tras meses de dudas y un congreso que había dejado demasiadas preguntas en el aire.

Seguir leyendo »

…Y no pasa nada

Una más. El Tribunal Constitucional no solo ha tumbado el decreto-ley de amnistía fiscal de 2012, sino que ha sentenciado que con esa medida el Gobierno "abdicó" de la obligación de que todos los ciudadanos contribuyan al sostenimiento de los gastos públicos. Son palabras gravísimas. Y sin embargo no pasa nada. Montoro "sigue gozando de la plena confianza del Gobierno", ha dicho el Consejo de Ministros. Sobre todo porque ese decreto no fue responsabilidad suya sino de Rajoy. Y el presidente no va a doblar la rodilla mientras la relación de fuerzas políticas le permita seguir mandando. Ahí está el problema. Diga lo que diga el Constitucional.

Que, por otra parte, ha quedado muy bien con su sentencia. No podía decir otra cosa, porque el decreto ley era jurídicamente impresentable, pero se ha cuidado muy mucho de dar un paso más, de determinar las consecuencias concretas que habría de tener su sentencia. Es decir, de ordenar que los que se beneficiaron de la amnistía devuelvan el dinero. Eso sí que habría sido justo. Pero el alto tribunal aduce que no puede ser, porque una instrucción de ese tipo generaría "inseguridad jurídica".

Seguir leyendo »

No exageremos el peligro terrorista, hoy por hoy

Es insensato reducir la importancia de la ola de atentados yihadistas que ha golpeado a algunas capitales europeas. Las sociedades occidentales, cuyos principales valores –más que la idea de una democracia cada vez más polisémica– son el confort y la seguridad personal de sus ciudadanos, no puede convivir con ese fenómeno sangriento. Pero tampoco se puede exagerar sus dimensiones, sus potencialidades y asegurar que lo más urgente es defender nuestro modelo de convivencia frente a la amenaza yihadista. Porque por muchas barbaridades que hagan sus adeptos, la ofensiva de Estado Islámico (ISIS) y Al Qaeda no está poniendo en cuestión ese modelo ni parece que lo vaya a poner en un futuro.

El objetivo estratégico último de estas dos formaciones es, lo dicen abiertamente, provocar mediante el terror una guerra civil contra los musulmanes en Europa. El avance electoral que en los últimos años han registrado algunos partidos islamófobos, como los encabezados por Marine Le Pen en Francia y Geert Wilders en Holanda, entre otros, podría indicar que ese objetivo era realizable a corto plazo. Pero ese avance se ha parado en ambos casos y en algún otro. Y entre los motivos de ese parón figura justamente la islamofobia de esas formaciones, que habría alejado de sus listas a no pocos electores. El caso francés es particularmente claro a ese respecto.

Seguir leyendo »

Por ahora no es posible echar a Rajoy

Un cambio político solo se produce cuando una mayoría –de partidos, de ciudadanos, de entidades o personajes que representan algo en la sociedad civil– coincide en que es necesario. Los líderes de ese cambio son quienes perciben que ese momento ha fraguado, que existe una masa crítica, de personas y de poderes de muy distinta índole, que son favorables a que se dé ese paso, lo expresen abiertamente o no. Y su tarea es tomar las iniciativas para que sea posible.

El cambio crucial que en las actuales circunstancias es preciso en España es el destronamiento de Mariano Rajoy y su cúpula de poder en el PP. Del mismo podrían derivarse cambios fundamentales en otros terrenos. Pero todo indica que aún no se ha producido la conjunción de voluntades que podría propiciarlo.

Seguir leyendo »

  • Mirada al mundo

    La crisis puede provocar la inestabilidad política del sistema

    #8 La explicación que yo doy al interés por España de los diarios que Vd. cita -y que no viene de las últimas semanas, sino de más atrás- es que España es el punto débil por donde puede romperse todo el entramado del euro y, si eso ocurriera, por donde podría empezar a producirse, lo dicen los expertos, un cataclismo similar al de Lehman Brothers. En definitiva, que es el sitio al que hay que mirar y, de hecho, al que miran no sólo esos periódicos, sino to el mundo económico y financiero. Si hubiera otros motivos menos claros, yo los desconozco y tampoco se me ocurren. Carlos Elordi